POLÍTICA PÚBLICA Y CONCENTRACIÓN DEL INGRESO Y LA RIQUEZA

En su libro sobre “El Precio de la Desigualdad” (2012), Joseph E. Stiglitz establece que existen diversas razones que determinan cómo se distribuye el ingreso y la riqueza en la sociedad, entre ellas se destacan el desarrollo de habilidades, conocimientos y capacidades que el sistema educativo genera y que permite obtener un mejor salario para aquellos que no poseen activos (propiedades, empresas, y bienes en general). También influyen de forma determinante el empoderamiento de ciertos grupos y sectores de la población: sindicatos, partidos políticos, organizaciones sociales y civiles etc. que influyen sobre las decisiones de instituciones públicas en general para obtener parte de los beneficios del crecimiento económico.

En regímenes no democráticos, el gobernante expropia el ingreso y la riqueza de su población; el despojo también se logra con las guerras, las conquistas, la esclavitud y el exterminio de grupos sociales. Las dictaduras favorecen a ciertos grupos sociales en contra de otros y determinan dicha concentración.

En los regímenes democráticos, por su parte, es más importante el orden jurídico, el social y la forma de organización de la sociedad a través de sus leyes, reglamentos y normas en general. Pero lo interesante a destacar y que el autor permite leer entre lineas, es cómo la política económica en general y en especial la política social tienen un efecto determinante en dicha concentración.

La extrema liberalización de los mercados, la apertura externa, el proceso de globalización del comercio y los capitales, la des-sindicalización, las actividades de búsqueda de rentas, etc., todas son causa de la concentración del ingreso y la riqueza y dependen de las decisiones de la autoridad en materia de política económica y social.

La política fiscal en particular, que tiene que ver con las decisiones tributarias, de precios y tarifas públicas, de derechos, productos, aprovechamientos y contribución de mejoras, determinan dicha distribución, así como también la política de endeudamiento público y gasto público.

La asignación del gasto como gasto social, tiene entre sus objetivos prioritarios la redistribución del ingreso, pero existen otras actividades del gobierno que tienen un efecto mayor, focalizado y directo sobre dicho fenómeno tales como: transferencias, subvenciones ocultas y públicas por parte del gobierno; leyes que favorecen la concentración del poder económico y a los monopolios; patentes, ventas de activos estatales en condiciones ventajosas, ventas al gobierno a precios por encima de mercado, rescates bancarios y/o financieros de ciertos grupos que después se asumen como deuda pública y que constituyen en resumen un proceso de privatización de las ganancias y socialización de las pérdidas; bonos y compensaciones para directivos, diputados etc., desregulación de mercados financieros que permiten la usura, las comisiones bancarias excesivas y altas tasas de interés, etc.

A todo lo anterior hay que sumar las reformas estructurales, que al ser cambios institucionales en leyes, reglamentos y propiedad de activos, influyen definitivamente en la distribución de la riqueza, tales como la reforma energética, la reforma financiera, la reforma en telecomunicaciones, etc.

De acuerdo con el Wealth Intelligent Center en su documento “Number of Multi-millonaires in Mexico far Exceeds Global Avarage” (2013), para fines del 2012 había 145 mil millonarios en México, esto es el 0.12% de la población total, que concentraban el 43% de la riqueza total individual, cuando el promedio a nivel mundial es del 29%. Dichas personas concentraron 736 mil millones de dólares, mientras que el ingreso per cápita de un mexicano fue de 9 mil 640 dólares al año. De los millonarios 2 mil 540 son multimillonarios y se espera que, gracias a la Reforma Petrolera, para el 2017 dicha riqueza crecerá un 47% y el número de millonarios será de 213 mil personas, de las cuales 3,733 serán multimillonarios cuya riqueza crecerá en promedio un 44% para acumular 525 mil millones de dólares.

