EXTREMA CONCENTRACIÓN DE INGRESO Y RIQUEZA EN MÉXICO

De acuerdo con los datos de la Encuesta Ingreso Gasto de los Hogares del 2014, el 10% de la población más rica del país concentra el 35% del ingreso nacional, mientras que los mexicanos ubicados del decil I al V, esto es el 50% de la población concentran el 20%, ello genera un índice de Gini de 0.450. Sin embargo y de acuerdo con el INEGI si los datos se ajustan con los registros fiscales del Sistema de Administración Tributaria SAT, la concentración del ingreso del 10% más rico se eleva al 50%, mientras que el 50% de los mexicanos solo tienen acceso al 12% del Ingreso (http://www.dineroenimagen.com/2016-04-04/70978)

Por otro lado el Consejo Nacional para la Evaluación de la Política Social (CONEVAL) estima que 55 millones 300 mil personas viven en pobreza y solo el 20.5% es no pobre y no vulnerable (24.6 millones de mexicanos).

El Instituto de Investigación del Credit Suisse por su parte, estima la concentración de la riqueza en México en 2015 y la define como la suma de activos financieros más activos no financieros (casas y propiedades) menos deudas. Su investigación encuentra que la concentración de la riqueza es extrema, con un índice de Gini de 0.759, ello significa que el 0.11% de la población posee una riqueza mayor a 1 millón de dólares, es decir el 0.16% de los adultos, y dicha riqueza se compone en más de un 90% de acciones y otros activos financieros, mientras que el 56.7% de los adultos posee menos de 10 mil dólares en riqueza (http://publications.credit-suisse.com/tasks/render/file/index.cfm?fileid=C26E3824-E868-56E0-CCA04D4BB9B9ADD5).

Midiendo las clases sociales por nivel de riqueza, resulta que la clase alta en México son 122 mil 136 adultos (0.16% de la población adulta) y concentran el 36.2% de la riqueza, la clase media se compone por 12 millones 916 adultos (11.23%) y concentran el 40% de la riqueza, el resto es clase baja (82.6%) y concentran el 23.8% de la riqueza. Entre la clase media y la clase alta capturan el 76.2% de la riqueza del país y el 0.6% de la riqueza mundial.

Ello significa que la clase media no está al centro de la distribución del ingreso y la riqueza, sino que se encuentran en el top de la distribución y hay muy pocos catalogados como de clase alta, en pocas palabras la clase media se ubica en el decil IX y X de la población, esto es el 20% de la población de mayores ingresos y riqueza, y la clase alta sería menos del 1% de la población más rica del país.

Ello explica, en parte, el bajo crecimiento económico y el malestar social prevaleciente.

PARA MEJORAR LA ATRACTIVIDAD ECONÓMICA DE JALISCO

Lo que hace crecer a una economía es la actividad económica fundamentada principalmente en el optimismo, ya que este genera inversión, producción, ingresos, consumo y empleos.

De acuerdo con la encuesta “Perspectivas de la Alta Dirección en México 2016” de KPMG, los empresarios están más optimistas sobre el crecimiento económico en México (79% de las respuestas) y el 49% de las empresas planea expandir sus operaciones en algún estado de la República en los próximos 3 años. Lo más interesante es que el Bajío sigue apareciendo como la zona más atractiva en la que, en primer lugar se encuentra Querétaro y en segundo lugar Jalisco.

De hecho la rentabilidad de las empresas mostró sensible mejoría gracias a la reducción de los costos en combustible y electricidad, producto de la reforma energética, y de los servicios y productos agropecuarios.

Los empresarios ven como positivo el bajo nivel inflacionario, el fortalecimiento del mercado interno, en especial del consumo por el incremento de la masa salarial (mayor generación de empleos y mayor poder adquisitivo del salario) y el financiamiento mediante créditos personales y al consumo, pero ven como negativo los temas de la corrupción política y la inseguridad. De hecho los robos y la extorción generaron un impacto negativo en el 64% y el 38% de las empresas respectivamente, las cuales vieron incrementarse sus costos debido a ello.

Si Jalisco quiere elevar su índice de atractividad necesita hacer esfuerzos adicionales en los temas de corrupción, seguridad y facilidades para abrir negocios, ya que en materia de seguridad Jalisco ocupa el 4º lugar a nivel nacional en homicidio doloso, el 13° en secuestros, el 2° lugar en extorsión y el 5° en robo de vehículos; y de acuerdo al reporte de Doing Business del Banco Mundial, de 32 ciudades consideradas en el estudio, Guadalajara ocupa el lugar 29 en manejo de permisos de construcción, el 27 en registro de propiedades, el 26 en facilidad para hacer negocios, 16 en apertura de empresas y el 15 en cumplimiento de contratos. (http://espanol.doingbusiness.org/data/exploreeconomies/mexico/sub/guadalajara/).

