De acuerdo con Euromonitor Internacional en su documento “Como Entender El Impacto Del Comercio Ilícito En Los Negocios Alrededor Del Mundo”, se estima que el valor total del Comercio Ilícito y actividades transnacionales se estima entre un 8% y un 15% del Producto Interno Bruto Mundial, aproximadamente 12 billones de dólares durante 2014, equivalente el PIB total de China en dicho año, y las industrias más afectadas son las de productos farmacéuticos, tabaco, bebidas alcohólicas, productos de belleza y de cuidado personal, aparatos electrónicos, productos alimenticios etc.
Las implicaciones negativas atañen a todos: productores, consumidores y gobierno, los primeros ven reducidos sus ingresos, los segundos pueden ser afectados en su salud y bienestar, y el gobierno deja de recaudar, reduciendo su gasto público en infraestructura, salud etc.
El problema es que no existe una definición común y estandarizada sobre el concepto que permita su adecuada cuantificación y por lo tanto la obtención de cifras y medidas necesarias para evitarlo. Los términos van desde comercio informal, comercio ilegal, comercio no registrado etc. A pesar de ello en el estudio se define como la importación y exportación, las ventas y compras de bienes que no cumplen con las leyes establecidas en cada país y que abarca fenómenos como: contrabando, falsificación, piratería, producción informal (evasión de impuestos), y reventa de productos caducos, e incluso la venta de productos originales sin el consentimiento del propietario de la marca.
En el caso de las bebidas alcohólicas, se estima que el mercado ilegal en 80 países contabilizó 253 millones de litros en 2014, equivalente a 1 billón 506 mil millones de dólares y el 15% se realiza en América Latina, siendo la cerveza el principal producto comerciado con el 78% del total, seguido por el vino y las bebidas espirituales. Se estima que el 25% de las bebidas alcohólicas consumidas en A.L. son ilícitas. El 18% de las ventas se realizan en México y el 63% en Brasil; 42% son bebidas artesanales ilegales y 39.4% son bebidas falsificadas, con graves implicaciones en términos de salud.
Este mercado ilegal se constituye gracias a la debilidad de las instituciones y sus leyes, la corrupción y la falta de conocimiento por parte de los consumidores y solo puede ser resuelto mediante la cooperación entre los industriales afectados y el gobierno y concientizando a la población de los riesgos que corren al consumir dichos productos.
Este tipo de actividades disminuyen la inversión productiva y con ella la generación de empleos e ingresos para la población, aun cuando existe la posibilidad de adquirir un producto de marca a un precio menor, los beneficios personales obtenidos de ello son menores a los costos sociales generados por dicha actividad ilícita.
LO QUE TRUMP NO QUIERE RECONOCER SOBRE MIGRACIÓN
Contrariamente a lo que se piensa, las remesas no representan una sangría para el país huésped, pues la riqueza generada en el mismo es mucho mayor que el envío de remesas al país de origen, ya que nadie envía el 100% de su sueldo, de hecho se estima que envían entre el 10 y el 16% de sus ingresos.
De acuerdo con diversos números de del Anuario de Remesas y Migración México, en 2014 residieron en Estados Unidos 35.8 millones de personas de origen Mexicano, de las cuales 12 millones son de 2ª generación y también 12 millones de tercera generación.
Todos los migrantes pagan impuestos de forma directa o indirecta, y de acuerdo con la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración y el Instituto Urbano, los migrantes pagan alrededor de 90 mil millones de dólares en impuestos y sólo utilizan 5 mil millones en beneficios públicos. Como puede observarse son contribuyentes netos y el 60% no tiene acceso a servicios de salud.
La migración tiene un efecto contra-cíclico en la economía al facilitar la flexibilidad laboral a través de la movilidad demográfica y entre sectores productivos, reduce los costos de producción y aporta, con impuestos y productividad, al crecimiento económico.
La fuerza de trabajo mexicana también compensa el mercado laboral, su contratación es sumamente flexible, toman los empleos que los nacionales no quieren y en épocas de recesión permiten el ajuste del mercado laboral, pues la tasa de desempleo de mexicanos siempre es la más alta (durante 2009 fue de 11.6% en promedio, muy por encima de la tasa total de desempleo del 7.1%), elevan la productividad de la fuerza de trabajo local, y ayudan a las microempresas a seguir siendo competitivas.
El 70% de los migrantes llegan a una edad de elevada productividad, una vez que el país de origen se hizo cargo de los gastos de educación, y en el caso de nuestros compatriotas, el 67% está en edad productiva: entre 18 y 49 años de edad.
En 2006 los migrantes mexicanos legales e ilegales contribuyeron con el 3.7% del PIB de aquella nación, en 2011 con el 4% y se estima que en 2013 la contribución fue del 8%, si se suman las aportaciones que los mexicanos de 2ª y 3ª generación realizaron; ello significó 1.23 billones de dólares más a la economía norteamericana y se estima que pagaron al fisco 50 mil millones de dólares, que es el doble de lo que envían en remesas a nuestro país.
El 7.4% del consumo total de las familias, en Estados Unidos, corresponde a familias de origen mexicano.
En el estado de California, que es aproximadamente la 4ª economía a nivel mundial por el tamaño del PIB, se estimó que, en 2011, los migrantes generaron el 12%, el 10% en Nevada y la misma cantidad para Arizona y Texas.
El trabajo de los migrantes aporta al PIB agrícola el 18% del total y en California, el 90% de los trabajadores agrícolas son mexicanos. En cuanto a la construcción generan 13% del PIB y también el 13% para servicios y alojamientos.
Si los inmigrantes fueran legalizados los efectos multiplicadores se incrementarían por su acceso a créditos que les permitiría elevar su consumo de casas, autos y otros bienes, elevando a su vez la recaudación de impuestos.
De acuerdo con diversos números de del Anuario de Remesas y Migración México, en 2014 residieron en Estados Unidos 35.8 millones de personas de origen Mexicano, de las cuales 12 millones son de 2ª generación y también 12 millones de tercera generación.
Todos los migrantes pagan impuestos de forma directa o indirecta, y de acuerdo con la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración y el Instituto Urbano, los migrantes pagan alrededor de 90 mil millones de dólares en impuestos y sólo utilizan 5 mil millones en beneficios públicos. Como puede observarse son contribuyentes netos y el 60% no tiene acceso a servicios de salud.
La migración tiene un efecto contra-cíclico en la economía al facilitar la flexibilidad laboral a través de la movilidad demográfica y entre sectores productivos, reduce los costos de producción y aporta, con impuestos y productividad, al crecimiento económico.
La fuerza de trabajo mexicana también compensa el mercado laboral, su contratación es sumamente flexible, toman los empleos que los nacionales no quieren y en épocas de recesión permiten el ajuste del mercado laboral, pues la tasa de desempleo de mexicanos siempre es la más alta (durante 2009 fue de 11.6% en promedio, muy por encima de la tasa total de desempleo del 7.1%), elevan la productividad de la fuerza de trabajo local, y ayudan a las microempresas a seguir siendo competitivas.
El 70% de los migrantes llegan a una edad de elevada productividad, una vez que el país de origen se hizo cargo de los gastos de educación, y en el caso de nuestros compatriotas, el 67% está en edad productiva: entre 18 y 49 años de edad.
En 2006 los migrantes mexicanos legales e ilegales contribuyeron con el 3.7% del PIB de aquella nación, en 2011 con el 4% y se estima que en 2013 la contribución fue del 8%, si se suman las aportaciones que los mexicanos de 2ª y 3ª generación realizaron; ello significó 1.23 billones de dólares más a la economía norteamericana y se estima que pagaron al fisco 50 mil millones de dólares, que es el doble de lo que envían en remesas a nuestro país.
El 7.4% del consumo total de las familias, en Estados Unidos, corresponde a familias de origen mexicano.
En el estado de California, que es aproximadamente la 4ª economía a nivel mundial por el tamaño del PIB, se estimó que, en 2011, los migrantes generaron el 12%, el 10% en Nevada y la misma cantidad para Arizona y Texas.
El trabajo de los migrantes aporta al PIB agrícola el 18% del total y en California, el 90% de los trabajadores agrícolas son mexicanos. En cuanto a la construcción generan 13% del PIB y también el 13% para servicios y alojamientos.
Si los inmigrantes fueran legalizados los efectos multiplicadores se incrementarían por su acceso a créditos que les permitiría elevar su consumo de casas, autos y otros bienes, elevando a su vez la recaudación de impuestos.
LA DIFERENCIA ENTRE GASTAR BIEN Y COMPRAR BIEN
El comprar y el gastar bien son conceptos que aplican tanto a la empresa, como al gobierno y los consumidores, de hecho son conceptos que tienen que estar bien anclados en la mente de toda persona.
El comprar bien es parte del gastar bien, pero no deben ser confundidos.
Comprar Bien supone analizar el mercado, si se es un empresario supone un conocimiento profundo de los proveedores existentes, comparar tiempos de entrega, calidad, precio, contenido, servicio, experiencia, seriedad y valor agregado.
Lo anterior aplica al consumidor añadiendo el no sucumbir a las tentaciones (comprar por impulso), comprar en temporada baja y analizar qué tipo de compras conviene hacer de mayoreo.
Quién compra bien dedica tiempo a investigar el mercado, recaba información, analiza presupuestos, condiciones comerciales como intereses, penalizaciones, seguros etc., pide corridas financieras, analiza los productos ofrecidos, los contenidos y hace pruebas; no se trata solo de comprar más barato, error frecuente en el que todos incurrimos, el ahorro mal entendido genera mayores gastos a futuro si no se estudió correctamente la compra.
Por su parte Gastar Bien significa gastar menos de lo que se gana, tener un presupuesto previo, realizar un diagnóstico de gasto y establecer metas claras de ahorro e inversión. Si se es empresario es indispensable analizar los costos y reducirlos sin sacrificar calidad ni servicios. El diagnóstico permite identificar los gastos necesarios de los superfluos para eliminar el gasto hormiga y el gasto improductivo, supone una visión de largo plazo que permitirá incrementar el patrimonio y potencializar el crecimiento ya sea como empresa o como persona, lograr que el dinero rinda, eliminar los desperdicios, reciclarlos y aprovechar al máximo mis activos.
Tomar conciencia de éstas diferencias mejorara la administración de nuestros recursos.
El comprar bien es parte del gastar bien, pero no deben ser confundidos.
Comprar Bien supone analizar el mercado, si se es un empresario supone un conocimiento profundo de los proveedores existentes, comparar tiempos de entrega, calidad, precio, contenido, servicio, experiencia, seriedad y valor agregado.
Lo anterior aplica al consumidor añadiendo el no sucumbir a las tentaciones (comprar por impulso), comprar en temporada baja y analizar qué tipo de compras conviene hacer de mayoreo.
Quién compra bien dedica tiempo a investigar el mercado, recaba información, analiza presupuestos, condiciones comerciales como intereses, penalizaciones, seguros etc., pide corridas financieras, analiza los productos ofrecidos, los contenidos y hace pruebas; no se trata solo de comprar más barato, error frecuente en el que todos incurrimos, el ahorro mal entendido genera mayores gastos a futuro si no se estudió correctamente la compra.
Por su parte Gastar Bien significa gastar menos de lo que se gana, tener un presupuesto previo, realizar un diagnóstico de gasto y establecer metas claras de ahorro e inversión. Si se es empresario es indispensable analizar los costos y reducirlos sin sacrificar calidad ni servicios. El diagnóstico permite identificar los gastos necesarios de los superfluos para eliminar el gasto hormiga y el gasto improductivo, supone una visión de largo plazo que permitirá incrementar el patrimonio y potencializar el crecimiento ya sea como empresa o como persona, lograr que el dinero rinda, eliminar los desperdicios, reciclarlos y aprovechar al máximo mis activos.
Tomar conciencia de éstas diferencias mejorara la administración de nuestros recursos.
GUADALAJARA DEBE EVITAR LOS PROBLEMAS DE LA CIUDAD DE MÉXICO
El problema de contingencia ambiental en la megalópolis de la Ciudad de México no es causa del error de los gobernadores recientes, es un conjunto de errores que se han ido acumulando en el tiempo y que abarcan a distintos gobiernos y distintos partidos políticos. Es básicamente un error de planeación urbana relacionado con falta de regulación ambiental, debilidad en la aplicación de los programas de verificación, falta de infraestructura adecuada para ciclistas y peatones, aplicación de desincentivos para el uso del auto particular y aplicación de políticas que busquen un desarrollo regional equilibrado y desconcentración industrial mediante el impulso de ciudades medias y pequeñas.
De acuerdo con el Centro Mario Molina, en Alemania existe un proyecto que ha establecido zonas control en regiones con alta concentración vehicular y problacional, dichas zonas se denominan zonas de baja emisión (ZBE) y los resultados han sido sorprendentemente buenos.
En dichas zonas la ley se aplica de forma irrestricta, se limita el ingreso a autos particulares y al transporte pesado, se mejora la infraestructura urbana para movilidad no motorizada, se incorporan transporte público no contaminante de alto desempeño ambiental (trenes eléctricos, tranvías, metro) con interconexiones eficientes, se establecen altas tarifas para los estacionamientos y estacionamientos disuasivos en la periferia de la zona.
Ese estudio establece que en México, el 17% de la emisión de gases invernadero provienen del transporte, en espeical del auto particular que es el que más contamina en las áreas metropolitanas. Tan solo en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) dichas emisiones generan el 31% de la contaminación total, generando severos problemas de salud pública y, si se cumplirán las normas de calidad del aire, se podrían evitar 750 casos de muertes prematuras al año asociadas a la contaminación ambiental.
En México el auto particular se ha convertido en una necesidad, pero también es un asunto aspiracional, los gobiernos han dado prioridad al uso de dicho transporte al descuidar la calidad y cantidad de transporte público. En lugar de priorizar la infraestructura de transporte no contaminante, se han enfocado en la construcción de infraestructura vial: segundos pisos en el periférico, ampliación de avenidas, proyectos de coordinación para facilitar el tránsito y el flujo vehicular. Este tipo de acciones, de corto plazo y más baratas, junto con la falta de medidas responsables y de largo plazo, promueven el uso de vehículos particulares y acrecientan la necesidad de contar con uno.
El 73% de los automóviles particulares se concentran en las tres megalópolis más importantes del país, la mayor es la Ciudad de México, que de acuerdo con el INEGI, en el 2013 concentró una población de 20 millones 117 mil habitantes, esto es el 17.8% del total nacional, y generó el 26.3% de la producción bruta total. La Zona Metropolitana del Valle de México se constituye por 16 delegaciones y 60 municipios conurbados y en 2013 tenía registrados 8 millones 520 mil vehículos de transporte, de los cuales el 87% son autos particulares.
Guadalajara, por su parte, es la segunda megalópolis de acuerdo al tamaño de su población, con 4 millones 435 habitantes, generó el 4.1% de la producción bruta total y el 5.3% del personal ocupado. La zona metropolitana se constituye por 8 municipios conurbados, con ya graves problemas de movilidad y contaminación. El parque vehicular, en 2014, fue 3 millones 113 mil vehículos de los cuales 1 millón 814 mil son particulares, esto es el 58.3%, sin embargo la capacidad de carga vial era de 1 millón de vehículos. Las tasas de crecimiento de dicho parque vehicular se encuentran entre un 5% y un 9% anual.
