OFERTA Y DEMANDA DE TRABAJO: UN EQUILIBRIO IMPOSIBLE

Un interesante documento del Boston Consulting Group de junio del 2014, denominado la “Crisis de la mano de obra mundial” nos hace reflexionar sobre la complejidad del problema laboral.

En el mercado de trabajo, el equilibrio entre la oferta y demanda de trabajo y por lo tanto de sus talentos, es más bien la excepción y tanto el exceso de fuerza de trabajo como su escasez generan serios problemas económicos.

Un exceso de fuerza de trabajo genera desempleo y subocupación, eleva la tasa de condiciones críticas de ocupación, de informalidad laboral y de presión laboral; disminuye los salarios nominales y destruye destrezas y conocimientos conforme se incrementa el tiempo en que la persona desocupada permanece en tal condición, sin contar los efectos psicológicos depresivos que el fenómeno produce. También erosiona la base tributaria con la reducción de los niveles de consumo de las familias y ventas de las empresas. Crecer económicamente es cada vez más difícil y la contracción del mercado interno se va retroalimentado.

La falta de empleo genera problemas sociales de desintegración familiar, vagancia, delincuencia, drogadicción y alcoholismo, lo que incrementa los costos de los servicios sociales y la necesidad de instrumentar políticas públicas de contención, lo que a su vez eleva el gasto social y presiona sobre el déficit fiscal y por tanto el endeudamiento público.

Los desempleados buscan actividades informales que generen ingresos, lo que paralelamente disminuye la productividad y paradojicamente incrementa el costo de la mano de obra, en términos unitarios. Las empresas buscan disminuir los costos laborales para mantener su rentabilidad lo que disminuye la calidad de los empleos otorgados y precariza aún más el mercado laboral. En conjunto estos elementos disminuyen la competitividad económica de un país, desincentivan la inversión productiva y por ende generan un menor crecimiento económico retroalimentando el problema.

Las políticas públicas se enfocan en re-adaptar la oferta de trabajo a las necesidades de le empresa, fomentar el emprendurismo, desmotivar la inmigración y fomentar la re-patriación de aquellos procesos productivos realizados en el exterior, combatir la informalidad y utilizar incentivos fiscales para la inversión productiva.

Por su parte la escasez de fuerza de trabajo (vacantes), encarece la mano de obra y reduce la rentabilidad de los negocios. Las empresas se ven obligadas a elevar su productividad mediante inversión tecnológica e innovación, la sub-contratación de procesos y el incremento de su competitividad. Ello genera nuevas necesidades de capacitación, adiestramiento y conocimiento de la mano de obra, presionando a las instituciones educativas a modificar programas de estudio y generar estudiantes con capacidades para ser empleados (empleabilidad).

Adicionalmente se genera inflación salarial lo que dificulta el crecimiento económico y entorpece los equilibrios de los otros mercados: materia prima, productos, capitales.

Otra serie de problemas relacionados con la demografía laboral se presentan: es necesario motivar la participación de la mujer en el mercado laboral, y la de las personas de la tercera edad. Las empresas se ven tentadas a incorporar fuerza de trabajo infantil con bajos salarios y sin prestaciones y la intensidad de las jornadas laborales se incrementa.

Como puede deducirse, tanto el excedente como la escasez de fuerza de trabajo dificultan el crecimiento económico, el problema es que el desequilibrio en el mercado laboral es más bien una excepción que una norma.

Como ya había establecido en un documento anterior, México tiene vacantes y desempleados, lo que genera una mayor problemática, pues ello significa que las empresas no pueden llenar las vacantes porque los trabajadores no tienen las habilidades ni capacidades que la empresa requiere, ¡a pesar de existir mano de obra disponible!. Esta brecha laboral es adicional al problema de exceso de fuerza de trabajo que es la diferencia entre cantidad de trabajadores disponibles y demanda de trabajadores por parte de las empresas e instituciones.

De acuerdo con el estudio, México tiene una población económicamente activa de 51 millones de personas en el 2012, y en el 2020 tendrá un excedente de 10 millones de personas que no encontrarán trabajo, dicho excedente crecerá a una tasa de 2.01% anual del 2012 al 2020, y del 1.2% anual del 2021 al 2030, a menos que incrementemos el emprendurismo y con él la producción y rentabilidad de las empresas, generemos empleabilidad en los jóvenes mediante el desarrollo de capacidades y destrezas y tengamos una política fiscal promotora de empleo e inversión productiva, el sector informal seguirá creciendo y con el la precariedad del empleo y la caída en la competitividad.

LA TASA DE INTERÉS Y CRECIMIENTO ECONÓMICO

La teoría económica convencional establece que una reducción en las tasas de interés generará crecimiento económico debido a que el empresario encontrará más rentable invertir en la producción de un bien que le dará una mayor ganancia, que depositar el dinero en una institución financiera para obtener a cambio un rendimiento.

Sin embargo los empresarios no toman decisiones en función únicamente de la diferencia entre el rendimiento financiero y la ganancia. Existen factores más importantes que inhiben la inversión productiva, uno de ellos es la expectativa sobre la venta futura de sus productos.

Cuando un empresario no espera vender el producto a producir, no invierte, a pesar de que tenga a su disposición un crédito bancario barato, o una cantidad abundante de mano de obra barata y materia prima.

Los empresarios saben de las dificultades que el proceso productivo conlleva: tratar con proveedores, trabajadores, distribuidores y clientes, son solo algunas de dichas dificultades, además deben manejar correctamente la contabilidad, lidiar con la competencia, con los impuestos y las medidas de seguridad social, ecológicas y fiscales en general que el gobierno establezca.