Jalisco también tiene que trabajar en el equilibrio regional, desarrollar sus ciudades medianas y pequeñas para disminuir no solo la desigualdad económica, sino también la social y cultural, y para ello se requieren esfuerzos adicionales en estudios de vocacionamiento económico y social de sus municipios, generación de clústeres en función de ello y dotación de servicios públicos de salud y educación, tal como Querétaro y Guanajuato lo han hecho.

SALARIO MÍNIMO: PROBLEMA DE INEQUIDAD Y JUSTICIA SOCIAL

En México, las personas que ganan el salario mínimo son pobres extremos y eso se debe a que el salario mínimo hoy representa ¼ de lo que fue hace 30 años, se ha rezagado persistentemente con respecto a la inflación con una pérdida de poder adquisitivo del 76.3% en términos reales, al grado que hoy no es suficiente para adquirir una canasta básica alimentaria y su nivel se encuentra por debajo de la línea de pobreza; la razón es porque se ha utilizado como un instrumento de política económica para reducir la inflación.

En pocas palabras la determinación del salario mínimo es política y no obedece a la ley de la oferta y la demanda sino al criterio de los miembros de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI). Su perspectiva es que al ser un costo laboral su incremento se trasladará al precio de venta, sin embargo estudios realizados a nivel internacional demuestran que esto no es del todo cierto, no necesariamente afecta a la generación de empleos y en contrapartida genera mejoras de eficiencia y productividad (“El Salario Mínimo y el Empleo: Evidencia Internacional y posibles impactos para el Caso Mexicano”, Raymundo Campos Vázquez)

De acuerdo con los expertos convocados el 28 de abril del 2016 en Guadalajara, México es el país con el menor salario mínimo en Latinoamérica y es un factor reproductor de pobreza y por ende un elemento que exacerba la concentración del ingreso y la riqueza; aun cuando una persona gane dos salarios mínimos, sigue estando por debajo de la línea de pobreza de forma que trabajar no es garantía alguna para salir de ella.

Según datos del INEGI para el IV trimestre del 2015, en México 7 millones 601 mil trabajadores ganan hasta un salario mínimo (SM) esto es el 14.7%, mientras que 12 millones 669 mil ganan entre 1 y dos SM (24.6%) y 3 millones 611 mil no recibe ingresos por su trabajo (7%). Para Jalisco las cifras son: 293 mil 905 ganan hasta 1 SM (8.26%), 855 mil 515 de 1 y hasta 2 SM (24.1% ), y 169 mil 169 no reciben ingreso (4.7%). En pocas palabras, 46.3% de la población ocupada a nivel nacional y 37.01% en Jalisco perpetúan su pobreza debido a su escasa remuneración.

La discusión ya no es si incrementar el salario es inflacionario, es un problema Moral, de justicia social y de seguridad pública, el nivel actual del salario mínimo es anticonstitucional e inhumano, pero sobre todo es factor de inequidad, bajo crecimiento económico, inestabilidad política y compromete al tejido social.

PIRATERÍA, CONTRABANDO Y FALSIFICACIÓN: COSTO ECONÓMICO MUNDIAL

De acuerdo con Euromonitor Internacional en su documento “Como Entender El Impacto Del Comercio Ilícito En Los Negocios Alrededor Del Mundo”, se estima que el valor total del Comercio Ilícito y actividades transnacionales se estima entre un 8% y un 15% del Producto Interno Bruto Mundial, aproximadamente 12 billones de dólares durante 2014, equivalente el PIB total de China en dicho año, y las industrias más afectadas son las de productos farmacéuticos, tabaco, bebidas alcohólicas, productos de belleza y de cuidado personal, aparatos electrónicos, productos alimenticios etc.

Las implicaciones negativas atañen a todos: productores, consumidores y gobierno, los primeros ven reducidos sus ingresos, los segundos pueden ser afectados en su salud y bienestar, y el gobierno deja de recaudar, reduciendo su gasto público en infraestructura, salud etc.

El problema es que no existe una definición común y estandarizada sobre el concepto que permita su adecuada cuantificación y por lo tanto la obtención de cifras y medidas necesarias para evitarlo. Los términos van desde comercio informal, comercio ilegal, comercio no registrado etc. A pesar de ello en el estudio se define como la importación y exportación, las ventas y compras de bienes que no cumplen con las leyes establecidas en cada país y que abarca fenómenos como: contrabando, falsificación, piratería, producción informal (evasión de impuestos), y reventa de productos caducos, e incluso la venta de productos originales sin el consentimiento del propietario de la marca.