Según el estudio “Jalisco a Futuro”, 400 autos se suman diariamente al tráfico y cada vehículo compacto genera, anualmente, 2.24 toneladas de CO2 . Adicionalmente tenemos el nada honroso 2° lugar a nivel nacional en muertes por accidentes de autos, un 30% más que en la Ciudad de México.
Aunque las condiciones geográficas nos favorecen al no ser un valle como en la Ciudad de México, si no enfocamos los esfuerzos en el desarrollo de un eficiente y suficiente transporte público de baja contaminación, seguiremos incentivando el uso del vehículo particular y por ello favoreciendo los congestionamiento, la pérdida de tiempo en el traslado y su consecuente pérdida de productividad, el incremento en la contaminación y en enfermedades relacionadas así como estrés ocasionado por los problemas de movilidad.
De acuerdo con el Centro Mario Molina, en Alemania existe un proyecto que ha establecido zonas control en regiones con alta concentración vehicular y problacional, dichas zonas se denominan zonas de baja emisión (ZBE) y los resultados han sido sorprendentemente buenos.
En dichas zonas la ley se aplica de forma irrestricta, se limita el ingreso a autos particulares y al transporte pesado, se mejora la infraestructura urbana para movilidad no motorizada, se incorporan transporte público no contaminante de alto desempeño ambiental (trenes eléctricos, tranvías, metro) con interconexiones eficientes, se establecen altas tarifas para los estacionamientos y estacionamientos disuasivos en la periferia de la zona.
Ese estudio establece que en México, el 17% de la emisión de gases invernadero provienen del transporte, en espeical del auto particular que es el que más contamina en las áreas metropolitanas. Tan solo en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) dichas emisiones generan el 31% de la contaminación total, generando severos problemas de salud pública y, si se cumplirán las normas de calidad del aire, se podrían evitar 750 casos de muertes prematuras al año asociadas a la contaminación ambiental.
En México el auto particular se ha convertido en una necesidad, pero también es un asunto aspiracional, los gobiernos han dado prioridad al uso de dicho transporte al descuidar la calidad y cantidad de transporte público. En lugar de priorizar la infraestructura de transporte no contaminante, se han enfocado en la construcción de infraestructura vial: segundos pisos en el periférico, ampliación de avenidas, proyectos de coordinación para facilitar el tránsito y el flujo vehicular. Este tipo de acciones, de corto plazo y más baratas, junto con la falta de medidas responsables y de largo plazo, promueven el uso de vehículos particulares y acrecientan la necesidad de contar con uno.
El 73% de los automóviles particulares se concentran en las tres megalópolis más importantes del país, la mayor es la Ciudad de México, que de acuerdo con el INEGI, en el 2013 concentró una población de 20 millones 117 mil habitantes, esto es el 17.8% del total nacional, y generó el 26.3% de la producción bruta total. La Zona Metropolitana del Valle de México se constituye por 16 delegaciones y 60 municipios conurbados y en 2013 tenía registrados 8 millones 520 mil vehículos de transporte, de los cuales el 87% son autos particulares.
Guadalajara, por su parte, es la segunda megalópolis de acuerdo al tamaño de su población, con 4 millones 435 habitantes, generó el 4.1% de la producción bruta total y el 5.3% del personal ocupado. La zona metropolitana se constituye por 8 municipios conurbados, con ya graves problemas de movilidad y contaminación. El parque vehicular, en 2014, fue 3 millones 113 mil vehículos de los cuales 1 millón 814 mil son particulares, esto es el 58.3%, sin embargo la capacidad de carga vial era de 1 millón de vehículos. Las tasas de crecimiento de dicho parque vehicular se encuentran entre un 5% y un 9% anual.
Según el estudio “Jalisco a Futuro”, 400 autos se suman diariamente al tráfico y cada vehículo compacto genera, anualmente, 2.24 toneladas de CO2 . Adicionalmente tenemos el nada honroso 2° lugar a nivel nacional en muertes por accidentes de autos, un 30% más que en la Ciudad de México.
Aunque las condiciones geográficas nos favorecen al no ser un valle como en la Ciudad de México, si no enfocamos los esfuerzos en el desarrollo de un eficiente y suficiente transporte público de baja contaminación, seguiremos incentivando el uso del vehículo particular y por ello favoreciendo los congestionamiento, la pérdida de tiempo en el traslado y su consecuente pérdida de productividad, el incremento en la contaminación y en enfermedades relacionadas así como estrés ocasionado por los problemas de movilidad.
MÉXICO PUEDE SER POTENCIA TURÍSTICA
El turismo en México tiene una gran perspectiva debido a lo amplio de los servicios turísticos ofrecidos: turismo de playa, religioso, ecológico, histórico, cultural, de salud, de negocios, de convenciones y de aventura. Según los expertos, en América Latina, tenemos el mayor potencial turístico por el balance existente entre cultura, gastronomía, naturaleza y hospitalidad.
El turismo es factor que equilibra la cuenta corriente de la balanza de pagos, nos ayuda a mitigar el déficit de la balanza comercial porque la actividad es superavitaria, es decir entran más dólares que los que salen por esta actividad y es la tercera fuente de divisas.
De acuerdo con el Consejo Mundial de Viajes y Turismo en 2015 el Turismo en México creció al doble del crecimiento esperado del PIB, esto es un 6.1% anual, pero para la Organización Mundial de Turismo la cifra es de dos dígitos, es decir más de 10%. Ello nos posicionó en el 4º lugar mundial de mayor crecimiento turístico, detrás de China, India e Indonesia, solo que a diferencia de aquellos nuestro mercado es más maduro siendo, el sector, más grande que el financiero, automotriz y educativo.
El turismo a nivel mundial contribuye con un 9% del PIB, esa cifra para México está entre el 8% y el 9%, y se ha mantenido así desde el 2000, generando en promedio el 6% del empleo total en esos mismos años.
La semana santa y las fiestas navideñas y de fin de año son las mejores épocas en atracción de turistas internacionales y nacionales de carácter religioso y de playa. En 2014 generó una derrama económica nada despreciable de 1,657 millones de dólares en semana santa y pascua, y en diciembre de 1,794 millones, en todo el año la derrama fue de 16 mil 257 millones de dólares que es el doble de lo generado en el 2000.
Hoy ocupamos el 10° lugar como destino turístico a nivel mundial, pero en materia de los ingresos que el turismo internacional nos deja estamos en el lugar 22, sin embargo el potencial es enorme si tuviéramos programas más integrados, con visión de largo plazo, transversales y enfocados en garantizar la seguridad, el reordenamiento urbano, la sustentabilidad ambiental y la inclusión social.
Las actividades que aportan más valor agregado son: transporte con el 16% del total, restaurantes, bares y centros nocturnos con el 9.4%, hospedaje con el 9.1% y las artesanías con el 9%. Adicionalmente genera el 5.8% del empleo formal total, las ramas que más ocupación generan son restaurantes, bares y centros nocturnos con el 36%, el transporte con el 16.3%, las artesanías con el 13%.
En materia de consumo, los mexicanos son los que más gastan con el 88% del total realizado dentro del país, sin embargo el turismo nacional se encuentra seriamente limitado por la concentración del ingreso ya que según la encuesta Nacional de Gasto de los Hogares del INEGI, el 20% de la población más pobre gastó en 2013 un promedio de 251 pesos en recreación y cultura, contra 5 mil 915 pesos del 20% más rico, en pocas palabras el 20% más rico de los mexicanos gasto 23.6 veces más que el 20% más pobre. Con respecto al gasto en paquetes turísticos las cifras fueron 1 peso con 54 centavos para el 20% más pobre contra 574 pesos del 20% más rico, es decir un 372.8 veces más, mientras que en restaurantes y hoteles las cifras fueron 546 pesos contra 2 mil 163 pesos, es decir 4 veces más.
Si la distribución del ingreso y la riqueza fuera más equitativa seguramente nos convertiríamos en potencia mundial turística, para ello tendríamos que tener una política fiscal más efectiva en materia de distribución del ingreso, mejores política de promoción y desarrollo turístico, de seguridad y de garantías para el estado de derecho.
El turismo es factor que equilibra la cuenta corriente de la balanza de pagos, nos ayuda a mitigar el déficit de la balanza comercial porque la actividad es superavitaria, es decir entran más dólares que los que salen por esta actividad y es la tercera fuente de divisas.
De acuerdo con el Consejo Mundial de Viajes y Turismo en 2015 el Turismo en México creció al doble del crecimiento esperado del PIB, esto es un 6.1% anual, pero para la Organización Mundial de Turismo la cifra es de dos dígitos, es decir más de 10%. Ello nos posicionó en el 4º lugar mundial de mayor crecimiento turístico, detrás de China, India e Indonesia, solo que a diferencia de aquellos nuestro mercado es más maduro siendo, el sector, más grande que el financiero, automotriz y educativo.
El turismo a nivel mundial contribuye con un 9% del PIB, esa cifra para México está entre el 8% y el 9%, y se ha mantenido así desde el 2000, generando en promedio el 6% del empleo total en esos mismos años.
La semana santa y las fiestas navideñas y de fin de año son las mejores épocas en atracción de turistas internacionales y nacionales de carácter religioso y de playa. En 2014 generó una derrama económica nada despreciable de 1,657 millones de dólares en semana santa y pascua, y en diciembre de 1,794 millones, en todo el año la derrama fue de 16 mil 257 millones de dólares que es el doble de lo generado en el 2000.
Hoy ocupamos el 10° lugar como destino turístico a nivel mundial, pero en materia de los ingresos que el turismo internacional nos deja estamos en el lugar 22, sin embargo el potencial es enorme si tuviéramos programas más integrados, con visión de largo plazo, transversales y enfocados en garantizar la seguridad, el reordenamiento urbano, la sustentabilidad ambiental y la inclusión social.
Las actividades que aportan más valor agregado son: transporte con el 16% del total, restaurantes, bares y centros nocturnos con el 9.4%, hospedaje con el 9.1% y las artesanías con el 9%. Adicionalmente genera el 5.8% del empleo formal total, las ramas que más ocupación generan son restaurantes, bares y centros nocturnos con el 36%, el transporte con el 16.3%, las artesanías con el 13%.
En materia de consumo, los mexicanos son los que más gastan con el 88% del total realizado dentro del país, sin embargo el turismo nacional se encuentra seriamente limitado por la concentración del ingreso ya que según la encuesta Nacional de Gasto de los Hogares del INEGI, el 20% de la población más pobre gastó en 2013 un promedio de 251 pesos en recreación y cultura, contra 5 mil 915 pesos del 20% más rico, en pocas palabras el 20% más rico de los mexicanos gasto 23.6 veces más que el 20% más pobre. Con respecto al gasto en paquetes turísticos las cifras fueron 1 peso con 54 centavos para el 20% más pobre contra 574 pesos del 20% más rico, es decir un 372.8 veces más, mientras que en restaurantes y hoteles las cifras fueron 546 pesos contra 2 mil 163 pesos, es decir 4 veces más.
Si la distribución del ingreso y la riqueza fuera más equitativa seguramente nos convertiríamos en potencia mundial turística, para ello tendríamos que tener una política fiscal más efectiva en materia de distribución del ingreso, mejores política de promoción y desarrollo turístico, de seguridad y de garantías para el estado de derecho.
LOS MEXICANOS AHORRAN 5.7% DE SU INGRESO AL TRIMESTRE
Durante la Convención Bancaria del 10 y 11 de marzo de este año se estableció que el crédito bancario en México creció 5.2 veces por encima del crecimiento del PIB, y que a diferencia de los bancos en otras latitudes la banca en México se encuentra bien capitalizada y sin problemas de cartera vencida, el mexicano es buen pagador.
El problema se manifiesta cuando uno analiza las cifras de la Encuesta de Ingreso Gasto de los Hogares del 2014, que establece que el 50% de la población en México gasta más de lo que gana y por lo tanto vive endeudada.
En dicha encuesta la población se divide en diez segmentos denominados deciles, cada segmento tiene el mismo número de hogares y se acomodan según sus niveles de ingreso de forma que el decil 1 representa a la población con la condición socioeconómica más vulnerable, y el decil 10 a las personas de mayores ingresos del país.
Los datos establecen que el promedio de ahorro por persona fue de apenas 4% de su ingreso en 2012 y 5.7% en 2014 ¡¡¡al Trimestre!!! y que en realidad el ahorro se concentra en el 10% de la población más rica del país, quienes ahorran un equivalente 14% de su ingreso, pero comparando con el ingreso total de la población, su ahorro equivale al 50% del mismo.
La realidad muestra que la población que se concentra en los primeros cinco deciles, es decir el 50% de la población menos favorecida, gasta más de lo que gana. Así el decil I gasto un 42% más, el decil II un 19% más, el III un 9% más, el IV un 7% más y el V un 2%.
Desde el punto de vista de las finanzas personales el ahorro debe representar el 10% del ingreso pero en México, solo el decil IX y X pueden ahorrar en esa proporción con un 9.26% de su ingreso el primero y un 14% el segundo, ello genera una fuerte fragilidad financiera en las personas.
A pesar de ello los bancos no han presentado problemas de cartera vencida, y la respuesta es sencilla, las personas y las empresas saben que para sobrevivir necesitan del crédito y utilizan todas sus estrategias financieras a la mano para pagarlo y seguir obteniendo préstamos, e incluso pagan préstamos con otros préstamos.
Esta es una de las razones por las que se instrumentó el Sistema de Ahorro para el Retiro, para generar un ahorro forzoso que permitiera generar recursos que las personas pudieran usar en su vejez, y es por ello que en las Afores el ahorro voluntario es casi inexistente, pero también este ahorro forzoso solo es posible para aquellos que tienen un empleo formal.
El problema se manifiesta cuando uno analiza las cifras de la Encuesta de Ingreso Gasto de los Hogares del 2014, que establece que el 50% de la población en México gasta más de lo que gana y por lo tanto vive endeudada.
En dicha encuesta la población se divide en diez segmentos denominados deciles, cada segmento tiene el mismo número de hogares y se acomodan según sus niveles de ingreso de forma que el decil 1 representa a la población con la condición socioeconómica más vulnerable, y el decil 10 a las personas de mayores ingresos del país.
Los datos establecen que el promedio de ahorro por persona fue de apenas 4% de su ingreso en 2012 y 5.7% en 2014 ¡¡¡al Trimestre!!! y que en realidad el ahorro se concentra en el 10% de la población más rica del país, quienes ahorran un equivalente 14% de su ingreso, pero comparando con el ingreso total de la población, su ahorro equivale al 50% del mismo.
La realidad muestra que la población que se concentra en los primeros cinco deciles, es decir el 50% de la población menos favorecida, gasta más de lo que gana. Así el decil I gasto un 42% más, el decil II un 19% más, el III un 9% más, el IV un 7% más y el V un 2%.
Desde el punto de vista de las finanzas personales el ahorro debe representar el 10% del ingreso pero en México, solo el decil IX y X pueden ahorrar en esa proporción con un 9.26% de su ingreso el primero y un 14% el segundo, ello genera una fuerte fragilidad financiera en las personas.