Una perspectiva pesimista sobre el crecimiento económico futuro –variaciones negativas en el producto interno bruto (PIB)- es más disuasiva que el efecto, tentativamente promotor, de una reducción de la tasa de interés de referencia del banco central.

Por otro lado la reducción de la tasa de referencia del banco central no es condición suficiente para la reducción de las tasas bancarias en el crédito para las empresas. Los bancos comerciales son renuentes a los riesgos y prefieren financiar al sector público: municipios, gobiernos estatales y dependencias gubernamentales, cuya deuda consideran más segura, que al sector privado. Por otro lado la rentabilidad del crédito de corto plazo canalizado vía tarjetas de crédito es mayor y el retorno de la inversión mucho más rápido.

Los bancos han encontrado en el cobro de comisiones, el pago por servicios financieros de administración de nómina, seguros diversos: vida, automóviles, etc., razones adicionales para perder el interés en el financiamiento a la producción. Incluso prefieren utilizar sus recursos monetarios en la compra de instrumentos financieros o de deuda pública que promete rendimientos de corto plazo, que esperar a recobrar la inversión de un proceso productivo cuyo periodo de maduración es mayor.

Por otro lado, el mercado interno deprimido, resultado de los bajos salarios, disminuye las ventas y tornan pesimistas a los consumidores, quienes deciden posponer sus decisiones de compras importantes para momentos mejores.

Así, el principal instrumento de la política monetaria deja de ser eficiente, y la tasa de interés objetivo o de referencia -aquella que esperan permita reducir el resto de las tasas bancarias- no ejerce el efecto esperado sobre las perspectivas de rentabilidad de la inversión productiva.

En ese momento se dice que la inversión productiva es inelástica a la tasa de interés y que por lo tanto se deben tomar otro tipo de medidas de política económica para reactivar la economía, entre las que destacan la mayor emisión monetaria para que presione al alza la inflación y ello motive a los consumidores a comprar hoy, o bien, el incrementar el gasto público en obras de infraestructura y el gasto social para reactivar sectores económicos específicos que a su vez generen un efecto multiplicador sobre otras empresas que operan como proveedores del gobierno.

Este es el panorama de la situación actual a nivel mundial y no sólo en México. La política monetaria ha perdido uno de sus principales instrumentos como resultado del escepticismo y debilidad de los mercados a nivel internacional.

EL BITCOIN ¿UNA MONEDA SEGURA Y CON FUTURO?

Artículo elaborado por Nora C. Ampudia y Lourdes Maisterrena

El Bitcoin es una moneda virtual generada a través de un software, es lo que denomina una moneda electrónica o digital también conocida como BTC. Es la moneda electrónica más utilizada en el mundo además de ser la precursora de las llamadas criptomonedas, que basan su respaldo en la criptografía, es decir, en algoritmos matemáticos difíciles de descifrar que pueden permitir brindar seguridad a las transacciones que se realizan.

Satoshi Nakamoto es el programador o es el seudónimo de los programadores que crearon el software de Bitcoin que está disponible pública y gratuitamente en la red desde 2009. Este software y sus monedas han tenido un importante éxito en el mundo virtual, y la forma de producir la moneda es a través de lo que se denomina la “minería”.

Los buscadores de bitcoin o “mineros” a través de sus computadoras y tarjetas gráficas, deben formar lo que llaman un “bloque” -aproximadamente cada 10 minutos se forma uno- y al hacerlo se les recompensa con 25 BTC. Entre mayor poder computacional se tiene, más posibilidades hay de formar el bloque, y para esto se han conformado grupos de minería que se denominan “pools” que unen su capacidad de cómputo para aumentar las probabilidades de obtener los bitcoin. Otra manera más sencilla de conseguir bitcoins es comprarlos.

El uso del bitcoin se ha promovido porque no se necesita de ningún intermediario para su uso, no se pagan comisiones, se pueden hacer pagos internacionales baratos, rápidos y fáciles; no es necesario proveer tu identidad para hacer transacciones; no hay una autoridad central que controle su precio y su oferta, o que rastree las operaciones que se realizan. Sin embargo no es una moneda con la que se pueda liquidar deudas bancarias ya que carece de respaldo legal y de respaldo en activos físicos.

Lo que muchos de los implicados con transacciones de bitcoin desconocen es que dicha moneda no es de curso legal, por lo que no se encuentra respaldada por un marco legal e institucional apropiado. En caso de un fraude ningún banco central acudirá al rescate, en pocas palabras no hay un prestamista de última instancia y por lo tanto no existe ninguna autoridad que lo respalde; su función como medio de pago no está garantizada y nadie puede obligar a aceptarlo como medio de pago.

Como toda moneda, la ampliación o reducción de su uso depende de la confianza y aceptación de la misma, y dicha confianza radica en la seguridad que el sistema virtual pueda garantizar para las transacciones y para los monederos electrónicos utilizados.

Por el anonimato que promueve, se ha encontrado que se ha utilizado en actividades ilícitas como fraude, narcotráfico, evasión fiscal y lavado de dinero.

Es necesario destacar que como moneda de cambio tiene un precio sumamente volátil, lo que la convierte en una moneda muy riesgosa para utilizarse como forma de ahorro o inversión. Dado que la moneda no tiene un valor facial, su precio puede llegar a cero.

La razón de la elevada variación en su precio radica en los siguientes puntos:

• La confianza: entre más aceptada sea esta moneda para compra-venta, más personas lo admitirán como medio de pago por lo que su precio aumentará, lo contrario será si se considera un medio de pago poco confiable.

• Su producción como moneda y disponibilidad, lo que sustenta su precio virtual.