Carlos Salinas de Gortari fue un presidente que realizó un gran número de reformas económicas, y el que privatizó el mayor número de empresas paraestatales y bancos. De 1988 a 1993 el Estado transfirió al sector privado 50% de sus empresas de las cuales 18 eran instituciones financieras, mismas que se vendieron entre 1991 y 1992 y años después, con su rescate financiero, el Estado gastó dos o tres veces más del valor que obtuvo por su venta. En 1990 se privatiza Teléfonos de México (TELMEX), que era un monopolio, y se vende a un solo postor. En 1991 se privatiza Altos Hornos de México, Fundidora Monterrey y Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas, a un precio prácticamente regalado por un total de 755 millones de dólares frente a un capital contable de por lo menos 6 mil millones de dólares, según Emilio Sacristán Roy en su artículo “Las privatizaciones en México” (2006), y éstos son solo algunos ejemplos.

La cuestión es que con todo y su política de Desarrollo Social, el índice de Gini, que mide la concentración del ingreso se elevó del 0.43 al 0.48. Y el decil X, que representa al 10% de la población más rica paso de concentrar del 32% del ingreso nacional al 39%.

El problema es que la evaluación de la incidencia de la política fiscal sobre la distribución y redistribución del ingreso, la riqueza y por ende, la pobreza, se realiza sobre un universo muy pequeño de programas y políticas públicas dentro del marco del denominado gasto social y gasto fiscal, dejando de lado los efecto directos e indirectos que la política económica en general tiene.

OFERTA Y DEMANDA DE TRABAJO: UN EQUILIBRIO IMPOSIBLE

Un interesante documento del Boston Consulting Group de junio del 2014, denominado la “Crisis de la mano de obra mundial” nos hace reflexionar sobre la complejidad del problema laboral.

En el mercado de trabajo, el equilibrio entre la oferta y demanda de trabajo y por lo tanto de sus talentos, es más bien la excepción y tanto el exceso de fuerza de trabajo como su escasez generan serios problemas económicos.

Un exceso de fuerza de trabajo genera desempleo y subocupación, eleva la tasa de condiciones críticas de ocupación, de informalidad laboral y de presión laboral; disminuye los salarios nominales y destruye destrezas y conocimientos conforme se incrementa el tiempo en que la persona desocupada permanece en tal condición, sin contar los efectos psicológicos depresivos que el fenómeno produce. También erosiona la base tributaria con la reducción de los niveles de consumo de las familias y ventas de las empresas. Crecer económicamente es cada vez más difícil y la contracción del mercado interno se va retroalimentado.

La falta de empleo genera problemas sociales de desintegración familiar, vagancia, delincuencia, drogadicción y alcoholismo, lo que incrementa los costos de los servicios sociales y la necesidad de instrumentar políticas públicas de contención, lo que a su vez eleva el gasto social y presiona sobre el déficit fiscal y por tanto el endeudamiento público.

Los desempleados buscan actividades informales que generen ingresos, lo que paralelamente disminuye la productividad y paradojicamente incrementa el costo de la mano de obra, en términos unitarios. Las empresas buscan disminuir los costos laborales para mantener su rentabilidad lo que disminuye la calidad de los empleos otorgados y precariza aún más el mercado laboral. En conjunto estos elementos disminuyen la competitividad económica de un país, desincentivan la inversión productiva y por ende generan un menor crecimiento económico retroalimentando el problema.

Las políticas públicas se enfocan en re-adaptar la oferta de trabajo a las necesidades de le empresa, fomentar el emprendurismo, desmotivar la inmigración y fomentar la re-patriación de aquellos procesos productivos realizados en el exterior, combatir la informalidad y utilizar incentivos fiscales para la inversión productiva.

Por su parte la escasez de fuerza de trabajo (vacantes), encarece la mano de obra y reduce la rentabilidad de los negocios. Las empresas se ven obligadas a elevar su productividad mediante inversión tecnológica e innovación, la sub-contratación de procesos y el incremento de su competitividad. Ello genera nuevas necesidades de capacitación, adiestramiento y conocimiento de la mano de obra, presionando a las instituciones educativas a modificar programas de estudio y generar estudiantes con capacidades para ser empleados (empleabilidad).

Adicionalmente se genera inflación salarial lo que dificulta el crecimiento económico y entorpece los equilibrios de los otros mercados: materia prima, productos, capitales.