A pesar de ello los bancos no han presentado problemas de cartera vencida, y la respuesta es sencilla, las personas y las empresas saben que para sobrevivir necesitan del crédito y utilizan todas sus estrategias financieras a la mano para pagarlo y seguir obteniendo préstamos, e incluso pagan préstamos con otros préstamos.
Esta es una de las razones por las que se instrumentó el Sistema de Ahorro para el Retiro, para generar un ahorro forzoso que permitiera generar recursos que las personas pudieran usar en su vejez, y es por ello que en las Afores el ahorro voluntario es casi inexistente, pero también este ahorro forzoso solo es posible para aquellos que tienen un empleo formal.
TASAS DE INTERÉS NEGATIVAS: LA DIFERENCIA ENTRE EMPUJAR O JALAR LA CUERDA
El día de hoy el Banco Central Europeo (BCE) ha decidido dar un mayor estímulo monetario a la euro-zona, el objetivo es inyectar liquidez al sistema para estimular el crecimiento económico y estimular la inflación, ya que en los dos últimos trimestres el crecimiento fue de apenas un 0.3%, es decir un 1.5% anual, insuficiente para evitar el empobrecimiento de su población. Por su parte, la inflación fue menor al 0.2% en 2015, cayendo en deflación dos veces, de enero a abril del 2015 y en febrero de éste 2016.
Esta política monetaria no convencional establece cinco medidas: reducir la tasa de refinanciamiento al 0%, bajar la tasa de interés de facilidades de préstamo al 0.25%, aumentar “en terreno negativo” la tasa de interés sobre facilidades de depósito a -0.40%, ampliar la compra de activos a 80 mil millones de euros por mes y comprar euro-bonos con grado de inversión emitidos por sociedades no bancarias.
La idea principal es des-estimular el ahorro, incentivar el consumo de la población, la inversión productiva y el crédito bancario, el problema es que su decisión se asemeja más a empujar una cuerda para sacar al burro del barranco en lugar de jalar de ella.
En Europa están viviendo ¡un proceso deflacionario en medio de un exceso de liquidez!
El BCE ha inyectado dinero a través de la compra de activos por 700 millones de euros, sin lograr sus objetivos y lo que ha sucedido es que dicha liquidez se canaliza a los mercados de dinero y de capitales en búsqueda de rendimiento y seguridad, generando una inflación bursátil y una volatilidad financiera sin precedentes.
Lo que el BCE olvida es que el crédito bancario está dirigido por la demanda, es decir los bancos no pueden prestar a menos que tengan solicitudes de crédito, y las empresas y familias no desean créditos porque las primeras no ven rentabilidad futura en su actividad productiva, es decir sus ventas no aumentan, y las segundas no quieren gastar porque esperan que los precios sigan bajando (debido a la deflación), adicionalmente tienen incertidumbre sobre la seguridad de su empleo y la salud de las empresas.
En pocas palabras la euro-zona está instalada en una trampa de liquidez y las medidas tomadas ponen en serios riesgos la salud financiera de los fondos de pensiones, de las compañías de seguros y de la propia banca comercial; los dos primeros porque dependen de los rendimientos de sus inversiones para hacer frente a sus pasivos, compromisos con los pensionados y asegurados, y estas medidas disminuyen los rendimientos; mientras que la banca comercial no logra colocar el dinero en créditos al tiempo que disminuyen los depósitos de los ahorradores, el problema se intensifica porque el banco central penaliza los depósitos en su cuenta corriente.
La única manera de generar estímulo económico será elevando el gasto público, para que éste pueda entrar como agente multiplicador de crecimiento económico en un escenario de baja demanda agregada, es decir en un escenario en que se contrae el consumo de las familias, la inversión de las empresas y el comercio internacional.
Esta política monetaria no convencional establece cinco medidas: reducir la tasa de refinanciamiento al 0%, bajar la tasa de interés de facilidades de préstamo al 0.25%, aumentar “en terreno negativo” la tasa de interés sobre facilidades de depósito a -0.40%, ampliar la compra de activos a 80 mil millones de euros por mes y comprar euro-bonos con grado de inversión emitidos por sociedades no bancarias.
La idea principal es des-estimular el ahorro, incentivar el consumo de la población, la inversión productiva y el crédito bancario, el problema es que su decisión se asemeja más a empujar una cuerda para sacar al burro del barranco en lugar de jalar de ella.
En Europa están viviendo ¡un proceso deflacionario en medio de un exceso de liquidez!
El BCE ha inyectado dinero a través de la compra de activos por 700 millones de euros, sin lograr sus objetivos y lo que ha sucedido es que dicha liquidez se canaliza a los mercados de dinero y de capitales en búsqueda de rendimiento y seguridad, generando una inflación bursátil y una volatilidad financiera sin precedentes.
Lo que el BCE olvida es que el crédito bancario está dirigido por la demanda, es decir los bancos no pueden prestar a menos que tengan solicitudes de crédito, y las empresas y familias no desean créditos porque las primeras no ven rentabilidad futura en su actividad productiva, es decir sus ventas no aumentan, y las segundas no quieren gastar porque esperan que los precios sigan bajando (debido a la deflación), adicionalmente tienen incertidumbre sobre la seguridad de su empleo y la salud de las empresas.
En pocas palabras la euro-zona está instalada en una trampa de liquidez y las medidas tomadas ponen en serios riesgos la salud financiera de los fondos de pensiones, de las compañías de seguros y de la propia banca comercial; los dos primeros porque dependen de los rendimientos de sus inversiones para hacer frente a sus pasivos, compromisos con los pensionados y asegurados, y estas medidas disminuyen los rendimientos; mientras que la banca comercial no logra colocar el dinero en créditos al tiempo que disminuyen los depósitos de los ahorradores, el problema se intensifica porque el banco central penaliza los depósitos en su cuenta corriente.
La única manera de generar estímulo económico será elevando el gasto público, para que éste pueda entrar como agente multiplicador de crecimiento económico en un escenario de baja demanda agregada, es decir en un escenario en que se contrae el consumo de las familias, la inversión de las empresas y el comercio internacional.
LOS RIESGOS DE LA ECONOMÍA GLOBAL EN 2016
El año del 2016 es un año de incertidumbre, en el que prevalecerán los riesgos económicos y financieros, la volatilidad del tipo de cambio y la desaceleración económica a nivel mundial, la situación podrá mejorar si las economías más grandes del mundo logran revertir la tendencia mediante sus políticas fiscales y monetarias.
A continuación enumero de manera breve los riesgos más importantes:
El primer gran riesgo se relaciona con las bajas tasas de crecimiento económico que presenta la economía mundial, que hoy se encuentra por debajo de su tendencia histórica. Para la OCDE dicho crecimiento será de 3% en éste 2016, misma tasa del año pasado, y para el FMI será un poco mejor del 3.4%. Alemania tendrá un pobre crecimiento del 1.7%, Japón de 1.0%, Estados Unidos de 2.6% y China de 2.3%, ellos en conjunto generan el 44.2% del PIB mundial y son el motor del crecimiento.
De acuerdo con información del Banco de México, durante los últimos ocho años China ha aportado un impulso mayor al 25% del total del crecimiento mundial, sin embargo su tasa de crecimiento se ha desacelerado fuertemente al pasar de una variación anual promedio mayor al 10%, desde el 2003 al 2010, a un 6.8% en 2015. La caída de los precios internacionales de las materias primas se relaciona con la disminución de su crecimiento ya que por sí sola consume más acero y hierro que el resto del mundo, en el primer caso 45% de la demanda mundial total, y en el segundo 59%, de aluminio el 51%, de níquel el 50%, de cobre el 44%, de algodón el 29% etc., y existen sospechas de que su crecimiento sea menor al reportado.
La caída en la producción industrial y manufacturera en Estados Unidos, es por sí solo el mayor riesgo para la economía mexicana, pues nuestro ciclo económico es fuertemente dependiente de dicho sector, recordemos que más del 85% de lo que exportamos se dirige a dicho mercado.
El segundo riesgo es el fortalecimiento del dólar, que implica una reversión de los flujos internacionales de capital hacia instrumentos de deuda norteamericanos y que ha depreciado fuertemente a las monedas, en especial de las economías emergentes; en respuesta, los bancos centrales han tenido que elevar sus tasas de interés de referencia afectando el costo del dinero y la disponibilidad de crédito para el consumo y el sector empresarial reduciendo el crecimiento económico, como ha sido actualmente en el caso de México.
El tercer riesgo se relaciona con el alto endeudamiento en dólares de empresas e instituciones públicas en las economías emergentes que fue resultado de las bajas tasas de interés durante más de 6 años. La inestabilidad financiera actual tiende a incrementar las tasas de interés y esta generando problemas de liquidez y solvencia, ya que el 80% de los créditos mundiales están en dólares.
Por otro lado y de acuerdo con el Banco Internacional de Pagos en su 85 Informe Anual la proporción de créditos apalancados concedidos a prestatarios de baja calificación crediticia creció un 40% tan solo entre abril y mayo del año pasado, y las economías emergentes emitieron importantes cantidades de deuda de forma que hoy su apalancamiento a alcanzado el nivel más alto en los últimos 10 años.
El cuarto riesgo tiene que ver con la caída de los precios de las materias primas a nivel internacional, incluido el petróleo que en menos de tres años presenta una caída del 66%, el gas natural un 48% etc., esto ha puesto en severos problemas a Venezuela, Brasil, Argentina entre otras economías exportadoras de materia prima, y aunque debería haber reducido los costos de producción para los importadores, no ha permito detonar el crecimiento económico mundial.
El quinto riesgo es la deflación que amenaza a Estados Unidos, la Zona del Euro y Japón, países que a enero del 2016 presentaban una tasa de inflación de 1.41%, 0.88% y 0.79% en términos anuales, en este punto debemos recordar que la deflación tiene un costo económico, social y político mayor que la inflación, pues los precios caen rápidamente en el mercado, pero no los costos de producción, lo que crea cierre de empresas, incremento del desempleo y recesión.
El sexto riesgo se relaciona con el bajo dinamismo del comercio internacional, exportaciones más importaciones, que se ha desacelerado de forma notoria con tasas de crecimiento menores al 3% en los últimos tres meses, evidentemente este riesgo se encuentra relacionado con el primero en un círculo vicioso, lo que significa que a menores tasas de crecimiento económico, menor comercio internacional, y a menor comercio internacional menor crecimiento.
Como podemos observar tenemos un escenario en el que confluyen diversos problemas, lo que hace más difícil los pronósticos, mi consejo es prudencia en el manejo de nuestro presupuesto, el nivel de endeudamiento y el tipo de inversión a realizar. Paralizar nuestro consumo, o la inversión productiva solo empeora la situación macro económica.
A continuación enumero de manera breve los riesgos más importantes:
El primer gran riesgo se relaciona con las bajas tasas de crecimiento económico que presenta la economía mundial, que hoy se encuentra por debajo de su tendencia histórica. Para la OCDE dicho crecimiento será de 3% en éste 2016, misma tasa del año pasado, y para el FMI será un poco mejor del 3.4%. Alemania tendrá un pobre crecimiento del 1.7%, Japón de 1.0%, Estados Unidos de 2.6% y China de 2.3%, ellos en conjunto generan el 44.2% del PIB mundial y son el motor del crecimiento.
De acuerdo con información del Banco de México, durante los últimos ocho años China ha aportado un impulso mayor al 25% del total del crecimiento mundial, sin embargo su tasa de crecimiento se ha desacelerado fuertemente al pasar de una variación anual promedio mayor al 10%, desde el 2003 al 2010, a un 6.8% en 2015. La caída de los precios internacionales de las materias primas se relaciona con la disminución de su crecimiento ya que por sí sola consume más acero y hierro que el resto del mundo, en el primer caso 45% de la demanda mundial total, y en el segundo 59%, de aluminio el 51%, de níquel el 50%, de cobre el 44%, de algodón el 29% etc., y existen sospechas de que su crecimiento sea menor al reportado.
La caída en la producción industrial y manufacturera en Estados Unidos, es por sí solo el mayor riesgo para la economía mexicana, pues nuestro ciclo económico es fuertemente dependiente de dicho sector, recordemos que más del 85% de lo que exportamos se dirige a dicho mercado.
El segundo riesgo es el fortalecimiento del dólar, que implica una reversión de los flujos internacionales de capital hacia instrumentos de deuda norteamericanos y que ha depreciado fuertemente a las monedas, en especial de las economías emergentes; en respuesta, los bancos centrales han tenido que elevar sus tasas de interés de referencia afectando el costo del dinero y la disponibilidad de crédito para el consumo y el sector empresarial reduciendo el crecimiento económico, como ha sido actualmente en el caso de México.
El tercer riesgo se relaciona con el alto endeudamiento en dólares de empresas e instituciones públicas en las economías emergentes que fue resultado de las bajas tasas de interés durante más de 6 años. La inestabilidad financiera actual tiende a incrementar las tasas de interés y esta generando problemas de liquidez y solvencia, ya que el 80% de los créditos mundiales están en dólares.
Por otro lado y de acuerdo con el Banco Internacional de Pagos en su 85 Informe Anual la proporción de créditos apalancados concedidos a prestatarios de baja calificación crediticia creció un 40% tan solo entre abril y mayo del año pasado, y las economías emergentes emitieron importantes cantidades de deuda de forma que hoy su apalancamiento a alcanzado el nivel más alto en los últimos 10 años.
El cuarto riesgo tiene que ver con la caída de los precios de las materias primas a nivel internacional, incluido el petróleo que en menos de tres años presenta una caída del 66%, el gas natural un 48% etc., esto ha puesto en severos problemas a Venezuela, Brasil, Argentina entre otras economías exportadoras de materia prima, y aunque debería haber reducido los costos de producción para los importadores, no ha permito detonar el crecimiento económico mundial.
El quinto riesgo es la deflación que amenaza a Estados Unidos, la Zona del Euro y Japón, países que a enero del 2016 presentaban una tasa de inflación de 1.41%, 0.88% y 0.79% en términos anuales, en este punto debemos recordar que la deflación tiene un costo económico, social y político mayor que la inflación, pues los precios caen rápidamente en el mercado, pero no los costos de producción, lo que crea cierre de empresas, incremento del desempleo y recesión.
El sexto riesgo se relaciona con el bajo dinamismo del comercio internacional, exportaciones más importaciones, que se ha desacelerado de forma notoria con tasas de crecimiento menores al 3% en los últimos tres meses, evidentemente este riesgo se encuentra relacionado con el primero en un círculo vicioso, lo que significa que a menores tasas de crecimiento económico, menor comercio internacional, y a menor comercio internacional menor crecimiento.
Como podemos observar tenemos un escenario en el que confluyen diversos problemas, lo que hace más difícil los pronósticos, mi consejo es prudencia en el manejo de nuestro presupuesto, el nivel de endeudamiento y el tipo de inversión a realizar. Paralizar nuestro consumo, o la inversión productiva solo empeora la situación macro económica.
¿QUÉ ES EL TRASPASO INFLACIONARIO DEL TIPO DE CAMBIO?
Antes de comenzar hay que recordar que el tipo de cambio es el precio del dólar en términos de pesos y cuando el peso se deprecia frente al dólar,el tipo de cambio sube.