En el mes de junio de 2014 un bitcoin equivalía a 672 dólares, cuando apenas un mes antes era menor de 450 dólares. A finales de 2013 su precio llego a ser mayor a 1000 dólares por moneda, y en sus inicios se llegó a vender en 10 centavos de dólar, lo que evidencia su volatilidad y lo riesgoso que es para considerarse una inversión.

En algunos mercados de bitcoin se han presentado ciertos problemas, el más reciente fue el caso de la casa de cambio de BTC: Mt. Gox, en Japón, que se declaró en quiebra por culpa de unos hackers que colapsaron su sistema.

También se ha sabido de importantes pérdidas de monedas en la red, además del mal uso que se le da en mercados ilegales.

Existen varios países que están prohibiendo el uso de esta criptomoneda, pero también hay muchos gobiernos que en realidad están interesados en regular este mercado, para evitar que haya evasión de impuestos. En cualquiera de los casos, ningún gobierno está dispuesto a respaldar dicha moneda en caso de un colapso.

El bitcoin resulta una moneda muy novedosa y que puede tener un importante impacto en la transacciones para compra-venta, además si las regulaciones que hagan los gobiernos con esta moneda resultan claras y fáciles de seguir se tendrá más confianza y probablemente aumenten el número de actividades comerciales que se realicen con criptomonedas, pero lo que debe quedar muy claro es que no reemplazará a una divisa, ni a una moneda de curso legal, como tampoco tiene el soporte institucional como el que tiene la banca comercial, sin embargo puede ser un incentivo para que los bancos se modernicen y abaraten sus formas de pago.

POBREZA Y RIQUEZA EN EL MUNDO Y EL MÉXICO DE LA DESIGUALDAD

La concentración del ingreso se ha incrementado persistentemente a partir de los 80´s del siglo pasado,tanto en los países desarrollados como en las economías en desarrollo, llegando a niveles similares a los obtenidos durante el siglo XIX, (Piketty, 2014), lo interesante a destacar es que dicho incremento se ha dado a pesar de las fuertes crisis económicas y las bajas tasas de crecimiento.

Si bien la desigualdad en la distribución del ingreso se ha acrecentado con los años, el desequilibrio es mucho mayor en el 10% de la población más rica, es decir en el decil X, donde el 1% de los más ricos (top o parte superior) ha incrementado su participación dentro del ingreso nacional.

Para determinar la magnitud del fenómeno bastan algunos ejemplos, en el caso de Estados Unidos, de 1981 al 2012 el 1% del 10% de la población más rica, incrementó su participación dentro del total de ingresos antes de impuestos del 8.2% al 19.3%, mientras que el 10% de la población más rica pasó de concentrar el 30% del ingreso nacional al 48%. En el Reino Unido el 1% de la población más rica, pasó de concentrar del 6.7% al 12.9% del ingreso nacional, en Canadá del 8.1% al 12.2%, en Australia del 4.8% al 9.2% y en Noruega del 4.7% al 7.8% (OECD, 2014).

Lo interesante a destacar es que si bien los más ricos de los ricos (1% del top) tienen fuertes pérdidas durante las crisis, se pueden recuperar rápidamente de ellas, mientras que la población que desciende hacia los primeros deciles (pobres) avanza con rapidez durante las crisis pero no mejora su situación durante las fases de expansión económica o la hace a un ritmo sumamente lento.

Por su parte la concentración de la riqueza también se ha incrementado sustancialmente y el índice de Gini es aproximadamente del doble con respecto al del ingreso (FMI, 2014, pág. 14), por su parte la riqueza financiera (bonos, acciones, pagarés etc.) está aún más concentrada que la no financiera (bienes inmuebles: casas terrenos).

De acuerdo con el reporte del 16 de enero del 2014 de Wealthinsight, existe un rápido incremento de millonarios en los países emergentes MINT (México, Indonesia, Nigeria y Turquía) así como también entre los miembros del BRIC (Brasil, Rusia, India y China); de 2013 a 2014 las tasas de crecimiento de millonarios fueron de: 22.6% en Indonesia, 17% en India, 10% en Nigeria, 9.5% en Estados Unidos, 8.9% en Brasil, 8.5% en Turquía, 7.9% en China, 7% en México, 6.6% en Reino Unido y 4.8% en Rusia. El mismo reporte llama la atención sobre el incremento que paralelamente se da en la pobreza en éstos mismos países (Wealth Intelligent Center, 2014).

Por su parte Capgemini, en su Informe Sobre la Riqueza en el Mundo del 2013 reporta un máximo histórico en la concentración de la riqueza, y espera que la riqueza de los multimillonarios crezca a una tasa anual del 6.5% llegando a los 55 mil 800 millones de dólares para el 2015. De hecho los millonarios comunes, aquellos que tienen de 1 a 5 millones de dólares crecieron a tasas del 9.1% del 2011 al 2012, mientras que su riqueza creció un 9.3%, en tanto los millonarios de nivel medio, aquellos que tienen de 5 a 30 millones de dólares crecieron respectivamente 10.1% y 10.2%, y los individuos de muy alto patrimonio, los ultra millonarios que tienen más de 30 millones de dólares fueron de 11% y 10.9%

Para el caso de México, a fines del 2012 había 145 mil millonarios, esto es el 0.12% de la población total, que concentraban el 43% de la riqueza total individual, cuando el promedio a nivel mundial es del 29%. Dichas personas concentraron un total de 736 mil millones de dólares mientras que el ingreso per cápita de un mexicano fue de 9 640 dólares al año en ese mismo año. De los millonarios, 2 mil 540 son multimillonarios y se espera que gracias a la Reforma Petrolera para el 2017 su riqueza crecerá un 47%, el número de millonarios será de 213 mil personas, de las cuales 3,733 serán multimillonarias cuya riqueza crecerá en promedio un 44% para acumular 525 mil millones de dólares (Wealth Intelligent Center, 2013. De 2007 a 2012, el número de multimillonarios creció un 19%.