Otra serie de problemas relacionados con la demografía laboral se presentan: es necesario motivar la participación de la mujer en el mercado laboral, y la de las personas de la tercera edad. Las empresas se ven tentadas a incorporar fuerza de trabajo infantil con bajos salarios y sin prestaciones y la intensidad de las jornadas laborales se incrementa.

Como puede deducirse, tanto el excedente como la escasez de fuerza de trabajo dificultan el crecimiento económico, el problema es que el desequilibrio en el mercado laboral es más bien una excepción que una norma.

Como ya había establecido en un documento anterior, México tiene vacantes y desempleados, lo que genera una mayor problemática, pues ello significa que las empresas no pueden llenar las vacantes porque los trabajadores no tienen las habilidades ni capacidades que la empresa requiere, ¡a pesar de existir mano de obra disponible!. Esta brecha laboral es adicional al problema de exceso de fuerza de trabajo que es la diferencia entre cantidad de trabajadores disponibles y demanda de trabajadores por parte de las empresas e instituciones.

De acuerdo con el estudio, México tiene una población económicamente activa de 51 millones de personas en el 2012, y en el 2020 tendrá un excedente de 10 millones de personas que no encontrarán trabajo, dicho excedente crecerá a una tasa de 2.01% anual del 2012 al 2020, y del 1.2% anual del 2021 al 2030, a menos que incrementemos el emprendurismo y con él la producción y rentabilidad de las empresas, generemos empleabilidad en los jóvenes mediante el desarrollo de capacidades y destrezas y tengamos una política fiscal promotora de empleo e inversión productiva, el sector informal seguirá creciendo y con el la precariedad del empleo y la caída en la competitividad.

LA TASA DE INTERÉS Y CRECIMIENTO ECONÓMICO

La teoría económica convencional establece que una reducción en las tasas de interés generará crecimiento económico debido a que el empresario encontrará más rentable invertir en la producción de un bien que le dará una mayor ganancia, que depositar el dinero en una institución financiera para obtener a cambio un rendimiento.

Sin embargo los empresarios no toman decisiones en función únicamente de la diferencia entre el rendimiento financiero y la ganancia. Existen factores más importantes que inhiben la inversión productiva, uno de ellos es la expectativa sobre la venta futura de sus productos.

Cuando un empresario no espera vender el producto a producir, no invierte, a pesar de que tenga a su disposición un crédito bancario barato, o una cantidad abundante de mano de obra barata y materia prima.

Los empresarios saben de las dificultades que el proceso productivo conlleva: tratar con proveedores, trabajadores, distribuidores y clientes, son solo algunas de dichas dificultades, además deben manejar correctamente la contabilidad, lidiar con la competencia, con los impuestos y las medidas de seguridad social, ecológicas y fiscales en general que el gobierno establezca.

Una perspectiva pesimista sobre el crecimiento económico futuro –variaciones negativas en el producto interno bruto (PIB)- es más disuasiva que el efecto, tentativamente promotor, de una reducción de la tasa de interés de referencia del banco central.

Por otro lado la reducción de la tasa de referencia del banco central no es condición suficiente para la reducción de las tasas bancarias en el crédito para las empresas. Los bancos comerciales son renuentes a los riesgos y prefieren financiar al sector público: municipios, gobiernos estatales y dependencias gubernamentales, cuya deuda consideran más segura, que al sector privado. Por otro lado la rentabilidad del crédito de corto plazo canalizado vía tarjetas de crédito es mayor y el retorno de la inversión mucho más rápido.

Los bancos han encontrado en el cobro de comisiones, el pago por servicios financieros de administración de nómina, seguros diversos: vida, automóviles, etc., razones adicionales para perder el interés en el financiamiento a la producción. Incluso prefieren utilizar sus recursos monetarios en la compra de instrumentos financieros o de deuda pública que promete rendimientos de corto plazo, que esperar a recobrar la inversión de un proceso productivo cuyo periodo de maduración es mayor.

Por otro lado, el mercado interno deprimido, resultado de los bajos salarios, disminuye las ventas y tornan pesimistas a los consumidores, quienes deciden posponer sus decisiones de compras importantes para momentos mejores.

Así, el principal instrumento de la política monetaria deja de ser eficiente, y la tasa de interés objetivo o de referencia -aquella que esperan permita reducir el resto de las tasas bancarias- no ejerce el efecto esperado sobre las perspectivas de rentabilidad de la inversión productiva.