Los precios se incrementan por dos razones: primero porque las importaciones de materia prima, el equipo de trabajo y la tecnología de producción eleva su precio en pesos, y, segundo, porque muchos productores y oferentes de servicios, que no importan bienes para producir, elevan los precios por temor a que sus costos de producción suban, es decir: ¡generan inflación por expectativas!; en pocas palabras se adelantan a los hechos, suben precios y materializan lo que antes era una probabilidad, lo que produce una inercia inflacionaria.
En México, de 1993 a 2015, las importaciones de insumos para la producción han sido en promedio el 85% del total del valor importado, lo que significa que la depreciación del peso ejerce una presión fuerte sobre los costos de producción. El problema se presenta cuando los productores no pueden trasladar al precio de venta dicho incremento, por lo que su margen de utilidad se reduce, absorben las pérdidas y/o disminuyen la producción, el empleo y generalmente los salarios de los trabajadores. De esta forma si los precios no suben, el desempleo se eleva.
Cuando dicho fenómeno es persistente las empresas cierra sus puertas y la economía se contrae. Pero si los precios suben también es un problema, porque el poder adquisitivo del dinero disminuye y con ello el poder de compra de familias, empresas y gobierno.
Dado que el mandato constitucional de Banco de México (BdeM) es el control de la inflación, el temor del traspaso inflacionario del tipo de cambio a los precios de venta lo obliga a modificar su política monetaria, subiendo la tasa de referencia, como lo hizo la semana pasada, al tiempo que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público disminuye el gasto público, ya que el déficit fiscal es inflacionario y siempre presiona el precio del dólar al alza.
De acuerdo con los pronósticos del propio banco dicho traspaso ha comenzado a materializarse, y aun cuando hemos tenido la inflación más baja en la historia, desde que ésta se mide, los precios han comenzado a subir y amenazan con generar en el 2016 una inflación anual de 5% como máximo, sobrepasando el límite superior de la meta que es del 4%.
Lo que nos ha salvado de un mayor impacto, es la caída de los precios de las materias primas a nivel internacional, producto de la desaceleración mundial, que junto con la caída del precio internacional del petróleo han disminuido las presiones inflacionarias relacionadas con la importación de insumos. Así en los últimos tres años el precio promedio del petróleo, a nivel internacional, se ha reducido un -66%, el gas natural un -48%, el trigo de Estados Unidos un -36%, el algodón un -30% y el azúcar un -21%, aluminio, cobre -41%, níquel -49%, por mencionar algunos.
Podemos concluir que la baja inflación en el país y a nivel mundial se explica en parte por dichas caídas en las materias primas, disminuyendo el traspaso del tipo de cambio a precios.
Los precios se incrementan por dos razones: primero porque las importaciones de materia prima, el equipo de trabajo y la tecnología de producción eleva su precio en pesos, y, segundo, porque muchos productores y oferentes de servicios, que no importan bienes para producir, elevan los precios por temor a que sus costos de producción suban, es decir: ¡generan inflación por expectativas!; en pocas palabras se adelantan a los hechos, suben precios y materializan lo que antes era una probabilidad, lo que produce una inercia inflacionaria.
En México, de 1993 a 2015, las importaciones de insumos para la producción han sido en promedio el 85% del total del valor importado, lo que significa que la depreciación del peso ejerce una presión fuerte sobre los costos de producción. El problema se presenta cuando los productores no pueden trasladar al precio de venta dicho incremento, por lo que su margen de utilidad se reduce, absorben las pérdidas y/o disminuyen la producción, el empleo y generalmente los salarios de los trabajadores. De esta forma si los precios no suben, el desempleo se eleva.
Cuando dicho fenómeno es persistente las empresas cierra sus puertas y la economía se contrae. Pero si los precios suben también es un problema, porque el poder adquisitivo del dinero disminuye y con ello el poder de compra de familias, empresas y gobierno.
Dado que el mandato constitucional de Banco de México (BdeM) es el control de la inflación, el temor del traspaso inflacionario del tipo de cambio a los precios de venta lo obliga a modificar su política monetaria, subiendo la tasa de referencia, como lo hizo la semana pasada, al tiempo que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público disminuye el gasto público, ya que el déficit fiscal es inflacionario y siempre presiona el precio del dólar al alza.
De acuerdo con los pronósticos del propio banco dicho traspaso ha comenzado a materializarse, y aun cuando hemos tenido la inflación más baja en la historia, desde que ésta se mide, los precios han comenzado a subir y amenazan con generar en el 2016 una inflación anual de 5% como máximo, sobrepasando el límite superior de la meta que es del 4%.
Lo que nos ha salvado de un mayor impacto, es la caída de los precios de las materias primas a nivel internacional, producto de la desaceleración mundial, que junto con la caída del precio internacional del petróleo han disminuido las presiones inflacionarias relacionadas con la importación de insumos. Así en los últimos tres años el precio promedio del petróleo, a nivel internacional, se ha reducido un -66%, el gas natural un -48%, el trigo de Estados Unidos un -36%, el algodón un -30% y el azúcar un -21%, aluminio, cobre -41%, níquel -49%, por mencionar algunos.
Podemos concluir que la baja inflación en el país y a nivel mundial se explica en parte por dichas caídas en las materias primas, disminuyendo el traspaso del tipo de cambio a precios.
RAZONES Y EFECTOS DE LA REDUCCIÓN DEL GASTO Y EL INCREMENTO EN LA TASA DE REFERENCIA DE BANXICO
El día de ayer, 17 de febrero de 2016, el Banco de México anunció un incremento en su tasa de interés de referencia de 0.5%, al pasar de 3.25% a 3.75% y suspendió la subasta de dólares.
La subasta se suspende porque no había sido efectiva para detener la depreciación del peso, y ello implicaba desperdiciar dólares en una batalla imposible de ganar, pues hoy el precio del dólar no depende de las condiciones económicas internas sino de un escenario internacional financiero y económico cada vez más complejo y adverso.
La tasa de interés de referencia se utiliza ahora como instrumento para tratar de detener la depreciación del peso, pues al incrementarla se hacen más atractivos los rendimientos en pesos y se puede evitar el vuelo a la calidad, en pocas palabras hace más rentable la deuda en bonos mexicanos. Adicionalmente, subir la tasa de referencia permitirá mantener la inflación bajo control, pues los efectos de la depreciación del peso, al incrementar el costo de los insumos y de la maquinaria y equipo importado (85% del total importado) se estaban trasladando al precio de venta, amenazando con elevar la inflación.
Por su parte la Secretaria de Hacienda y Crédito Público anunció un recorte al gasto público de 132 mil millones de pesos, con el fin de mantener el equilibrio en las finanzas públicas y así mantener bajo el riesgo país.
Todo ello va encaminado a mantener el atractivo de México como destino de la inversión extranjera disminuyendo el riesgo país, mismo que entre otros factores se determina por el diferencial entre las tasas de interés que pagan los bonos de deuda de Estados Unidos y los que pagan los bonos mexicanos. Sin embargo estas medidas definitivamente impactarán al crecimiento económico del país y por varios frentes:
El costo del dinero subirá, en especial en todos los créditos basados en la tasa interbancaria de equilibrio (TIIE) los que en automático aumentarán un 0.5%, éstos créditos son los empresariales y los de municipios y estados. Los efectos sobre los créditos hipotecarios dependerán si dicho crédito se tomó a tasa fija o flexible y con respecto a las de tarjeta de crédito y créditos personales dependerán del historial crediticio del deudor.
Ello tendrá efectos negativos sobre el consumo y la inversión productiva, reduciendo la producción, los salarios y las ventas de las empresas, generando una desaceleración económica que será mayor por el recorte al Gasto Público, no importa que éste sea en gasto corriente y descanse principalmente en el presupuesto de PEMEX ya que dicho recorte equivale a 0.7% del PIB que si se agregan a los realizados el año pasado llegamos a 1.4% del PIB.
Otro problema importante es que de acuerdo con la OECD en su último informe sobre las Perspectivas de la Economía Mundial, nuestro principal socio comercial: Estados Unidos, también presenta un proceso de desaceleración lo que impactará al sector manufacturero mexicano cuyo ciclo económico se encuentra determinado por el sector industrial de aquel país.
De acuerdo con la OECD, la economía internacional se desacelera y la inestabilidad financiera internacional se incrementa. El crecimiento económico de las economías más grandes del planeta en 2016 será menor en un 0.5% para Estados Unidos, 0.7% para Canadá, 0.5% la Euro-área, 0.3% para Reino Unido, 2.8% menos para Brasil, y el resto del mundo crecerá un 0.3% menos.
Lo que hoy predomina a nivel mundial es baja demanda, baja inflación, bajo crecimiento económico, mercados laborales precarios y bajo crecimiento en la productividad. Solo la recuperación de la inversión productiva (maquinaria y equipo), y el crecimiento de los salarios podrá sacarnos del atolladero, sin embargo las condiciones no favorecen éstas circunstancias y hoy el mundo en promedio, se encuentra atrapado en una espiral deflacionaria, con un exceso de liquidez, volatilidad y especulación en los mercados financieros donde la rentabilidad se busca, no en la generación de riqueza real (producción de bienes y servicios), sino en los diferenciales en rendimientos de los instrumentos financieros, en pocas palabras el mundo es una economía casino.
Y para salir de ella hay que replantear las prioridades, queremos más dinero, por el dinero mismo, o queremos mejores empleos, salarios y mercados robustos a través de direccionar el capital a la actividad productiva.
La subasta se suspende porque no había sido efectiva para detener la depreciación del peso, y ello implicaba desperdiciar dólares en una batalla imposible de ganar, pues hoy el precio del dólar no depende de las condiciones económicas internas sino de un escenario internacional financiero y económico cada vez más complejo y adverso.
La tasa de interés de referencia se utiliza ahora como instrumento para tratar de detener la depreciación del peso, pues al incrementarla se hacen más atractivos los rendimientos en pesos y se puede evitar el vuelo a la calidad, en pocas palabras hace más rentable la deuda en bonos mexicanos. Adicionalmente, subir la tasa de referencia permitirá mantener la inflación bajo control, pues los efectos de la depreciación del peso, al incrementar el costo de los insumos y de la maquinaria y equipo importado (85% del total importado) se estaban trasladando al precio de venta, amenazando con elevar la inflación.
Por su parte la Secretaria de Hacienda y Crédito Público anunció un recorte al gasto público de 132 mil millones de pesos, con el fin de mantener el equilibrio en las finanzas públicas y así mantener bajo el riesgo país.
Todo ello va encaminado a mantener el atractivo de México como destino de la inversión extranjera disminuyendo el riesgo país, mismo que entre otros factores se determina por el diferencial entre las tasas de interés que pagan los bonos de deuda de Estados Unidos y los que pagan los bonos mexicanos. Sin embargo estas medidas definitivamente impactarán al crecimiento económico del país y por varios frentes:
El costo del dinero subirá, en especial en todos los créditos basados en la tasa interbancaria de equilibrio (TIIE) los que en automático aumentarán un 0.5%, éstos créditos son los empresariales y los de municipios y estados. Los efectos sobre los créditos hipotecarios dependerán si dicho crédito se tomó a tasa fija o flexible y con respecto a las de tarjeta de crédito y créditos personales dependerán del historial crediticio del deudor.
Ello tendrá efectos negativos sobre el consumo y la inversión productiva, reduciendo la producción, los salarios y las ventas de las empresas, generando una desaceleración económica que será mayor por el recorte al Gasto Público, no importa que éste sea en gasto corriente y descanse principalmente en el presupuesto de PEMEX ya que dicho recorte equivale a 0.7% del PIB que si se agregan a los realizados el año pasado llegamos a 1.4% del PIB.
Otro problema importante es que de acuerdo con la OECD en su último informe sobre las Perspectivas de la Economía Mundial, nuestro principal socio comercial: Estados Unidos, también presenta un proceso de desaceleración lo que impactará al sector manufacturero mexicano cuyo ciclo económico se encuentra determinado por el sector industrial de aquel país.
De acuerdo con la OECD, la economía internacional se desacelera y la inestabilidad financiera internacional se incrementa. El crecimiento económico de las economías más grandes del planeta en 2016 será menor en un 0.5% para Estados Unidos, 0.7% para Canadá, 0.5% la Euro-área, 0.3% para Reino Unido, 2.8% menos para Brasil, y el resto del mundo crecerá un 0.3% menos.
Lo que hoy predomina a nivel mundial es baja demanda, baja inflación, bajo crecimiento económico, mercados laborales precarios y bajo crecimiento en la productividad. Solo la recuperación de la inversión productiva (maquinaria y equipo), y el crecimiento de los salarios podrá sacarnos del atolladero, sin embargo las condiciones no favorecen éstas circunstancias y hoy el mundo en promedio, se encuentra atrapado en una espiral deflacionaria, con un exceso de liquidez, volatilidad y especulación en los mercados financieros donde la rentabilidad se busca, no en la generación de riqueza real (producción de bienes y servicios), sino en los diferenciales en rendimientos de los instrumentos financieros, en pocas palabras el mundo es una economía casino.
Y para salir de ella hay que replantear las prioridades, queremos más dinero, por el dinero mismo, o queremos mejores empleos, salarios y mercados robustos a través de direccionar el capital a la actividad productiva.
MERCADOS FINANCIEROS IMPONEN SUS CONDICIONES
Hoy en día los movimientos del tipo de cambio (precio peso/dólar) se encuentran fuertemente determinados por la globalización financiera y la búsqueda de protección ante la incertidumbre y la especulación. Los indicadores macroeconómicos básicos como: baja inflación, bajo déficit fiscal, bajo déficit comercial, estabilidad en tasas de interés, baja tasa de desempleo y crecimiento económico, ya no son la fuerza principal que sostiene a la moneda de un país frente a otra.
Hoy en día los bancos centrales del mundo y en especial, los de las economías emergentes, son los rehenes de los flujos internacionales de capital, teniendo que modificar sus políticas monetarias ya no en función de sus metas económicas e inflacionarias, sino en función de proteger a sus monedas de los embates especulativos que se realizan en los mercados de dinero y que las deprecian o aprecian veloz e intensamente; generado fuertes riesgos financieros para los agentes económicos endeudados en dólares, afectando la competitividad por precios, la inflación, los déficits fiscales y modificando las tasas de interés y las condiciones crediticias existentes.
De acuerdo con el 85° informe anual del Banco Internacional de Pagos (2015), en el último año se observa una tendencia de los bancos centrales a determinar su tasa de referencia en función de las acciones instrumentadas por la Reserva Federal o el Banco Central Europeo, y éstos bancos a su vez se mueven como respuesta a los fenómenos de la globalización financiera.
Las razones están directamente relacionadas con el exceso de libertad existente en los mercados financieros. Ellos pueden mover capitales de un país a otro buscando ganancias cambiarias, protección y rentabilidad. Su libérrimo actuar es resultado de la liberalización financiera, cuyas bases teóricas se centran en la competencia perfecta, sin embargo dichos mercados están lejos de ser perfectamente competitivos.