Con respecto a la pobreza, el 21% de la población a nivel mundial vive en pobreza extrema según cifras del Banco Mundial, y su reducción es sumamente lenta; por ejemplo se espera una reducción de la pobreza extrema de apenas un 3% para el 2030. El mismo Banco establece que para alcanzar el objetivo de eliminar la pobreza extrema en el 2030 debemos reducir la pobreza a la mitad una vez, luego otra vez, y luego casi a la mitad por tercera vez, todo en el curso de una generación” (esto es 30 años) (Banco Mundial, 2013) Jim Jong Kim

En el caso de México el 45.5% de la población vive en pobreza, esto es 53 millones de personas y del 2010 al 2012 la pobreza se incrementó un 1%, mientras que de 2008 al 2012 dicho incremento fue del 7% de acuerdo con datos del Coneval. En materia de ingresos, la pobreza se ha incrementado como porcentaje de la población total desde el 2006 al 2012; la pobreza alimentaria creció del 14 al 19.7% del total de la población, la pobreza de capacidades pasó del 20.9 al 28%, y la patrimonial paso del 42.9 al 52.3%. De hecho de 1992 a la fecha, el número de pobres en las dos primeras apenas se ha reducido alrededor de un 2%, en tanto que la tercera ha disminuido 0.8%.

¿Qué hay detrás de éste fenómeno de concentración del ingreso?, de acuerdo con Joseph E. Stiglitz en su libro “El Precio de la Desigualdad”, son múltiples factores interrelacionados entre los que se destacan: a) El proceso político y la inequidad en la distribución del poder, donde importantes grupos e intereses económicos pagan las campañas políticas de diputados, senadores, gobernadores, presidentes municipales etc., para que acaben beneficiándolos mediante leyes, políticas públicas, subsidios disfrazados, concesiones, ventas de activos públicos a precios por debajo del mercado, puestos políticos, etc., y b) La acción de búsqueda de rentas (ingresos) como: bonos y compensaciones para los altos directivos, y bajos salarios y nulas prestaciones para los trabajadores; rescates de empresas privadas y bancos e instituciones financieras con los impuestos que paga la sociedad, precios de monopolio y oligopolio para los consumidores, y apropiación del excedente monetario de los consumidores mediante precios muy elevados que obedecen a la marca más que al costo del producto.

En lo personal creo que no está muy lejos de la verdad

FUERTE REZAGO DE CULTURA FINANCIERA EN MÉXICO

Nora C. Ampudia Márquez y Lourdes Maisterrena

Existen estudios que demuestran que el acceso al financiamiento puede ayudar a disminuir la pobreza, generar un mayor crecimiento económico y mejorar la distribución del ingreso. Si bien la inclusión financiera se convierte en la clave para el desarrollo económico, la cultura financiera es la piedra angular para mejorar las condiciones económicas de una familia.

El caso es que en México los dos problemas se conjugan, una baja penetración financiera y una escasa cultura en el conocimiento y buen uso de los productos financieros.

De acuerdo con el Banco Mundial en su estudio de inclusión financiera, el índice de inclusión financiera en México está muy por debajo del promedio de Latinoamérica y mucho menor al promedio mundial, de un valor de 1 para una total inclusión financiera, México tiene un 0.12 en 2010 y en 2005 tenía un 0.09, aun cuando el incremento es del 30% en cinco años, el avance es realmente limitado.

Comparado con otros países, el porcentaje de población mayor de 14 años que tiene una cuenta en una institución financiera formal es del 27% en México, 42% en Chile, 56% en Brasil y 89% en Estados Unidos. La población mayor a 15 años que utiliza medios electrónicos para pagar es de 8% para México, 11% Chile, 16% Brasil y 64% Estados Unidos.

En función del acceso a los servicios financieros de la población, ocupamos el 44vo lugar a nivel mundial con un índice de 2.96, muy por debajo del 5.53 de Suecia, el 4.73 de Kwait, el 3.82 de Perú y el 3.59 de Chile, según el Foro Económico Mundial.

Del total de la población adulta en México el 45% está excluido del sistema financiero formal, 50% lo utiliza de forma limitada y sólo 5% hace uso en su totalidad de los tres rubros más importantes: ahorro, seguros y créditos.

Según la encuesta nacional de inclusión financiera (ENIF 2012) apenas un poco más de la mitad de los adultos (56%) utiliza algún producto financiero y solo el 36% hacen uso de algún instrumento de depósito o ahorro formal a través principalmente de tarjetas de nómina (61%), ahorro (46.6%), cheques (6.1%) o depósitos a plazo (5.1%); en cambio el ahorro informal es utilizado por el 44% de la población y se da por medio del ahorro en casa o guardadito (28%), o mediante las denominadas tandas o rifas (14%).

En cuanto al crédito formal solo el 27.5% de los adultos las utiliza, de los cuales el 72% prefieren las tarjetas departamentales, que por cierto son las más caras del mercado en al menos un 10% más que el costo anual total (CAT) de las bancarias y en caso de incumplimiento, el nivel de riesgo de recibir una demanda por parte de la tienda es mucho más alto. Adicionalmente las autoridades financieras no tienen facultades para regular las tasas de interés de este tipo de tarjetas, ya que son del ámbito comercial y por lo tanto correspondería a la Procuraduría Federal de Consumidor y no a la Comisión para la Defensa de los Usuarios de los Servicios Financieros CONDUSEF.