En ese momento se dice que la inversión productiva es inelástica a la tasa de interés y que por lo tanto se deben tomar otro tipo de medidas de política económica para reactivar la economía, entre las que destacan la mayor emisión monetaria para que presione al alza la inflación y ello motive a los consumidores a comprar hoy, o bien, el incrementar el gasto público en obras de infraestructura y el gasto social para reactivar sectores económicos específicos que a su vez generen un efecto multiplicador sobre otras empresas que operan como proveedores del gobierno.

Este es el panorama de la situación actual a nivel mundial y no sólo en México. La política monetaria ha perdido uno de sus principales instrumentos como resultado del escepticismo y debilidad de los mercados a nivel internacional.

EL BITCOIN ¿UNA MONEDA SEGURA Y CON FUTURO?

Artículo elaborado por Nora C. Ampudia y Lourdes Maisterrena

El Bitcoin es una moneda virtual generada a través de un software, es lo que denomina una moneda electrónica o digital también conocida como BTC. Es la moneda electrónica más utilizada en el mundo además de ser la precursora de las llamadas criptomonedas, que basan su respaldo en la criptografía, es decir, en algoritmos matemáticos difíciles de descifrar que pueden permitir brindar seguridad a las transacciones que se realizan.

Satoshi Nakamoto es el programador o es el seudónimo de los programadores que crearon el software de Bitcoin que está disponible pública y gratuitamente en la red desde 2009. Este software y sus monedas han tenido un importante éxito en el mundo virtual, y la forma de producir la moneda es a través de lo que se denomina la “minería”.

Los buscadores de bitcoin o “mineros” a través de sus computadoras y tarjetas gráficas, deben formar lo que llaman un “bloque” -aproximadamente cada 10 minutos se forma uno- y al hacerlo se les recompensa con 25 BTC. Entre mayor poder computacional se tiene, más posibilidades hay de formar el bloque, y para esto se han conformado grupos de minería que se denominan “pools” que unen su capacidad de cómputo para aumentar las probabilidades de obtener los bitcoin. Otra manera más sencilla de conseguir bitcoins es comprarlos.

El uso del bitcoin se ha promovido porque no se necesita de ningún intermediario para su uso, no se pagan comisiones, se pueden hacer pagos internacionales baratos, rápidos y fáciles; no es necesario proveer tu identidad para hacer transacciones; no hay una autoridad central que controle su precio y su oferta, o que rastree las operaciones que se realizan. Sin embargo no es una moneda con la que se pueda liquidar deudas bancarias ya que carece de respaldo legal y de respaldo en activos físicos.

Lo que muchos de los implicados con transacciones de bitcoin desconocen es que dicha moneda no es de curso legal, por lo que no se encuentra respaldada por un marco legal e institucional apropiado. En caso de un fraude ningún banco central acudirá al rescate, en pocas palabras no hay un prestamista de última instancia y por lo tanto no existe ninguna autoridad que lo respalde; su función como medio de pago no está garantizada y nadie puede obligar a aceptarlo como medio de pago.

Como toda moneda, la ampliación o reducción de su uso depende de la confianza y aceptación de la misma, y dicha confianza radica en la seguridad que el sistema virtual pueda garantizar para las transacciones y para los monederos electrónicos utilizados.

Por el anonimato que promueve, se ha encontrado que se ha utilizado en actividades ilícitas como fraude, narcotráfico, evasión fiscal y lavado de dinero.

Es necesario destacar que como moneda de cambio tiene un precio sumamente volátil, lo que la convierte en una moneda muy riesgosa para utilizarse como forma de ahorro o inversión. Dado que la moneda no tiene un valor facial, su precio puede llegar a cero.

La razón de la elevada variación en su precio radica en los siguientes puntos:

• La confianza: entre más aceptada sea esta moneda para compra-venta, más personas lo admitirán como medio de pago por lo que su precio aumentará, lo contrario será si se considera un medio de pago poco confiable.

• Su producción como moneda y disponibilidad, lo que sustenta su precio virtual.