Grandes Bancos e Intermediarios Financieros dominan el sistema, concentran los recursos y con ello el poder, a grado tal que son capaces de manipular los precios de las divisas o las tasas de interés de referencia como el caso de la tasa Libor en 2012 -que es referencia para las tasas a nivel mundial tanto en créditos como derivados-, o la manipulación del precio de las divisas que involucró a los bancos más importantes (JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup, Barclays, Royal Bank of Scotland, USB) tanto Ingleses como Norteamericanos, cuyos operadores se denominaban así mismos “El Cartel”
Para manipular éstos mercados se requieren grandes cantidades de capitales que solo pueden generarse en un sistema dominado por oligopolios financieros que buscan ganancias extraordinarias sin importar las consecuencias, que es exactamente el mismo caso de las hipotecas subprime, generadoras de una de las peores crisis financieras de la historia.
Ya hemos dicho en ocasiones anteriores que el 87% de la riqueza financiera se encuentra en el 1% más rico de la población misma que utilizan los servicios financieros de grandes intermediarios que administran su riqueza, buscando siempre el mejor rendimiento y moviendo capitales de un lugar a otro, y ellos son los que hoy tienen el poder, pero dado que unos poseen la riqueza y otros la administran, no parecen ser conscientes de la inestabilidad financiera mundial que provocan.
Hoy en día los bancos centrales del mundo y en especial, los de las economías emergentes, son los rehenes de los flujos internacionales de capital, teniendo que modificar sus políticas monetarias ya no en función de sus metas económicas e inflacionarias, sino en función de proteger a sus monedas de los embates especulativos que se realizan en los mercados de dinero y que las deprecian o aprecian veloz e intensamente; generado fuertes riesgos financieros para los agentes económicos endeudados en dólares, afectando la competitividad por precios, la inflación, los déficits fiscales y modificando las tasas de interés y las condiciones crediticias existentes.
De acuerdo con el 85° informe anual del Banco Internacional de Pagos (2015), en el último año se observa una tendencia de los bancos centrales a determinar su tasa de referencia en función de las acciones instrumentadas por la Reserva Federal o el Banco Central Europeo, y éstos bancos a su vez se mueven como respuesta a los fenómenos de la globalización financiera.
Las razones están directamente relacionadas con el exceso de libertad existente en los mercados financieros. Ellos pueden mover capitales de un país a otro buscando ganancias cambiarias, protección y rentabilidad. Su libérrimo actuar es resultado de la liberalización financiera, cuyas bases teóricas se centran en la competencia perfecta, sin embargo dichos mercados están lejos de ser perfectamente competitivos.
Grandes Bancos e Intermediarios Financieros dominan el sistema, concentran los recursos y con ello el poder, a grado tal que son capaces de manipular los precios de las divisas o las tasas de interés de referencia como el caso de la tasa Libor en 2012 -que es referencia para las tasas a nivel mundial tanto en créditos como derivados-, o la manipulación del precio de las divisas que involucró a los bancos más importantes (JPMorgan Chase, Bank of America y Citigroup, Barclays, Royal Bank of Scotland, USB) tanto Ingleses como Norteamericanos, cuyos operadores se denominaban así mismos “El Cartel”
Para manipular éstos mercados se requieren grandes cantidades de capitales que solo pueden generarse en un sistema dominado por oligopolios financieros que buscan ganancias extraordinarias sin importar las consecuencias, que es exactamente el mismo caso de las hipotecas subprime, generadoras de una de las peores crisis financieras de la historia.
Ya hemos dicho en ocasiones anteriores que el 87% de la riqueza financiera se encuentra en el 1% más rico de la población misma que utilizan los servicios financieros de grandes intermediarios que administran su riqueza, buscando siempre el mejor rendimiento y moviendo capitales de un lugar a otro, y ellos son los que hoy tienen el poder, pero dado que unos poseen la riqueza y otros la administran, no parecen ser conscientes de la inestabilidad financiera mundial que provocan.
¿TASAS DE INTERES NOMINALES NEGATIVAS?: ¡LA ECONOMÍA MUNDIAL ES UN EXPERIMENTO!
El mundo sufre un exceso de liquidez que no se destina a la actividad productiva, ni al consumo; una gran parte se invierte en los mercados financieros internacionales y otra se mantiene inactiva: invertida en divisas o bien simplemente en una cuenta de cheques o ahorro en un banco; otra parte se ha invertido en bonos de deuda soberanos que pagan tasas de interés negativas.
En medio de este exceso de liquidez el mundo desarrollado y las economías emergentes enfrentan una de las inflaciones más bajas de la historia, muy cercana a la deflación, y un muy bajo crecimiento económico, ello significa que el dinero no se utiliza para lo que ha sido creado, intercambiar bienes y servicios.
Por ello Suiza, Dinamarca y Suecia que son países que no pertenecen a la eurozona han visto apreciar fuertemente sus monedas ante la llegada de inversionistas que las adquieren como refugio ante la volatilidad financiera y cambiaria internacional, resultado de la crisis financiera de la eurozona.
Los bancos centrales de éstos países, para evitar dicha apreciación han fijado tasas de interés nominales negativas desde fines del 2014 con la esperanza de detener el flujo de capitales hacia sus economías. El banco Central Suizo mantiene una tasa en un rango de entre -1.25% y -0.25%, el banco central Sueco mantiene un tasa de-0.35% y el banco de Dinamarca de -0.75%.
Por su parte el Banco Central Europeo cobra a la banca comercial, por inmovilizar su dinero en su cuenta corriente, una tasa de -0.2% de interés por los depósitos, es decir por dejarlo inactivo en la cuenta; su objetivo es tratar de estimular el crédito, el gasto de las familias y la inversión de las empresas, en pocas palabras les cobra a los bancos comerciales por mantener depósitos en su cuenta, es decir penaliza la creación de reservas, lo que deberá motivarlos a buscar oportunidades de inversión mediante la colocación de créditos.
Como resultado los bancos comerciales, en especial en Alemania han empezado a cobrar a los clientes por sus depósitos, pero solo a las grandes empresas e instituciones que mantienen mucho efectivo inmóvil depositado en sus cuentas. En Dinamarca ya existen tasas ligeramente negativas de -0.04% a los depósitos de empresas. Y en Suiza de -0.10% desde septiembre pasado.
Esta situación de tasas de interés nominales negativas es totalmente inusual, se dice que es resultado de un exceso de liquidez, debilidad económica e inflación cercana a la deflación; pero lo que las autoridades responsables no logran ver es que es resultado de la tremenda concentración del ingreso y la riqueza.
Así en 2015 el 10% de la población más rica concentró el 60% de la riqueza mundial, el 30% del ingreso y el 88% de los activos financieros de acuerdo con diversos reportes de Credit Suisse Research Institute y Capgemini Financial Services, éste último determina que el crecimiento anual promedio de la riqueza del 1% más rico a nivel mundial fue de 7.2% entre 2013 y 2014, mientras que el crecimiento del Producto Interno Bruto Mundial fue de apenas un 3.4% en el mismo período (FMI).
Según el último reporte de la OCDE (2015): "Income Inequality, The Gap betwen Rich and Poor" sobre la concentración del ingreso y la riqueza, la desigualdad se ha incrementado año con año. En los 80´s el 10% de la población más rica ganaba 7 veces más que el 10% más pobre, hoy la cifra es 10 veces más. En Estados Unidos, entre 1975 y 2012, cerca del 47% del incremento de los ingresos antes de impuestos fue apropiado por el 1% de la población más rica, 37% en Canadá y 20% en Australia y el Reino Unido.
Como podemos ver los frutos del crecimiento económico se concentran en el 10% de la población más rica a nivel mundial y esta población tiene la característica de obtener sus ingresos de sus inversiones en activos financieros, por ello desde la liberalización financiera y el desarrollo de productos financieros sofisticados, a los que pocos tienen acceso, la concentración de la riqueza y los ingresos se ha acentuado. Como dice el dicho “dinero llama dinero”, pero esta riqueza es más bien monetaria, no real (bienes y servicios) lo que genera bajas tasas de crecimiento económico, empleos y productividad.
Los super-ricos mantienen la liquidez del mundo ociosa, la invierten en divisas que consideran fuertes generando una fuerte volatilidad con respecto a las débiles, también generan una inflación de activos financieros es decir: una economía casino que vive de los réditos sin generar efectos multiplicadores ni de arrastre sobre la actividad productiva, de ahí la inexistencia de inflación en un mundo de superliquidez y de bajo crecimiento económico.
Hasta que los hacedores de política económica no decidan regular los mercados financieros, el proceso seguirá creciendo como una bola de nieve que amenaza generar una nueva crisis financiera internacional.
En medio de este exceso de liquidez el mundo desarrollado y las economías emergentes enfrentan una de las inflaciones más bajas de la historia, muy cercana a la deflación, y un muy bajo crecimiento económico, ello significa que el dinero no se utiliza para lo que ha sido creado, intercambiar bienes y servicios.
Por ello Suiza, Dinamarca y Suecia que son países que no pertenecen a la eurozona han visto apreciar fuertemente sus monedas ante la llegada de inversionistas que las adquieren como refugio ante la volatilidad financiera y cambiaria internacional, resultado de la crisis financiera de la eurozona.
Los bancos centrales de éstos países, para evitar dicha apreciación han fijado tasas de interés nominales negativas desde fines del 2014 con la esperanza de detener el flujo de capitales hacia sus economías. El banco Central Suizo mantiene una tasa en un rango de entre -1.25% y -0.25%, el banco central Sueco mantiene un tasa de-0.35% y el banco de Dinamarca de -0.75%.
Por su parte el Banco Central Europeo cobra a la banca comercial, por inmovilizar su dinero en su cuenta corriente, una tasa de -0.2% de interés por los depósitos, es decir por dejarlo inactivo en la cuenta; su objetivo es tratar de estimular el crédito, el gasto de las familias y la inversión de las empresas, en pocas palabras les cobra a los bancos comerciales por mantener depósitos en su cuenta, es decir penaliza la creación de reservas, lo que deberá motivarlos a buscar oportunidades de inversión mediante la colocación de créditos.
Como resultado los bancos comerciales, en especial en Alemania han empezado a cobrar a los clientes por sus depósitos, pero solo a las grandes empresas e instituciones que mantienen mucho efectivo inmóvil depositado en sus cuentas. En Dinamarca ya existen tasas ligeramente negativas de -0.04% a los depósitos de empresas. Y en Suiza de -0.10% desde septiembre pasado.
Esta situación de tasas de interés nominales negativas es totalmente inusual, se dice que es resultado de un exceso de liquidez, debilidad económica e inflación cercana a la deflación; pero lo que las autoridades responsables no logran ver es que es resultado de la tremenda concentración del ingreso y la riqueza.
Así en 2015 el 10% de la población más rica concentró el 60% de la riqueza mundial, el 30% del ingreso y el 88% de los activos financieros de acuerdo con diversos reportes de Credit Suisse Research Institute y Capgemini Financial Services, éste último determina que el crecimiento anual promedio de la riqueza del 1% más rico a nivel mundial fue de 7.2% entre 2013 y 2014, mientras que el crecimiento del Producto Interno Bruto Mundial fue de apenas un 3.4% en el mismo período (FMI).
Según el último reporte de la OCDE (2015): "Income Inequality, The Gap betwen Rich and Poor" sobre la concentración del ingreso y la riqueza, la desigualdad se ha incrementado año con año. En los 80´s el 10% de la población más rica ganaba 7 veces más que el 10% más pobre, hoy la cifra es 10 veces más. En Estados Unidos, entre 1975 y 2012, cerca del 47% del incremento de los ingresos antes de impuestos fue apropiado por el 1% de la población más rica, 37% en Canadá y 20% en Australia y el Reino Unido.
Como podemos ver los frutos del crecimiento económico se concentran en el 10% de la población más rica a nivel mundial y esta población tiene la característica de obtener sus ingresos de sus inversiones en activos financieros, por ello desde la liberalización financiera y el desarrollo de productos financieros sofisticados, a los que pocos tienen acceso, la concentración de la riqueza y los ingresos se ha acentuado. Como dice el dicho “dinero llama dinero”, pero esta riqueza es más bien monetaria, no real (bienes y servicios) lo que genera bajas tasas de crecimiento económico, empleos y productividad.
Los super-ricos mantienen la liquidez del mundo ociosa, la invierten en divisas que consideran fuertes generando una fuerte volatilidad con respecto a las débiles, también generan una inflación de activos financieros es decir: una economía casino que vive de los réditos sin generar efectos multiplicadores ni de arrastre sobre la actividad productiva, de ahí la inexistencia de inflación en un mundo de superliquidez y de bajo crecimiento económico.
Hasta que los hacedores de política económica no decidan regular los mercados financieros, el proceso seguirá creciendo como una bola de nieve que amenaza generar una nueva crisis financiera internacional.
ESPECULAN EN CONTRA DEL PESO
Para aquellos que aún no lo saben, el peso es una de las divisas más comerciadas a nivel internacional, de hecho en el 2013 ocupó el 8° lugar mundial de acuerdo con el Banco Internacional de Pagos. El volumen diario de operación con pesos es de 135 mil millones de dólares y el 77% de dichas operaciones se realizan en el exterior. Eso hace del peso una moneda de cobertura y un divisa deseada por otras economías emergentes y por lo tanto una mercancía que puede ser cotizada en el mercado mundial de divisas (FOREX).
La acelerada depreciación del peso en los últimos seis meses se encuentra estrechamente relacionada con la especulación en el mercado FOREX (Foreing Exchange) que opera las 24 hrs. al día, 50 veces mayor que la Bolsa de Valores de Nueva York, con bajos costos de transacción, mucha liquidez e incluso igual potencial de ganancia cuando los precios de las divisas van al alza (mercado al alza) como cuando disminuyen (mercado a la baja). En este mercado cualquier persona e institución puede operar con una inversión mínima de 300 dólares, y en ocasiones hasta de 1 dólar con un apalancamiento de 400 a 1.
De acuerdo con analistas especializados de Blommberg, los operadores de dicho mercado están asociando la caída del precio del petróleo con la depreciación del peso, pues siguen creyendo que la economía mexicana esta petrolizada, aun cuando nuestras exportaciones de petróleo representan menos del 10% de las exportaciones totales y menos del 20% de los ingresos del gobierno federal. Sus consecutivas operaciones en pesos, generan la depreciación del mismo logrando con ello el negativo mantra de las "expectativas auto cumplidas"
Estos inversionistas apuestan a la depreciación del peso (posición corta), es decir venden pesos esperando que su precio en términos de dólares disminuya, para luego comprarlos más baratos y obtener, con la recompra, una ganancia.
A manera de ejemplo, el inversionista puede tomar un préstamo de 1 mil pesos y y venderlos a alguien más a 55 dólares (USD), con un tipo de cambio de $18.18 pesos por dólar. Más tarde compran la misma cantidad de pesos por 40 USD, con un nuevo tipo de cambio de 25 pesos por dólar; a continuación pagan su préstamo en pesos y obtienen una ganancia de 15 dlls, por la diferencia entre la venta inicial y el pago final.
Del 1ero de enero al 19 de enero este tipo de operaciones se incrementó un 25.14% con un importe total de 2 mil 079 millones de USD, y durante diciembre pasado el incremento fue por 1 mil 662 millones de USD, ello explica la caída del 21.03% del peso en lo que va del año y la creciente correlación existente entre la caída de la mezcla mexicana de petróleo y el tipo de cambio peso/dólar, de forma que cuando disminuye el precio del petróleo el peso se deprecia, sin importar las condiciones macroeconómicas del país ni la información que proporciona la balanza de pagos.