A pesar de que las tarjetas bancarias son las más reguladas y tienen un CAT menor, solo el 33% de los adultos que utilizan el crédito las usa.

El crédito informal es utilizado por el 34% de la población adulta, a través de préstamos que dan los familiares (57%) y amigos (40%).

El crédito formal se destina primordialmente para remodelar o comprar una casa, también para gastos personales o inversiones en negocios, a diferencia del crédito informal que se destina a gastos personales, salud o educación y emergencias. Esta diferencia resulta relevante ya que se observa que las personas que tienen mejor cubiertas sus necesidades son las que hacen uso del crédito formal, mientras que las que tienen más carencias se limitan al crédito informal que además les genera mayores intereses.

Los seguros son un rubro que sólo se utilizan en el sector formal y solo el 22% de los mexicanos tienen uno, predominando el uso de seguros de vida (79%), para automóvil (33%) y gastos médicos (30%). Las barreras para usar estos servicios son el costo y el creer que no se necesitan.

En cuanto al ahorro para el retiro (AFORE) sólo 28% de la población cuenta con este sistema, lo que deja un amplio número de habitantes sin su posibilidad de uso para el futuro.

En México se ha visto la necesidad de que exista mayor participación en el sistema financiero formal, puesto que garantiza un mejor desempeño de la economía y un menor costo para los usuarios. Esto se ve complicado cuando los ingresos del 70% de la población son menores a $5000 pesos mensuales, pero es necesario buscar mecanismos que propicien la inclusión financiera, para generar mejores condiciones para todos.

BIBLIOGRAFÍA
Banco Mundial
http://siteresources.worldbank.org/EXTGLOBALFIN/Resources/8519638-1332259343991/N5lacSP2_08202012.pdf
BANSEFI
http://www.bansefi.gob.mx/sectahorrocredpop/patmir/Documents/Perpectivas%20Mx%20Inclusi%C3%B3n%20Financiera%20ACCION%20Int.pdf
Clavellina Miller José Luis.(2013). Crédito bancario y crecimiento económico en México, UNAM
http://www.economia.unam.mx/publicaciones/econinforma/378/02clavellina.pdf
Foro Económico Mundial. (19 de febrero de 2012). Reporte de Desarrollo Financiero 2012. http://www3.weforum.org/docs/WEF_FinancialDevelopmentReport_2012.pdf
INEGI
http://www.cnbv.gob.mx/Inclusi%C3%B3n/Documents/Encuesta%20Nacional%20de%20IF/An%C3%A1lisis%20Descriptivo%20ENIF%202012.pdf
Morfín Maciel, Antonio. (2009). Banca de desarrollo y el apoyo al acceso (México), CEPAL
http://www.eclac.org/publicaciones/xml/5/35665/lcl3007e.pdf

SECUESTRO DEMOCRÁTICO Y DESIGUALDAD SOCIAL : sobre el documento de la OXFAM

El problema de la concentración del ingreso y la riqueza tiene diversas facetas: una se relaciona con la concentración del ingreso con respecto al producto interno bruto medida a través de los ingresos laborales y las utilidades de los empresarios; otra se relaciona con la concentración de la riqueza medida a través de la tenencia de activos: bonos, inmuebles (casas, terrenos), obras de arte etc.; y una más se relaciona con la concentración de los ingresos del capital derivados de las inversiones en activos financieros.

El problema es que a nivel mundial dicha concentración, en todas sus manifestaciones, se ha ido elevando sustancialmente desde los años 80´s del siglo pasado, estrechamente relacionado con el retroceso de la participación del estado en la regulación económica y la ascensión del poder político de las élites, sin menospreciar el efecto negativo que el proceso de liberalización financiera y de apertura externa ha tenido.

Hoy el 1% de la población más rica a nivel mundial concentra el 50% de la riqueza, en tanto que el 99% restante concentra el otro 50%. De hecho la mitad más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las 85 personas más ricas del mundo.

Ésto es un fenómeno global sobre el que han llamado la atención tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI), como la Organización de Cooperación Económica para el Desarrollo (OCDE), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y el Foro Económico Mundial, entre otras instituciones internacionales, por los riesgos para la estabilidad económica y política que ello genera.

De hecho la desigualdad mundial se presenta como la segunda amenaza mundial de los próximos 18 meses, debido a los conflictos internos que ello puede ocasionar en materia de estabilidad política, y a los conflictos económicos relacionados con el debilitamiento del poder de compra de la población (débil mercado interno), su creciente necesidad de endeudamiento (fragilidad financiera) y su consecuencia inmediata: la desaceleración económica o recesión.

Muchos de los conflictos político-sociales recientes a nivel mundial se encuentran íntimamente ligados a la injusticia social, la concentración de la riqueza y el ascenso de la pobreza, y México no es la excepción.

Recientemente la OXFAM, una organización global de lucha contra la pobreza publicó su 178 informe denominado “Gobernar para las Élites: secuestro democrático y desigualdad económica (http://www.oxfam.org/sites/www.oxfam.org/files/bp-working-for-few-political-capture-economic-inequality-200114-es_0.pdf). En dicho documento se pone de manifiesto como se ha ido incrementando la desigualdad económica en función del secuestro de los procesos democráticos por parte de élites económicas con la influencia política necesaria para mover los hilos de la política fiscal, monetaria y financiera a su favor.