En el mes de junio de 2014 un bitcoin equivalía a 672 dólares, cuando apenas un mes antes era menor de 450 dólares. A finales de 2013 su precio llego a ser mayor a 1000 dólares por moneda, y en sus inicios se llegó a vender en 10 centavos de dólar, lo que evidencia su volatilidad y lo riesgoso que es para considerarse una inversión.

En algunos mercados de bitcoin se han presentado ciertos problemas, el más reciente fue el caso de la casa de cambio de BTC: Mt. Gox, en Japón, que se declaró en quiebra por culpa de unos hackers que colapsaron su sistema.

También se ha sabido de importantes pérdidas de monedas en la red, además del mal uso que se le da en mercados ilegales.

Existen varios países que están prohibiendo el uso de esta criptomoneda, pero también hay muchos gobiernos que en realidad están interesados en regular este mercado, para evitar que haya evasión de impuestos. En cualquiera de los casos, ningún gobierno está dispuesto a respaldar dicha moneda en caso de un colapso.

El bitcoin resulta una moneda muy novedosa y que puede tener un importante impacto en la transacciones para compra-venta, además si las regulaciones que hagan los gobiernos con esta moneda resultan claras y fáciles de seguir se tendrá más confianza y probablemente aumenten el número de actividades comerciales que se realicen con criptomonedas, pero lo que debe quedar muy claro es que no reemplazará a una divisa, ni a una moneda de curso legal, como tampoco tiene el soporte institucional como el que tiene la banca comercial, sin embargo puede ser un incentivo para que los bancos se modernicen y abaraten sus formas de pago.

POBREZA Y RIQUEZA EN EL MUNDO Y EL MÉXICO DE LA DESIGUALDAD

La concentración del ingreso se ha incrementado persistentemente a partir de los 80´s del siglo pasado,tanto en los países desarrollados como en las economías en desarrollo, llegando a niveles similares a los obtenidos durante el siglo XIX, (Piketty, 2014), lo interesante a destacar es que dicho incremento se ha dado a pesar de las fuertes crisis económicas y las bajas tasas de crecimiento.

Si bien la desigualdad en la distribución del ingreso se ha acrecentado con los años, el desequilibrio es mucho mayor en el 10% de la población más rica, es decir en el decil X, donde el 1% de los más ricos (top o parte superior) ha incrementado su participación dentro del ingreso nacional.

Para determinar la magnitud del fenómeno bastan algunos ejemplos, en el caso de Estados Unidos, de 1981 al 2012 el 1% del 10% de la población más rica, incrementó su participación dentro del total de ingresos antes de impuestos del 8.2% al 19.3%, mientras que el 10% de la población más rica pasó de concentrar el 30% del ingreso nacional al 48%. En el Reino Unido el 1% de la población más rica, pasó de concentrar del 6.7% al 12.9% del ingreso nacional, en Canadá del 8.1% al 12.2%, en Australia del 4.8% al 9.2% y en Noruega del 4.7% al 7.8% (OECD, 2014).

Lo interesante a destacar es que si bien los más ricos de los ricos (1% del top) tienen fuertes pérdidas durante las crisis, se pueden recuperar rápidamente de ellas, mientras que la población que desciende hacia los primeros deciles (pobres) avanza con rapidez durante las crisis pero no mejora su situación durante las fases de expansión económica o la hace a un ritmo sumamente lento.

Por su parte la concentración de la riqueza también se ha incrementado sustancialmente y el índice de Gini es aproximadamente del doble con respecto al del ingreso (FMI, 2014, pág. 14), por su parte la riqueza financiera (bonos, acciones, pagarés etc.) está aún más concentrada que la no financiera (bienes inmuebles: casas terrenos).

De acuerdo con el reporte del 16 de enero del 2014 de Wealthinsight, existe un rápido incremento de millonarios en los países emergentes MINT (México, Indonesia, Nigeria y Turquía) así como también entre los miembros del BRIC (Brasil, Rusia, India y China); de 2013 a 2014 las tasas de crecimiento de millonarios fueron de: 22.6% en Indonesia, 17% en India, 10% en Nigeria, 9.5% en Estados Unidos, 8.9% en Brasil, 8.5% en Turquía, 7.9% en China, 7% en México, 6.6% en Reino Unido y 4.8% en Rusia. El mismo reporte llama la atención sobre el incremento que paralelamente se da en la pobreza en éstos mismos países (Wealth Intelligent Center, 2014).