En el caso de las bebidas alcohólicas, se estima que el mercado ilegal en 80 países contabilizó 253 millones de litros en 2014, equivalente a 1 billón 506 mil millones de dólares y el 15% se realiza en América Latina, siendo la cerveza el principal producto comerciado con el 78% del total, seguido por el vino y las bebidas espirituales. Se estima que el 25% de las bebidas alcohólicas consumidas en A.L. son ilícitas. El 18% de las ventas se realizan en México y el 63% en Brasil; 42% son bebidas artesanales ilegales y 39.4% son bebidas falsificadas, con graves implicaciones en términos de salud.

Este mercado ilegal se constituye gracias a la debilidad de las instituciones y sus leyes, la corrupción y la falta de conocimiento por parte de los consumidores y solo puede ser resuelto mediante la cooperación entre los industriales afectados y el gobierno y concientizando a la población de los riesgos que corren al consumir dichos productos.

Este tipo de actividades disminuyen la inversión productiva y con ella la generación de empleos e ingresos para la población, aun cuando existe la posibilidad de adquirir un producto de marca a un precio menor, los beneficios personales obtenidos de ello son menores a los costos sociales generados por dicha actividad ilícita.

LO QUE TRUMP NO QUIERE RECONOCER SOBRE MIGRACIÓN

Contrariamente a lo que se piensa, las remesas no representan una sangría para el país huésped, pues la riqueza generada en el mismo es mucho mayor que el envío de remesas al país de origen, ya que nadie envía el 100% de su sueldo, de hecho se estima que envían entre el 10 y el 16% de sus ingresos.

De acuerdo con diversos números de del Anuario de Remesas y Migración México, en 2014 residieron en Estados Unidos 35.8 millones de personas de origen Mexicano, de las cuales 12 millones son de 2ª generación y también 12 millones de tercera generación.

Todos los migrantes pagan impuestos de forma directa o indirecta, y de acuerdo con la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración y el Instituto Urbano, los migrantes pagan alrededor de 90 mil millones de dólares en impuestos y sólo utilizan 5 mil millones en beneficios públicos. Como puede observarse son contribuyentes netos y el 60% no tiene acceso a servicios de salud.

La migración tiene un efecto contra-cíclico en la economía al facilitar la flexibilidad laboral a través de la movilidad demográfica y entre sectores productivos, reduce los costos de producción y aporta, con impuestos y productividad, al crecimiento económico.

La fuerza de trabajo mexicana también compensa el mercado laboral, su contratación es sumamente flexible, toman los empleos que los nacionales no quieren y en épocas de recesión permiten el ajuste del mercado laboral, pues la tasa de desempleo de mexicanos siempre es la más alta (durante 2009 fue de 11.6% en promedio, muy por encima de la tasa total de desempleo del 7.1%), elevan la productividad de la fuerza de trabajo local, y ayudan a las microempresas a seguir siendo competitivas.

El 70% de los migrantes llegan a una edad de elevada productividad, una vez que el país de origen se hizo cargo de los gastos de educación, y en el caso de nuestros compatriotas, el 67% está en edad productiva: entre 18 y 49 años de edad.

En 2006 los migrantes mexicanos legales e ilegales contribuyeron con el 3.7% del PIB de aquella nación, en 2011 con el 4% y se estima que en 2013 la contribución fue del 8%, si se suman las aportaciones que los mexicanos de 2ª y 3ª generación realizaron; ello significó 1.23 billones de dólares más a la economía norteamericana y se estima que pagaron al fisco 50 mil millones de dólares, que es el doble de lo que envían en remesas a nuestro país.

El 7.4% del consumo total de las familias, en Estados Unidos, corresponde a familias de origen mexicano.

En el estado de California, que es aproximadamente la 4ª economía a nivel mundial por el tamaño del PIB, se estimó que, en 2011, los migrantes generaron el 12%, el 10% en Nevada y la misma cantidad para Arizona y Texas.

El trabajo de los migrantes aporta al PIB agrícola el 18% del total y en California, el 90% de los trabajadores agrícolas son mexicanos. En cuanto a la construcción generan 13% del PIB y también el 13% para servicios y alojamientos.

Si los inmigrantes fueran legalizados los efectos multiplicadores se incrementarían por su acceso a créditos que les permitiría elevar su consumo de casas, autos y otros bienes, elevando a su vez la recaudación de impuestos.