El documento establece que de no controlarse dicho fenómeno se creará un monopolio de oportunidades controlado por el sector más rico de la población cuyos hijos reclamarán los impuestos más bajos, la mejor educación y atención sanitaria, y dichos privilegios se heredarán de generación en generación.

El documento ofrece ejemplos sobre como los efectos de la desregulación financiera, la inequidad de la política fiscal y las políticas económicas de austeridad impuestas ante la crisis financiera han favorecido el incremento de la pobreza y la desigualdad social.

Esto aún puede revertirse, con una política de participación ciudadana, una fiscalidad más progresiva, la búsqueda de condiciones laborales dignas y empleos de calidad, así como la ampliación de los servicios públicos y la protección social. A lo que habría que sumar la auditoria de los procesos políticos y las cámaras de los representantes que deben tener la obligación de rendir cuentas a la ciudadanía, como lo debe hacer cualquier funcionario público.

REMESAS EN JALISCO: INGRESOS Y GRADO DE DEPENDENCIA

Artículo escrito por Nora C. Ampudia y Lourdes Maisterrena

Las remesas en nuestro país constituyen la segunda fuente de divisas después de las exportaciones y son más importantes que los recursos derramados por el sector del turismo, sobrepasando incluso a la inversión extranjera directa en los últimos diez años.

Muchas familias y gobiernos municipales, incluso a nivel estatal, dependen de dichas remesas de forma importante. Para el caso de Jalisco en el 2013 ascendieron a 1 807 millones de dólares (Banxico) y es la tercera entidad en el país que recibe más remesas, representando el 8.3% de la participación nacional superada sólo por Michoacán (10%) y Guanajuato (9.5%).

En los últimos diez años hemos mantenido el tercer lugar como estado receptor de remesas con un grado de intensidad alto que sin embargo ha ido disminuyendo, ya que durante el año del 2000 ocupábamos el 7° lugar como expulsor de población y para el 2010 pasamos al 13° lugar.

La Inversión Extranjera Directa (IED) también ha sido un factor determinante para la economía estatal, en el 2012 recibimos 772 millones de dólares en IED, monto similar a los ingresos por remesas en el estado en dos trimestres, sin embargo la cantidad que llega de IED es mucho más fluctuante que la de las remesas y han sido pocos los años, como el 2010, en los que la IED fue mayor a los ingresos recibidos por remesas.

Por la desaceleración en la economía estadounidense, las remesas en Jalisco se vieron reducidas durante algunos trimestres, los principales sectores en los que los mexicanos trabajan en Estados Unidos son el de hotelería, esparcimiento, construcción y manufacturero, como estos se vieron afectados por la recesión, las remesas también cayeron. Para 2013 se han recuperado estos ingresos pero sin alcanzar los niveles anteriores a 2009.

El índice de dependencia de remesas del estado (remesas como porcentaje del PIB) también ha venido disminuyendo, pero no de forma notable, durante el 2003 era de 3.0 y para el 2010 fue de 2.8 y de 2.6 para 2012, mientras que para Guerrero fue del 14.6, Michoacán 9.6 y Oaxaca 9.4 (Anuario de Migración y Remesas 2013, Fundación BBVA-Bancomer)

Para darnos una mejor idea el PIB del comercio en Jalisco representó el 21.4% del PIB, seguido de la industria manufacturera con 19.6%, mientras que las remesas representaron 2.6% del PIB, cifra menor al sector agrícola que fue 5.6%. Aun así los migrantes Jaliscienses mandan a sus familiares un aproximado al 50% del valor de la producción agrícola.

Entre más productiva sea una entidad, menor peso tendrán las remesas sobre su economía así aunque Jalisco sea el tercer estado de mayor recepción de remesas, el porcentaje que representa con respecto a su PIB no es de los mayores.

El problema con las remesas es la subordinación que se puede generar a la economía de Estados Unidos además de que el establecimiento de segundas generaciones de mexicanos en el país vecino no asegura que se sigan enviando las remesas a futuro.

Para las comunidades más marginadas los efectos de la migración han sido adversos, la fuga de la población joven y la pérdida de potencial productivo no se compensa con el envío de remesas, sin embargo en las zonas menos marginadas los efectos son positivos pues las remesas han permitido elevar los niveles de consumo de la población, aún así la mayor pérdida se relaciona con la fractura del entorno familiar, la pérdida de fuerza laboral y la llamada fuga de cerebros o capital humano.

BIBLIOGRAFÍA

BBVABANCOMER
http://www.bbvaresearch.com/KETD/fbin/mult/1312_SitMigracionMexico_Dic13_tcm346-415273.pdf?ts=2132014

BANXICO
http://www.banxico.org.mx/politica-monetaria-e-inflacion/material-de-referencia/basico/fichas-sobre-politica-monetaria-e-inflacion/analisis-economico/%7BA692F93E-CAE3-C053-80E7-3322C7930F91%7D.pdf
http://www.banxico.org.mx/SieInternet/consultarDirectorioInternetAction.do?accion=consultarCuadro&idCuadro=CE100§or=1&locale=es

COEPO
http://www.conapo.gob.mx/work/models/CONAPO/intensidad_migratoria/pdf/IIM_Estatal_y_Municipal.pdf

JAPÓN Y CHINA: UNA PARADOJA


Artículo Escrito por Nora C. Ampudia y Lourdes Maisterrena

Los problemas económicos no se viven igual en todas partes.

Las dos grandes economías asiáticas han vivido escenarios distintos y tienen características particulares, pero han llamado la atención por ser economías con gran posicionamiento a nivel mundial y por su volumen de comercio.