La acelerada depreciación del peso en los últimos seis meses se encuentra estrechamente relacionada con la especulación en el mercado FOREX (Foreing Exchange) que opera las 24 hrs. al día, 50 veces mayor que la Bolsa de Valores de Nueva York, con bajos costos de transacción, mucha liquidez e incluso igual potencial de ganancia cuando los precios de las divisas van al alza (mercado al alza) como cuando disminuyen (mercado a la baja). En este mercado cualquier persona e institución puede operar con una inversión mínima de 300 dólares, y en ocasiones hasta de 1 dólar con un apalancamiento de 400 a 1.
De acuerdo con analistas especializados de Blommberg, los operadores de dicho mercado están asociando la caída del precio del petróleo con la depreciación del peso, pues siguen creyendo que la economía mexicana esta petrolizada, aun cuando nuestras exportaciones de petróleo representan menos del 10% de las exportaciones totales y menos del 20% de los ingresos del gobierno federal. Sus consecutivas operaciones en pesos, generan la depreciación del mismo logrando con ello el negativo mantra de las "expectativas auto cumplidas"
Estos inversionistas apuestan a la depreciación del peso (posición corta), es decir venden pesos esperando que su precio en términos de dólares disminuya, para luego comprarlos más baratos y obtener, con la recompra, una ganancia.
A manera de ejemplo, el inversionista puede tomar un préstamo de 1 mil pesos y y venderlos a alguien más a 55 dólares (USD), con un tipo de cambio de $18.18 pesos por dólar. Más tarde compran la misma cantidad de pesos por 40 USD, con un nuevo tipo de cambio de 25 pesos por dólar; a continuación pagan su préstamo en pesos y obtienen una ganancia de 15 dlls, por la diferencia entre la venta inicial y el pago final.
Del 1ero de enero al 19 de enero este tipo de operaciones se incrementó un 25.14% con un importe total de 2 mil 079 millones de USD, y durante diciembre pasado el incremento fue por 1 mil 662 millones de USD, ello explica la caída del 21.03% del peso en lo que va del año y la creciente correlación existente entre la caída de la mezcla mexicana de petróleo y el tipo de cambio peso/dólar, de forma que cuando disminuye el precio del petróleo el peso se deprecia, sin importar las condiciones macroeconómicas del país ni la información que proporciona la balanza de pagos.
RAZONES DE EXTREMA VOLATILIDAD DEL DÓLAR
La extrema volatilidad que el peso ha sufrido en los últimos meses no obedece a la fortaleza o debilidad de la economía mexicana, es un fenómeno internacional resultado de diversos factores de los cuales los más importantes son: la globalización financiera; el exceso de liquidez internacional, generado por las políticas monetarias expansivas no convencionales de los principales bancos centrales del mundo, en su esfuerzo por reactivar sus economías; la especulación en el mercado de divisas Forex, porque ahora el dinero también se ha convertido en un activo; y la desaceleración de la economía mundial.
El impacto sobre el dólar se amplifica por el hecho de que el 85% de las transacciones económicas en el mundo se realizan en dólares y el impacto sobre el peso se amplifica porque nuestro peso es la octava moneda de mayor operación en los mercados cambiarios en el mundo, con operaciones diarias de 135 mil millones de dólares. Los traders prefieren al peso por su liquidez y convertibilidad, la estabilidad financiera del país, su baja inflación y su bajo déficit fiscal y comercial, lo que disminuye los riesgos de operar con pesos.
Lo que usted debe saber es que 77% de las operaciones con pesos se realizan en el exterior de acuerdo con datos del Banco Internacional de Pagos.
Este conjunto de factores genera dos fenómenos íntimamente relacionados: un acentuado proceso de concentración del ingreso y la riqueza, y un apetito de sus poseedores por inversiones riesgosas para obtener mejores rendimientos.
Dado que el motivo principal es especulativo, estos inversionistas canalizan sus recursos a instituciones financieras buscando mayor acumulación y dichas instituciones se tornan hipersensibles a factores que amenacen sus rendimientos como por ejemplo: la caída de los precios de los commodities (materias primas que se comercializan a nivel internacional), la des-aceleración de la economía China (consumidor fundamental de dichas materias primas); la “guerra de precios” como la que estamos viviendo actualmente en el mercado petrolero internacional, misma que ha generado un desplome de los precios del petróleo; y el creciente riesgo que están enfrentando grandes empresas y corporativos internacionales, que aprovechando las bajas tasas de interés en el mercado y las monedas apreciadas en sus economías emergentes, se endeudaron en dólares y hoy, ante la apreciación del dólar y la depreciación generalizada de sus monedas, presentan problemas de flujo de efectivo.
Esta conjunción de factores es lo que algunos analistas han llamado “la tormenta perfecta” y que ha hecho vaticinar a otros la posibilidad de una nueva crisis financiera internacional. Por ello en éste 2016 y, especialmente durante el primer semestre, seguiremos viendo volatilidad en el tipo de cambio, en las bolsas de valores y en general sobre los mercados financieros, lo que impondrá a su vez una camisa de fuerza para lograr un crecimiento económico saludable.
Mi consejo: sea prudente en sus gastos, evite tomar deudas a tasa de interés flexible, maneje un presupuesto saludable y genere un ahorro como colchón para enfrentar riesgos financieros.
El impacto sobre el dólar se amplifica por el hecho de que el 85% de las transacciones económicas en el mundo se realizan en dólares y el impacto sobre el peso se amplifica porque nuestro peso es la octava moneda de mayor operación en los mercados cambiarios en el mundo, con operaciones diarias de 135 mil millones de dólares. Los traders prefieren al peso por su liquidez y convertibilidad, la estabilidad financiera del país, su baja inflación y su bajo déficit fiscal y comercial, lo que disminuye los riesgos de operar con pesos.
Lo que usted debe saber es que 77% de las operaciones con pesos se realizan en el exterior de acuerdo con datos del Banco Internacional de Pagos.
Este conjunto de factores genera dos fenómenos íntimamente relacionados: un acentuado proceso de concentración del ingreso y la riqueza, y un apetito de sus poseedores por inversiones riesgosas para obtener mejores rendimientos.
Dado que el motivo principal es especulativo, estos inversionistas canalizan sus recursos a instituciones financieras buscando mayor acumulación y dichas instituciones se tornan hipersensibles a factores que amenacen sus rendimientos como por ejemplo: la caída de los precios de los commodities (materias primas que se comercializan a nivel internacional), la des-aceleración de la economía China (consumidor fundamental de dichas materias primas); la “guerra de precios” como la que estamos viviendo actualmente en el mercado petrolero internacional, misma que ha generado un desplome de los precios del petróleo; y el creciente riesgo que están enfrentando grandes empresas y corporativos internacionales, que aprovechando las bajas tasas de interés en el mercado y las monedas apreciadas en sus economías emergentes, se endeudaron en dólares y hoy, ante la apreciación del dólar y la depreciación generalizada de sus monedas, presentan problemas de flujo de efectivo.
Esta conjunción de factores es lo que algunos analistas han llamado “la tormenta perfecta” y que ha hecho vaticinar a otros la posibilidad de una nueva crisis financiera internacional. Por ello en éste 2016 y, especialmente durante el primer semestre, seguiremos viendo volatilidad en el tipo de cambio, en las bolsas de valores y en general sobre los mercados financieros, lo que impondrá a su vez una camisa de fuerza para lograr un crecimiento económico saludable.
Mi consejo: sea prudente en sus gastos, evite tomar deudas a tasa de interés flexible, maneje un presupuesto saludable y genere un ahorro como colchón para enfrentar riesgos financieros.
El ORIGEN DE LA CONCENTRACIÓN DEL INGRESO Y LA RIQUEZA
En un artículo recién publicado por OXFAM denominado "Una Economía al Servicio del 1%" (http://www.oxfammexico.org/wp-content/uploads/2016/01/bp210-economy-one-percent-tax-havens-180116-es.pdf), se establece que la desigualdad extrema está alcanzando cotas insoportables, y para muestra basta un botón: 62 personas en el mundo poseían, en 2015, la misma riqueza que 3 mil 600 millones de personas pobres y ésta riqueza ha crecido 44% en apenas cinco años, al mismo tiempo la riqueza de las personas más pobres se redujo 41% en ese mismo período.
Cientos son los documentos que tratan de explicar los orígenes de la concentración del ingreso y la riqueza, para algunos tiene que ver con la concentración del poder económico: monopolios, oligopolios, transnacionales etc., para otros tiene que ver con la concentración del poder político y la existencia de instituciones extractivas que benefician a unos cuantos a costa de otros; también se ha hablado del efecto que la política económica fiscal tiene sobre la distribución del ingreso mediante el gasto público, los impuestos y las prebendas y privilegios dados a empresas y personas para controlar recursos estratégicos, licitar bienes y servicios en condiciones favorables, adquirir bienes públicos a precios ridículos etc. Otros más se enfocan en la conquista, las luchas por territorios y recursos naturales que eran arrebatados a los perdedores y acumulados por los ganadores, en pocas palabras la riqueza se distribuye por el poder de dominación de unos sobre otros.
A pesar de tantas investigaciones y documentos, pocos se concentran en el origen mismo de la distribución del ingreso y la riqueza, y este origen se encuentra en el intercambio de bienes y servicios.
Si pudiésemos remontarnos en el tiempo al momento en que el intercambio de bienes se realizaba a través del trueque nos daríamos cuenta que valor y precio no es lo mismo. El trueque de bienes se realizaba fundamentado en el valor de los bienes determinados por el tiempo de trabajo invertido en ellos. Así si se necesitaba intercambiar un venado por pescado, lo que las personas hacían era determinar el tiempo invertido en cada uno de ellos, si cazar un venado llevaba cinco horas y obtener un pescado llevaba media hora, era claro que el intercambio justo sería 1 venado por 10 pescados, lo que igualaba el tiempo invertido: 5 hrs. Es claro que aquel que tuviera mejores habilidades de caza o pesca, una mejor porción de tierra de caza o cercanía a un buen lugar de pesca, obtendría en el intercambio una mayor riqueza (bienes) que el que no, y ahí comienza el proceso de distribución de la riqueza.
La escasez de alguno de los bienes o la urgencia de su necesidad obligaba a replantear los términos de intercambio, lo que permitía a los más abusivos obtener más de lo que daban a cambio, y ese proceso de acumulación les dotaba a su vez de mayor poder de negociación y de apropiación de riqueza.
Cuando el “dinero no mercancía” (billetes y monedas) surge como medio de cambio para facilitar el intercambio, las personas pierden la noción directa entre el valor del bien y el precio, permitiendo que éste último pueda distanciarse con mayor facilidad del valor o costo de producción. Así ante el desconocimiento del costo real de producción de un bien, que antes medíamos como trabajo invertido, se pueden cargar precios elevados y una persona puede acabar pagando por una bolsa de mano de plástico, cómo si esta fuera un animal en extinción.
La diferencia entre el precio y el costo de producción representa la utilidad para el vendedor o productor y a mayor diferencia mayor utilidad o apropiación de ingreso. Aunque es claro que el productor ha invertido su dinero, habilidades, conocimiento y riqueza en la producción de bienes, ello le permite obtener una utilidad por el riesgo asumido durante el proceso, pero no significa que le permita cargar sobreprecios.
Como se puede deducir los precios son variables de distribución, distribuyen tanto ingresos como riqueza, y existen cuatro precios básicos que determinan dicha distribución: el salario (precio del trabajo), la tasa de interés (precio del dinero), el tipo de cambio (precio en pesos por dólares) y los precios comunes y corrientes que todos conocemos. De forma que un incremento en la tasa de interés impone al deudor la necesidad de desprenderse de una mayor cantidad de su dinero, beneficiando al acreedor, o viceversa: una reducción de la tasa de interés beneficia al deudor y perjudican al acreedor, si el resto de las condiciones permanece constante.
Con respecto al precio del dólar su incremento implica la necesidad de destinar mayor cantidad de recursos a la importación de bienes, y una caída supondría menor cantidad de recursos para la importación, o viceversa en materia de exportaciones.
Con los salarios sucede lo mismo, un incremento salarial beneficia al trabajador siempre y cuando no se eleven los precios de los bienes de consumo, pero significa para el empleador el destinar más recursos para la mano de obra y muy probablemente sacrificar utilidades, o aprovechar el momento para fijar precios más elevados para sus productos.
Así podemos ver con claridad que la inflación (incremento generalizado de precios) implica en sí misma un conflicto distributivo del ingreso y la riqueza y no es únicamente un fenómeno monetario; y con la deflación (caída generalizada de precios) sucede lo mismo. Mantener los precios estables y en concordancia con los costos de producción, lo que supone no abusar de los consumidores, mantendría más equitativa la distribución del ingreso y la riqueza. Pagar mejores salarios y sacrificar en un nivel razonable las utilidades generará un mayor poder de compra y ventas a futuro. Sin embargo la apropiación de grandes excedentes por unos cuantos, les da a su vez mayor poder económico, político, social y cultural para seguir acaparando riqueza, manipulando mercados, instituciones y gobiernos a su favor, por lo que las teorías que comentaba al principio son ciertas, pero no contemplan el proceso original de apropiación de ingresos y riqueza.
Cientos son los documentos que tratan de explicar los orígenes de la concentración del ingreso y la riqueza, para algunos tiene que ver con la concentración del poder económico: monopolios, oligopolios, transnacionales etc., para otros tiene que ver con la concentración del poder político y la existencia de instituciones extractivas que benefician a unos cuantos a costa de otros; también se ha hablado del efecto que la política económica fiscal tiene sobre la distribución del ingreso mediante el gasto público, los impuestos y las prebendas y privilegios dados a empresas y personas para controlar recursos estratégicos, licitar bienes y servicios en condiciones favorables, adquirir bienes públicos a precios ridículos etc. Otros más se enfocan en la conquista, las luchas por territorios y recursos naturales que eran arrebatados a los perdedores y acumulados por los ganadores, en pocas palabras la riqueza se distribuye por el poder de dominación de unos sobre otros.
A pesar de tantas investigaciones y documentos, pocos se concentran en el origen mismo de la distribución del ingreso y la riqueza, y este origen se encuentra en el intercambio de bienes y servicios.
Si pudiésemos remontarnos en el tiempo al momento en que el intercambio de bienes se realizaba a través del trueque nos daríamos cuenta que valor y precio no es lo mismo. El trueque de bienes se realizaba fundamentado en el valor de los bienes determinados por el tiempo de trabajo invertido en ellos. Así si se necesitaba intercambiar un venado por pescado, lo que las personas hacían era determinar el tiempo invertido en cada uno de ellos, si cazar un venado llevaba cinco horas y obtener un pescado llevaba media hora, era claro que el intercambio justo sería 1 venado por 10 pescados, lo que igualaba el tiempo invertido: 5 hrs. Es claro que aquel que tuviera mejores habilidades de caza o pesca, una mejor porción de tierra de caza o cercanía a un buen lugar de pesca, obtendría en el intercambio una mayor riqueza (bienes) que el que no, y ahí comienza el proceso de distribución de la riqueza.
La escasez de alguno de los bienes o la urgencia de su necesidad obligaba a replantear los términos de intercambio, lo que permitía a los más abusivos obtener más de lo que daban a cambio, y ese proceso de acumulación les dotaba a su vez de mayor poder de negociación y de apropiación de riqueza.