Por su parte Capgemini, en su Informe Sobre la Riqueza en el Mundo del 2013 reporta un máximo histórico en la concentración de la riqueza, y espera que la riqueza de los multimillonarios crezca a una tasa anual del 6.5% llegando a los 55 mil 800 millones de dólares para el 2015. De hecho los millonarios comunes, aquellos que tienen de 1 a 5 millones de dólares crecieron a tasas del 9.1% del 2011 al 2012, mientras que su riqueza creció un 9.3%, en tanto los millonarios de nivel medio, aquellos que tienen de 5 a 30 millones de dólares crecieron respectivamente 10.1% y 10.2%, y los individuos de muy alto patrimonio, los ultra millonarios que tienen más de 30 millones de dólares fueron de 11% y 10.9%

Para el caso de México, a fines del 2012 había 145 mil millonarios, esto es el 0.12% de la población total, que concentraban el 43% de la riqueza total individual, cuando el promedio a nivel mundial es del 29%. Dichas personas concentraron un total de 736 mil millones de dólares mientras que el ingreso per cápita de un mexicano fue de 9 640 dólares al año en ese mismo año. De los millonarios, 2 mil 540 son multimillonarios y se espera que gracias a la Reforma Petrolera para el 2017 su riqueza crecerá un 47%, el número de millonarios será de 213 mil personas, de las cuales 3,733 serán multimillonarias cuya riqueza crecerá en promedio un 44% para acumular 525 mil millones de dólares (Wealth Intelligent Center, 2013. De 2007 a 2012, el número de multimillonarios creció un 19%.

Con respecto a la pobreza, el 21% de la población a nivel mundial vive en pobreza extrema según cifras del Banco Mundial, y su reducción es sumamente lenta; por ejemplo se espera una reducción de la pobreza extrema de apenas un 3% para el 2030. El mismo Banco establece que para alcanzar el objetivo de eliminar la pobreza extrema en el 2030 debemos reducir la pobreza a la mitad una vez, luego otra vez, y luego casi a la mitad por tercera vez, todo en el curso de una generación” (esto es 30 años) (Banco Mundial, 2013) Jim Jong Kim

En el caso de México el 45.5% de la población vive en pobreza, esto es 53 millones de personas y del 2010 al 2012 la pobreza se incrementó un 1%, mientras que de 2008 al 2012 dicho incremento fue del 7% de acuerdo con datos del Coneval. En materia de ingresos, la pobreza se ha incrementado como porcentaje de la población total desde el 2006 al 2012; la pobreza alimentaria creció del 14 al 19.7% del total de la población, la pobreza de capacidades pasó del 20.9 al 28%, y la patrimonial paso del 42.9 al 52.3%. De hecho de 1992 a la fecha, el número de pobres en las dos primeras apenas se ha reducido alrededor de un 2%, en tanto que la tercera ha disminuido 0.8%.

¿Qué hay detrás de éste fenómeno de concentración del ingreso?, de acuerdo con Joseph E. Stiglitz en su libro “El Precio de la Desigualdad”, son múltiples factores interrelacionados entre los que se destacan: a) El proceso político y la inequidad en la distribución del poder, donde importantes grupos e intereses económicos pagan las campañas políticas de diputados, senadores, gobernadores, presidentes municipales etc., para que acaben beneficiándolos mediante leyes, políticas públicas, subsidios disfrazados, concesiones, ventas de activos públicos a precios por debajo del mercado, puestos políticos, etc., y b) La acción de búsqueda de rentas (ingresos) como: bonos y compensaciones para los altos directivos, y bajos salarios y nulas prestaciones para los trabajadores; rescates de empresas privadas y bancos e instituciones financieras con los impuestos que paga la sociedad, precios de monopolio y oligopolio para los consumidores, y apropiación del excedente monetario de los consumidores mediante precios muy elevados que obedecen a la marca más que al costo del producto.

En lo personal creo que no está muy lejos de la verdad