En las últimas décadas se han enfrentado a contradicciones importantes, por un lado Japón ha vivido en deflación por más de 20 años, con empresarios sin motivación para invertir, ya que la disminución generalizada de los precios no estimula la producción, mientras tanto su población prefiere ahorrar y esperar que bajen los precios. Según el Banco Mundial, de 1998 a 2012, Japón ha tenido una tasa de crecimiento económico promedio de 1.1%, mientras que China en ese mismo periodo ha crecido en promedio 9.8% y es considerada la segunda economía del mundo, desplazando a Japón al tercer lugar.

A pesar de ello, en Japón esta situación de estancamiento y deflación prolongada no afectado a la población como uno podría esperar, la calidad de vida sigue siendo elevada y la pobreza no ha avanzado. Por su parte China, con un crecimiento económico sobresaliente y baja inflación, no ha logrado ampliar su clase media, la pobreza sigue siendo una constante y la desigualdad social se incrementa.

No obstante el alto crecimiento económico de China durante más de 30 años, no ha logrado un incremento en su consumo, el cual representa sólo 36% de su PIB, mientras que el consumo de los japoneses representa 60.9% del PIB, lo que indica una menor dependencia del mercado externo.

En China su PIB per cápita es apenas de $9,100 dólares, casi cuatro veces menor que el japonés, y su índice de desarrollo humano es de 0.69 , ocupando el lugar 101 a nivel mundial. Por su parte Japón tiene un PIB per cápita de $35,900 dólares, muy superior al promedio mundial, y un índice de desarrollo humano de 0.91, ocupando el 10° lugar a nivel mundial, lo que muestra que su población vive con grandes comodidades.

Con respecto a la concentración del ingreso, China tiene un índice de Gini de 0.47 para 2012 ocupando el lugar 29 a nivel mundial lo que indica una importante desigualdad de ingresos, mientras que en Japón el índice de Gini es de 0.37 para 2008, es decir, posee una mejor distribución del ingreso que China y ésta es precisamente la razón por la cual el estancamiento de la economía Japonesa no se ha traducido en un incremento acelerado de la pobreza y un deterioro de la economía en general.

Una mejor distribución del ingreso logra que los efectos negativos de una desaceleración, recesión o crisis sean menores y la población mantenga un mejor nivel de vida. En pocas palabras, la crisis no se vive igual en todos lados, siempre afectará negativamente y en mayor medida a las economías que tengan una alta concentración del ingreso.

Las raíces de éstos resultados se encuentran en el desempeño económico a lo largo de los años. El crecimiento económico de Japón, después de la segunda guerra mundial, generó un mayor nivel de vida para sus ciudadanos y una gran capacidad de compra.

En la actualidad y gracias a la política que se conoce como Abeconomía, propuesta por el primer ministro japonés Shinzo Abe, se ha buscado la reactivación de la economía japonesa por tres vías: la primera mediante la impresión de dinero por parte del Banco Central, lo que disminuye la tasa de interés, desestimula el ahorro, estimula la inversión productiva y consecuentemente eleva el consumo de la población a la par que el yen se deprecia esperando reactivar las exportaciones y elevar su competitividad a nivel internacional.

La segunda mediante el aumento del gasto gubernamental para ejercer efectos multiplicadores sobre la economía y la tercera mediante el estimulo a la inversión productiva y la generación de empleos.

China, por su parte, inicia su periodo de auge con las reformas económicas que cambiaron sus políticas de desarrollo transformándose en lo que se denomina socialismo de mercado. En 1980 empieza a incursionar en los mercados internacionales con un panorama de estabilidad macroeconómica interna, bajo déficit fiscal y baja inflación, lo que le permitió impulsar su comercio exterior y en el 2001 entra a la Organización Mundial de Comercio. Los bajos costos en sus materias primas y las condiciones financieras mundiales previas a la gran recesión, lograron que China se consolidara, sin embargo la crisis financiera internacional del 2008-2009, más las dificultades económicas enfrentadas por sus principales socios comerciales afectaron su economía lo que genera un rápido proceso de desaceleración.

Japón pasó de periodos de alto crecimiento a más de dos décadas con deflación y muy bajas tasas de crecimiento, pero su estabilidad económica no se ha resquebrajado por completo debido a que el gobierno siempre se ha preocupado por disminuir la desigualdad en los ingresos.

China por su parte tiene treinta años con altas tasas de crecimiento, pero gran pobreza y desigualdad social, por lo que ese crecimiento no se ha visto materializado en una mejora de la calidad de vida para todos. En estos últimos años han buscado robustecer su mercado interno para mejorar las condiciones sociales.

DESEMPLEADOS Y VACANTES EN MÉXICO

A nivel mundial existe un fenómeno que a simple vista parece curioso: una elevada tasa de desempleo y un gran número de vacantes en las empresas que no puede ser llenado. Ello indica que los trabajadores no encuentran un puesto de trabajo y las empresas no encuentran al trabajador que cumpla con las competencias requeridas por dicho puesto.

Esta brecha existente entre oferta y demanda de trabajo se conoce como brecha laboral y es del 26% para el caso de México de acuerdo con la Encuesta de Competencias Profesionales del 2014 del Centro de Investigación para el Desarrollo.

El estudio establece que el 55% de los profesionistas en México no encuentran o no laboran en las áreas para las que estudiaron, lo que equivale a 4 millones de profesionistas trabajando en campos diferentes a su especialidad.

Contrariamente a lo esperado, las empresas argumentan que muchos de los jóvenes están sobrepreparados en conocimientos duros, pero subcalificados en habilidades de comunicación, expresión e interrelación social.