Cuando el “dinero no mercancía” (billetes y monedas) surge como medio de cambio para facilitar el intercambio, las personas pierden la noción directa entre el valor del bien y el precio, permitiendo que éste último pueda distanciarse con mayor facilidad del valor o costo de producción. Así ante el desconocimiento del costo real de producción de un bien, que antes medíamos como trabajo invertido, se pueden cargar precios elevados y una persona puede acabar pagando por una bolsa de mano de plástico, cómo si esta fuera un animal en extinción.
La diferencia entre el precio y el costo de producción representa la utilidad para el vendedor o productor y a mayor diferencia mayor utilidad o apropiación de ingreso. Aunque es claro que el productor ha invertido su dinero, habilidades, conocimiento y riqueza en la producción de bienes, ello le permite obtener una utilidad por el riesgo asumido durante el proceso, pero no significa que le permita cargar sobreprecios.
Como se puede deducir los precios son variables de distribución, distribuyen tanto ingresos como riqueza, y existen cuatro precios básicos que determinan dicha distribución: el salario (precio del trabajo), la tasa de interés (precio del dinero), el tipo de cambio (precio en pesos por dólares) y los precios comunes y corrientes que todos conocemos. De forma que un incremento en la tasa de interés impone al deudor la necesidad de desprenderse de una mayor cantidad de su dinero, beneficiando al acreedor, o viceversa: una reducción de la tasa de interés beneficia al deudor y perjudican al acreedor, si el resto de las condiciones permanece constante.
Con respecto al precio del dólar su incremento implica la necesidad de destinar mayor cantidad de recursos a la importación de bienes, y una caída supondría menor cantidad de recursos para la importación, o viceversa en materia de exportaciones.
Con los salarios sucede lo mismo, un incremento salarial beneficia al trabajador siempre y cuando no se eleven los precios de los bienes de consumo, pero significa para el empleador el destinar más recursos para la mano de obra y muy probablemente sacrificar utilidades, o aprovechar el momento para fijar precios más elevados para sus productos.
Así podemos ver con claridad que la inflación (incremento generalizado de precios) implica en sí misma un conflicto distributivo del ingreso y la riqueza y no es únicamente un fenómeno monetario; y con la deflación (caída generalizada de precios) sucede lo mismo. Mantener los precios estables y en concordancia con los costos de producción, lo que supone no abusar de los consumidores, mantendría más equitativa la distribución del ingreso y la riqueza. Pagar mejores salarios y sacrificar en un nivel razonable las utilidades generará un mayor poder de compra y ventas a futuro. Sin embargo la apropiación de grandes excedentes por unos cuantos, les da a su vez mayor poder económico, político, social y cultural para seguir acaparando riqueza, manipulando mercados, instituciones y gobiernos a su favor, por lo que las teorías que comentaba al principio son ciertas, pero no contemplan el proceso original de apropiación de ingresos y riqueza.
GUADALAJARA SE PINTA SOLA
Guadalajara es la 2ª zona metropolitana (ZMG) más grande de México, una de las 120 ciudades más competitivas a nivel mundial, el tercer núcleo económico del país y el 11º en América Latina. Es considerada la 5ª ciudad entre las mejores ciudades del futuro a nivel mundial y la 2ª en potencial económico en América del Norte. Se integra por ocho municipios conurbados: Zapopan, Tlaquepaque, Tonalá, Tlajomulco de Zúñiga, el Salto, Juanacatlán, Ixtlahuacán de los Membrillos y Guadalajara, con una superficie total de 2 mil 734 km2.
A nivel mundial es la ciudad No. 77 por su tamaño con una población de 4.8 millones de habitantes y concentra el 75% de la empresas del estado de Jalisco.
En los últimos 45 años su mancha urbana se ha multiplicado 7.5 veces lo que nos da idea sobre la problemática que afronta en movilidad urbana y servicios públicos.
En la ZMG se genera el 4% del PIB nacional, cuenta con 881 sectores económicos lo que representa una buena diversificación productiva que genera alto valor agregado y fomenta el crecimiento económico además de reducir los riesgos al ciclo económico. Tiene una base industrial moderna y diversificada y ostenta el 1er lugar en industria de Alta Tecnología, es un destino atractivo para la inversión extranjera en la industria aeroespacial, la manufactura de electrónicos, la industria de animación digital y las tecnologías de la información.
Guadalajara concentra el 3.9% de la población del país, misma que tiene uno de los más altos niveles de escolaridad en el país, solo por debajo del Distrito Federal y Monterrey. La población de 15 años y más tiene concluidos 8.8 años de escolaridad, es decir ha terminado la secundaria, y solo 4 de cada 100 no saben leer y escribir.
De acuerdo al último censo económico 2014, el municipio de Guadalajara ocupa el 3er lugar a nivel nacional en personal ocupado y el 1ero en número de unidades económicas y el 7º por su participación en las remuneraciones.
Tiene un dinámico mercado interno en el que solo el 1.7% de los trabajadores ocupados se encuentra por debajo de la línea de bienestar mínimo, ostenta el primer lugar regional en la calidad de servicios financieros, el segundo en acceso a proveedores no tecnológicos y el 5º en acceso a proveedores tecnológicos. Tiene el segundo lugar en facilidad de reclutamiento de recursos humanos, y en integración de la cadena de suministro, posee el 3er lugar en acceso a materia prima y energía.
En cuanto a investigadores dentro del Sistema Nacional de Investigadores ostentamos el 3er lugar con un importante dinamismo, y el 5º en patentes otorgadas.
Todo lo anterior genera menor vulnerabilidad de la economía de Jalisco al ciclo económico interno, sin embargo con respecto a la economía norteamericana y como lo he dicho anteriormente, la dependencia es mayor que el promedio nacional y nos hace depender fuertemente de lo que suceda en el sector manufacturero de aquel país.
A nivel mundial es la ciudad No. 77 por su tamaño con una población de 4.8 millones de habitantes y concentra el 75% de la empresas del estado de Jalisco.
En los últimos 45 años su mancha urbana se ha multiplicado 7.5 veces lo que nos da idea sobre la problemática que afronta en movilidad urbana y servicios públicos.
En la ZMG se genera el 4% del PIB nacional, cuenta con 881 sectores económicos lo que representa una buena diversificación productiva que genera alto valor agregado y fomenta el crecimiento económico además de reducir los riesgos al ciclo económico. Tiene una base industrial moderna y diversificada y ostenta el 1er lugar en industria de Alta Tecnología, es un destino atractivo para la inversión extranjera en la industria aeroespacial, la manufactura de electrónicos, la industria de animación digital y las tecnologías de la información.
Guadalajara concentra el 3.9% de la población del país, misma que tiene uno de los más altos niveles de escolaridad en el país, solo por debajo del Distrito Federal y Monterrey. La población de 15 años y más tiene concluidos 8.8 años de escolaridad, es decir ha terminado la secundaria, y solo 4 de cada 100 no saben leer y escribir.
De acuerdo al último censo económico 2014, el municipio de Guadalajara ocupa el 3er lugar a nivel nacional en personal ocupado y el 1ero en número de unidades económicas y el 7º por su participación en las remuneraciones.
Tiene un dinámico mercado interno en el que solo el 1.7% de los trabajadores ocupados se encuentra por debajo de la línea de bienestar mínimo, ostenta el primer lugar regional en la calidad de servicios financieros, el segundo en acceso a proveedores no tecnológicos y el 5º en acceso a proveedores tecnológicos. Tiene el segundo lugar en facilidad de reclutamiento de recursos humanos, y en integración de la cadena de suministro, posee el 3er lugar en acceso a materia prima y energía.
En cuanto a investigadores dentro del Sistema Nacional de Investigadores ostentamos el 3er lugar con un importante dinamismo, y el 5º en patentes otorgadas.
Todo lo anterior genera menor vulnerabilidad de la economía de Jalisco al ciclo económico interno, sin embargo con respecto a la economía norteamericana y como lo he dicho anteriormente, la dependencia es mayor que el promedio nacional y nos hace depender fuertemente de lo que suceda en el sector manufacturero de aquel país.
EL TEMOR A LA INFLACIÓN
La inflación es siempre un dolor de cabeza, si es alta porque distorsiona la asignación de recursos, deteriora el poder adquisitivo del dinero y con ello el consumo de la población, impide hacer planeación financiera, desintegra el ahorro e incrementa la concentración del ingreso; y si es muy baja porque puede caer en un proceso deflacionario (caída en precios) y por lo tanto de contracción económica, alto desempleo, crisis e inequidad en la distribución del ingreso.
Hoy México tiene la tasa de inflación más baja a nivel histórico desde que los precios comenzaron a medirse a nivel nacional en 1969. En parte podría ser resultado de la política monetaria y las reformas estructurales implementadas en este gobierno como la energética, la de comunicaciones y la financiera, pero la razón principal es que, a nivel mundial estamos viviendo una caída de precios de bienes comercializados internacionalmente (commodities) lo que ha generado las inflaciones más bajas de la historia a nivel mundial, a excepción de aquellos países que presentan severos problemas económicos y políticos como: Brasil, Argentina, Egipto, Rusia, Nigeria, Ucrania y Venezuela entre otros pocos.
De acuerdo con el Inegi, la inflación anual en México fue del 2% en la primera quincena de diciembre, y un incremento quincenal de solo 0.26%, el año pasado en la misma fecha los datos fueron de 4.19% y 0.41%.
Estos bajos niveles inflacionarios tiene como parte de la explicación la caída de los precios internacionales del petróleo como el Brent del Norte que en tres años ha reducido su precio en un 65.8% y el gas natural con una caída del 39.1% y de muchos otros commodities como el cobre con caídas en el mismo período de 40.9%, e incluso el oro con 35.3% menos, café con -19%, maíz -47.4%, trigo -39.8% y azúcar -29.7% (http://mx.investing.com/commodities/).
Como podemos observar, son bienes y servicios claves en el consumo de la población e insumos para la producción, y son resultado básicamente de un problema de exceso de oferta, o reducción de demanda, que para el caso es lo mismo “generación de excedentes”, pero cuyas causas pueden ser distintas, pues un exceso de oferta puede ser resultado del incremento de la productividad y la eficiencia en los procesos productivos, mientras que una caída de la demanda puede ser resultado del empobrecimiento de la población que devenga bajísimos salarios reales a nivel histórico; o bien un incremento en la concentración del ingreso que implica que los más ricos gastan proporcionalmente menos ingreso que los más pobres y los productores no venden todo lo que producen.
La realidad es que a nivel mundial existe esta peligrosa tendencia a la deflación que muestra la existencia de un mercado deprimido. Independientemente de su causa, hay un exceso de productos en los mercados a nivel mundial y que obedece en parte al incremento en la productividad y eficiencia de los procesos productivos y en parte al incremento en la desigualdad social y la concentración del ingreso, lo que genera una demanda efectiva insuficiente para hacer subir los precios.
Por ello los países más desarrollados han permitido y promovido el incremento en los salarios mínimos reales (descontando inflación) como Alemania que por primera vez lo introduce, Estados Unidos 13.59%, Corea del Sur 13.1%, Reino Unido 10.22%, y China 13%, entre otros.
En este punto es importante distinguir entre el incremento al salario nominal (sin considerar inflación) y al real (considerando la inflación), porque países como Venezuela y Argentina han tenido que elevar el salario tratando de compensar la pérdida del poder adquisitivo generado por sus elevadas tasas de inflación, el primero en 42.5% y el segundo en 20.7%, sin embargo el incremento sigue siendo negativo en el sentido que no compensa el incremento en precios (es decir el incremento en términos reales es negativo). En estos casos sus salarios van siguiendo a la inflación debido a su baja productividad y crisis económica lo que genera un efecto de retroalimentación, ↑inflación →↑salario→↑inflación, lo que provoca una espiral hiperinflacionaria y hoy son de los países con mayor inflación a nivel mundial.
Y ese es precisamente el temor a la inflación, por el cual los gobiernos temen incrementar los salarios mínimos, porque ello puede acarrear mayores presiones en costos de producción y por ende en precios de venta, generando la inflación. Sin embargo las hiperinflaciones se generan en escenarios de baja productividad, proteccionismo exagerado para los productores nacionales y gobiernos populistas. Los países con incrementos en su productividad, innovación tecnológica y desarrollo de nuevos productos y mercados no deben temer a la inflación.
Hoy México tiene la tasa de inflación más baja a nivel histórico desde que los precios comenzaron a medirse a nivel nacional en 1969. En parte podría ser resultado de la política monetaria y las reformas estructurales implementadas en este gobierno como la energética, la de comunicaciones y la financiera, pero la razón principal es que, a nivel mundial estamos viviendo una caída de precios de bienes comercializados internacionalmente (commodities) lo que ha generado las inflaciones más bajas de la historia a nivel mundial, a excepción de aquellos países que presentan severos problemas económicos y políticos como: Brasil, Argentina, Egipto, Rusia, Nigeria, Ucrania y Venezuela entre otros pocos.
De acuerdo con el Inegi, la inflación anual en México fue del 2% en la primera quincena de diciembre, y un incremento quincenal de solo 0.26%, el año pasado en la misma fecha los datos fueron de 4.19% y 0.41%.
Estos bajos niveles inflacionarios tiene como parte de la explicación la caída de los precios internacionales del petróleo como el Brent del Norte que en tres años ha reducido su precio en un 65.8% y el gas natural con una caída del 39.1% y de muchos otros commodities como el cobre con caídas en el mismo período de 40.9%, e incluso el oro con 35.3% menos, café con -19%, maíz -47.4%, trigo -39.8% y azúcar -29.7% (http://mx.investing.com/commodities/).
Como podemos observar, son bienes y servicios claves en el consumo de la población e insumos para la producción, y son resultado básicamente de un problema de exceso de oferta, o reducción de demanda, que para el caso es lo mismo “generación de excedentes”, pero cuyas causas pueden ser distintas, pues un exceso de oferta puede ser resultado del incremento de la productividad y la eficiencia en los procesos productivos, mientras que una caída de la demanda puede ser resultado del empobrecimiento de la población que devenga bajísimos salarios reales a nivel histórico; o bien un incremento en la concentración del ingreso que implica que los más ricos gastan proporcionalmente menos ingreso que los más pobres y los productores no venden todo lo que producen.
La realidad es que a nivel mundial existe esta peligrosa tendencia a la deflación que muestra la existencia de un mercado deprimido. Independientemente de su causa, hay un exceso de productos en los mercados a nivel mundial y que obedece en parte al incremento en la productividad y eficiencia de los procesos productivos y en parte al incremento en la desigualdad social y la concentración del ingreso, lo que genera una demanda efectiva insuficiente para hacer subir los precios.
Por ello los países más desarrollados han permitido y promovido el incremento en los salarios mínimos reales (descontando inflación) como Alemania que por primera vez lo introduce, Estados Unidos 13.59%, Corea del Sur 13.1%, Reino Unido 10.22%, y China 13%, entre otros.
En este punto es importante distinguir entre el incremento al salario nominal (sin considerar inflación) y al real (considerando la inflación), porque países como Venezuela y Argentina han tenido que elevar el salario tratando de compensar la pérdida del poder adquisitivo generado por sus elevadas tasas de inflación, el primero en 42.5% y el segundo en 20.7%, sin embargo el incremento sigue siendo negativo en el sentido que no compensa el incremento en precios (es decir el incremento en términos reales es negativo). En estos casos sus salarios van siguiendo a la inflación debido a su baja productividad y crisis económica lo que genera un efecto de retroalimentación, ↑inflación →↑salario→↑inflación, lo que provoca una espiral hiperinflacionaria y hoy son de los países con mayor inflación a nivel mundial.
Y ese es precisamente el temor a la inflación, por el cual los gobiernos temen incrementar los salarios mínimos, porque ello puede acarrear mayores presiones en costos de producción y por ende en precios de venta, generando la inflación. Sin embargo las hiperinflaciones se generan en escenarios de baja productividad, proteccionismo exagerado para los productores nacionales y gobiernos populistas. Los países con incrementos en su productividad, innovación tecnológica y desarrollo de nuevos productos y mercados no deben temer a la inflación.
INCREMENTO DE TASA DE INTERÉS DE LA RESERVA FEDERAL, IMPACTO EN MÉXICO
La tasa de interés es uno de los instrumentos más poderosos que tiene un banco central para influir en la actividad económica de un país. El banco central es el emisor de dinero de curso legal y lo inyecta al sistema bancario mediante subastas de créditos a la banca comercial, así la banca obtiene los recursos monetario para luego prestar al público o a otros bancos (crédito interbancario), y las familias, empresas y gobierno pueden obtener créditos bancarios para lograr sus objetivos de adquisición de bienes y servicios, inversión productiva, viajes etc.
La tasa de interés de referencia es la tasa a la que el banco central (en nuestro caso Banco de México) subasta créditos a la banca comercial, y la tasa objetivo es la tasa de interés de corto plazo que predominará en el mercado y que definitivamente depende del nivel que determine el banco central. Sobre ella se fundamentarán los costos para financiar crédito hipotecario, tarjeta de crédito, crédito automotriz, de avío, refaccionario, etc.
Cuando la Reserva Federal eleva su tasa de interés está ofreciendo un mayor rendimiento lo que atrae inversionistas de todo el mundo. Aquellos países que ofrezcan menores rendimientos o menores tasas de interés verán salir los recursos monetarios de sus economías y los capitales fluirán hacia los Estados Unidos, éste país verá apreciar su moneda (dólar), mientras que el resto de los países que no muevan sus tasas verán depreciar sus monedas.
En la economía norteamericana se aumentarán los niveles de ahorro, reduciendo el consumo de las familias, disminuirán los rendimientos de los proyectos de producción financiados con recursos bancarios, por lo que la inversión productiva disminuirá; las personas con deudas en tarjeta de crédito, y por lo tanto a tasa de interés flexible, verán incrementarse su deuda y tendrán problemas de liquidez, todo ello desacelerará a la economía norteamericana generando menor crecimiento económico y empleo. Por ello el movimiento en la tasa de interés de referencia debe ser moderado, cauto y pausado, de lo contrario se podría generar una recesión.
De ahí que la Reserva Federal solo haya subido ¼ de punto porcentual su tasa de referencia, al pasar de 0.25% a 0.50%, y a pesar de tan moderado incremento, veremos efectos a nivel global.
Para el caso de México, el Banco de México tendrá que subir también su tasa de referencia o de lo contrario habrá salidas de capital, sobre todo de aquellos inversionistas que trajeron sus capitales de forma masiva para aprovechar los mayores rendimientos que generaban tasas mucho más elevadas que las norteamericanas, ya que aquí la tasa de referencia era de 3%. Mientras ello duró, y el precio del petróleo se mantuvo, el peso se apreció, pero ahora la fiesta termina y a menos que mantengamos los rendimientos competitivos, habrá vuelo a la calidad lo que depreciará aún más el peso, moviendo las expectativas de rentabilidad de los proyectos de inversión y posponiendo decisiones de empleo, construcción, producción, viajes al extranjero etc.
El problema es que la economía mexicana muestra ya claros signos de desaceleración, el efecto de incrementar la tasa de referencia se magnificará en el resto de tasas de interés, especialmente en las relacionadas con los créditos revolventes y los agentes económicos endeudados verán aumentar sus deudas, disminuir su liquidez y posponer sus decisiones sobre el uso del dinero, y ese no será el impacto total, si la economía norteamericana entra en desaceleración, nosotros lo haremos en mayor magnitud debido a nuestra estrecha dependencia en relación a las exportaciones, la inversión extranjera, las remesas, el turismo y las importaciones de materia prima y tecnología, éstas últimas pueden impactar los costos de producción generando un incremento en precios.
La Reserva Federal sabe del impacto global que su decisión ocasiona, por ello es muy seguro que el incremento en tasas de interés sea muy pausado. Economías grandes han presionado al respecto (Alemania, Francia, Italia, Japón, Canadá y Gran Bretaña) para concertar un movimiento de tasas pausado e incluso dicho incremento podrá ser revertido si la economía Norteamericana se desacelera y apunta hacia la deflación.
La tasa de interés de referencia es la tasa a la que el banco central (en nuestro caso Banco de México) subasta créditos a la banca comercial, y la tasa objetivo es la tasa de interés de corto plazo que predominará en el mercado y que definitivamente depende del nivel que determine el banco central. Sobre ella se fundamentarán los costos para financiar crédito hipotecario, tarjeta de crédito, crédito automotriz, de avío, refaccionario, etc.
Cuando la Reserva Federal eleva su tasa de interés está ofreciendo un mayor rendimiento lo que atrae inversionistas de todo el mundo. Aquellos países que ofrezcan menores rendimientos o menores tasas de interés verán salir los recursos monetarios de sus economías y los capitales fluirán hacia los Estados Unidos, éste país verá apreciar su moneda (dólar), mientras que el resto de los países que no muevan sus tasas verán depreciar sus monedas.
En la economía norteamericana se aumentarán los niveles de ahorro, reduciendo el consumo de las familias, disminuirán los rendimientos de los proyectos de producción financiados con recursos bancarios, por lo que la inversión productiva disminuirá; las personas con deudas en tarjeta de crédito, y por lo tanto a tasa de interés flexible, verán incrementarse su deuda y tendrán problemas de liquidez, todo ello desacelerará a la economía norteamericana generando menor crecimiento económico y empleo. Por ello el movimiento en la tasa de interés de referencia debe ser moderado, cauto y pausado, de lo contrario se podría generar una recesión.
De ahí que la Reserva Federal solo haya subido ¼ de punto porcentual su tasa de referencia, al pasar de 0.25% a 0.50%, y a pesar de tan moderado incremento, veremos efectos a nivel global.
Para el caso de México, el Banco de México tendrá que subir también su tasa de referencia o de lo contrario habrá salidas de capital, sobre todo de aquellos inversionistas que trajeron sus capitales de forma masiva para aprovechar los mayores rendimientos que generaban tasas mucho más elevadas que las norteamericanas, ya que aquí la tasa de referencia era de 3%. Mientras ello duró, y el precio del petróleo se mantuvo, el peso se apreció, pero ahora la fiesta termina y a menos que mantengamos los rendimientos competitivos, habrá vuelo a la calidad lo que depreciará aún más el peso, moviendo las expectativas de rentabilidad de los proyectos de inversión y posponiendo decisiones de empleo, construcción, producción, viajes al extranjero etc.
El problema es que la economía mexicana muestra ya claros signos de desaceleración, el efecto de incrementar la tasa de referencia se magnificará en el resto de tasas de interés, especialmente en las relacionadas con los créditos revolventes y los agentes económicos endeudados verán aumentar sus deudas, disminuir su liquidez y posponer sus decisiones sobre el uso del dinero, y ese no será el impacto total, si la economía norteamericana entra en desaceleración, nosotros lo haremos en mayor magnitud debido a nuestra estrecha dependencia en relación a las exportaciones, la inversión extranjera, las remesas, el turismo y las importaciones de materia prima y tecnología, éstas últimas pueden impactar los costos de producción generando un incremento en precios.
La Reserva Federal sabe del impacto global que su decisión ocasiona, por ello es muy seguro que el incremento en tasas de interés sea muy pausado. Economías grandes han presionado al respecto (Alemania, Francia, Italia, Japón, Canadá y Gran Bretaña) para concertar un movimiento de tasas pausado e incluso dicho incremento podrá ser revertido si la economía Norteamericana se desacelera y apunta hacia la deflación.
JALISCO: MEJOR DESEMPEÑO ECONÓMICO QUE EL PROMEDIO NACIONAL
Jalisco es una economía con un alto grado de integración al mercado internacional, fuertemente dependiente de un solo mercado, pero con productos de exportación diversos y en sectores no maduros con gran capacidad de innovación y crecimiento económico a futuro, esa diversidad genera menor vulnerabilidad a los ciclos económicos así como mayor empuje al crecimiento y generación de empleos.
Si se suman las exportaciones (X) más las importaciones (M) y se dividen entre el Producto Interno Bruto (PIB), se obtiene el grado de apertura externa, en el caso de México a diciembre del 2014 dicho grado era del 69%, mientras que para Jalisco fue del 145% ¡el doble que a nivel nacional! ello nos hace más dependientes del dinamismo de la economía internacional.
El 78% de las exportaciones se dirigen a un solo mercado: Estados Unidos y 52.5% son de un solo sector: el electrónico. En el caso de México el 81.7% de las exportaciones son hacia ese mercado, ello provoca que cuando el sector industrial en Estados Unidos se desacelera, en Jalisco el efecto se magnifica provocando una caída mayor que a nivel nacional.
Una gran ventaja es que Jalisco ha reducido fuertemente su déficit comercial, que medido como porcentaje del PIB pasó del 30.2% en 2007 al 8.3% en 2014, ello nos hace menos vulnerables a la escasez de divisas, pues el resto de los sectores generadores aportan una buena cantidad al mercado cambiario local, para el caso de México la cifra pasó de 1.8% a 1.1% en esos años.
En nuestro estado, un equivalente al 36% del PIB lo generan sectores que aportan divisas, 29.3% por exportaciones, 1.7% el turismo de extranjeros, 3.1% las remesas y 1.9% la inversión extranjera directa. Ello significa que el equivalente a un tercio de la riqueza generada está atada al sector externo y se ve fuertemente impactada por el nivel del tipo de cambio, lo que nos hace vulnerables en épocas de recesión internacional, pero nos fortalece conforme el peso se debilita ante el dólar pues genera competitividad por precio.
De acuerdo con el Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG), por cada 1% que crece el PIB en Jalisco genera 8 mil 220 millones de pesos, y en los últimos cuatro años la participación en la generación de riqueza nacional se ha ido incrementado persistentemente.
Desde el 2010 crecemos por encima del promedio nacional con una diferencia a nuestro favor de 0.6%. Se nos considera un estado de alta complejidad económica, ocupamos el 4º lugar nacional en sectores precursores del crecimiento económico y el 9º en competitividad exportadora aun cuando solo el 1.5% de las empresas jaliscienses exportan.
De acuerdo con KPMG Jalisco es una de las tres entidades preferidas por los inversionistas en 2015 y lo seguirá siendo durante 2016 y 2017, y si redujéramos los costos de exportación en tan solo 1%, las exportaciones aumentarían un 2.6%.
Tal como lo dije el año pasado en la Cámara de Comercio con respecto a las expectativas para el 2015 crecimos por encima del promedio nacional durante el primer semestre, 1.5% más y esos datos se mantendrán durante el segundo semestre y durante el 2016.
Lo único que podría generar un efecto negativo sería una fuerte desaceleración en la producción automotriz y el sector manufacturero en Estados Unidos, así como la profundización de la deflación a nivel internacional.
CÓMO CONSTRUIR UN PATRIMONIO
El patrimonio es el conjunto
de bienes que posee una persona y que pueden ser susceptibles de tener un valor
económico, dichos bienes garantizan tu bienestar, tu salud e incluso tu
felicidad, en pocas palabras el patrimonio es riqueza.
Para construir un patrimonio
lo primero que necesitamos es tener nuestras finanzas personales en orden, lo
que supone gastar menos de lo que se gana, con ello se puede generar un ahorro
destinado a la creación de riqueza, para lo cual debes tener claro el monto total de tus ingresos y tu patrón de gastos.
Para lograr el punto anterior
debes tener un presupuesto diario,
en el que anotes tus ingresos y el cómo serán distribuido día con día,
analizando con cuidado que gastos puedes disminuir, cuáles evitar y cuáles son
estratégicos para ir construyendo tu patrimonio.
Todos podemos ahorrar, aunque
pensemos que para ahorrar hay que ganar más, la realidad es lo opuesto, para ahorrar hay que gastar menos. Incluso
las personas más humildes pueden generar un patrimonio, tienen estrategias
financieras que les permite sobrevivir día a día con sus magros ingresos y
superar la adversidad, las compras en abonos, los microcréditos, el micro
ahorro son elementos presentes en su vida diaria. Realizan actividades diversas
para generar ingresos extras, planchar, lavar, cocinar para otros, hacer
mandados etc.
Si
necesitas un ingreso extra, analiza tus capacidades y determina que otro tipo de
actividades te pueden generar un ingreso adicional: cuidar niños, cuidar
enfermos, cocinar para vender, dar clases de matemáticas, inglés, piano, en el gimnasio
etc., todos tenemos habilidades para generar mayores ingresos.
El segundo punto es establecer una meta de ahorro y
determinar tu ahorro semanal, dicho ahorro debe ser del 10% de los ingresos, si
es posible un poco más. Debe estar contemplado en tu presupuesto como si fuera
un gasto, para no disponer de él. Muchas personas separan dicho ingreso desde
el principio de la quincena y lo depositan en una cuenta, así no podrán disponer de él, pero cuidado dicha cuenta debe tener una tasa de interés mayor a la inflación.
Tercer punto, determina qué tipo de patrimonio deseas
construir: un terreno, una casa, un auto, un curso de especialización que a
su vez te permitirá mayores ingresos a futuro, poner un negocio etc. Comenzar
por una casa es siempre una buena opción, no se deprecia con la facilidad de un
auto o cualquier otro bien y te garantiza un techo seguro por si acaso
enfermaras, perdieras el empleo, tuvieses una incapacidad etc.
El cuarto punto es proteger el patrimonio lo que supone
asegurarlo ya sea tu coche, tu casa, tu vida y principalmente tu salud.
El quinto punto es ser disciplinado y determinado, el ahorro no se toca, no se destina a consumo
superfluo: una nueva bolsa, un nuevo par de zapatos, un adornito para la casa.
El ahorro debe ser un hábito, es decir permanente.
Sexto punto, determinar que el dinero debe trabajar para nosotros y
no nosotros para el dinero, lo que supone gastarlo de forma inteligente e
invertirlo para que genere más. La inversión del dinero debe ser con
conocimiento, bien asesorados e informados sobre riesgos, rendimientos y tipos
de instrumentos. Si vas a poner un negocio que sea sobre algo que conoces,
nunca sobre algo novedoso sobre lo que no tienes experiencia ni idea alguna, infórmate
sobre los rendimientos esperados pero también sobre los riesgos existentes.
Por último es importante tener
un testamento que garantice que tus herederos recibirán el patrimonio que tanto
trabajo ha costado construir sin disputas, procesos legales desgastantes y
costosos.
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