Para las empresas estos jóvenes no tienen las competencias necesarias para el puesto requerido, pero lo importante a resaltar es que ello no obedece a la falta de conocimientos científicos y tecnológicos (conocimientos duros) en los que las universidades se especializan, sino a la falta de competencias tan simples como: comunicación escrita, puntualidad, iniciativa, proactividad, sentido de responsabilidad, capacidad de síntesis de información y, pensamiento lógico y ágil (conocimientos suaves), elementos que se generan desde la educación primaria pero también en la familia.

Para el caso de nuestro estado “Jalisco", el tamaño de la brecha laboral es del 20% y las principales deficiencias de nuestros jóvenes se ubican en: herramientas de comunicación, imagen personal, liderazgo, innovación, cultura general y trabajo en equipo.

Cosas tan importantes para una empresa como son: el saber dar y recibir órdenes, el saber negociar y resolver conflictos dentro del área de trabajo, dar y recibir retroalimentación, saber escuchar a los demás, apego a procedimientos y atención al detalle (elementos todos ellos relacionados con aptitud y actitud), son fundamentales para el buen desempeño organizacional y funcional de la empresa. Y lo mismo sucede con capacidades para detección de oportunidades de mejora en procesos o productos, generación de nuevas ideas, adaptación a prácticas de otros sectores, confianza en sí mismo, sentido de responsabilidad y saber tratar a un cliente.

No menos importante es el saber colaborar en equipo, el resolver conflictos de forma rápida y eficaz, el autoconocimiento de fortalezas y debilidades, además de la coordinación de equipos de trabajo. Todos éstos son elementos indispensables en la empresa, sobre todo si reconocemos a la empresa como un ente esencialmente antropológico donde el trabajo de las personas es el que crea valor económico.

Existe por lo tanto un corresponsabilidad en estas deficiencias que atañe no solo a todas las instituciones educativas de los diferentes niveles de preparación, sino también a los padres de familia que no se preocupan porque sus hijos desarrollen un sentido de responsabilidad, putualidad, asertividad y solución de problemas.

DINERO ELECTRONICO VRS DINERO EN EFECTIVO: ¿HA DISMINUIDO LA CANTIDAD DE DINERO EN BILLETES Y MONEDAS?

La semana pasada, en la Cátedra del Banco de México que se celebra en la Universidad Panamericana Campus Guadalajara, uno de los asistentes hizo una pregunta muy interesante ¿el uso del dinero electrónico ha desplazado el uso del dinero en efectivo?, la respuesta dejo al público sorprendido, contrario a lo que esperábamos el expositor contestó: ¡No!. A nivel mundial y en México en especial, ha aumentado el uso del dinero en efectivo y explicó las razones, sumamente sencillas e interesantes:

1. La población más pobre ahorra en efectivo: es decir en su casa, es el denominado “guardadito”, aunque también utiliza diversas estrategias que requieren del uso de efectivo como: la “tanda”, “las rifas” e incluso llegan a contratar a una persona conocida –un vecino, un amigo- a quienes le pagan por sus servicios que consisten en recorrer la colonia casa por casa recolectando el ahorro para evitar que ellos mismos se lo gasten. El dinero se convierte en un instrumento de ahorro.

2. Pagar en efectivo no deja ningún rastro, las deudas se saldan de forma inmediata, y los bienes se pagan de igual manera “inmediatamente”.

3. En muchos países las operaciones de bajo monto se realizan en efectivo y México no es la excepción, de hecho los billetes y monedas son la primera opción de medio de pago para realizar compras.

Que es lo que se paga en efectivo: bienes y servicios de uso común como: el trasporte urbano, los alimentos, ropa, medicamentos, restaurantes e incluso electrodomésticos.

Contrario a lo que pensábamos, la cantidad de billetes y monedas emitidos no se ha reducido, se ha incrementado a nivel mundial, aún en las economías más desarrolladas como Estados Unidos, Alemania, Canadá e Inglaterra y el negocio de la falsificación sigue poniendo en jaque a los bancos centrales del mundo, pero muy especialmente a los de Canadá e Inglaterra.

Otro dato interesante fue que los períodos en que más circulación hay de billetes y monedas son: en semana santa, las vacaciones de verano, el regreso a la escuela y, por mucho, el periodo de navidad, de hecho el día que más billetes y monedas circulan en México es el 23 de diciembre.

Un elemento curioso fue descubrir que a dichos períodos de mayor circulación se agregó el del “buen fin”, recientemente impulsado en México y aún más sorprendente fue descubrir que en el 2012, año de las elecciones presidenciales, la circulación de billetes y monedas aumentó a niveles comparados a semana santa durante el periodo de las campañas presidenciales.

JALISCO Y SU GRADO DE APERTURA EXTERNA: VENTAJAS Y DESVENTAJAS

Con la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y su puesta en operación a partir del 1 de enero de 1994, el comercio exterior en México creció de manera significativa, las importaciones se cuadruplicaron (4.5 veces la cifra inicial), mientras que las exportaciones, un poco más rezagadas casi se cuadruplican (3.6 veces). Ello modificó de forma sustantiva el modelo de crecimiento ahora fuertemente dependiente del comercio exterior y por lo tanto vulnerable a la volatilidad del precio del dólar y a la dinámica de sector manufacturero en Estados Unidos.

Sin embargo nuestra balanza comercial con dicho país es superavitaria, es decir exportamos más de lo que importamos de dicho país, aunque en conjunto sigue siendo deficitaria con respecto al resto del mundo.

En 1993 las exportaciones representaron el 15% del PIB y para el 2013 dicha cifra llegó del 32%, por su parte las importaciones pasaron del 12% al 32%. Si sumamos exportaciones más importaciones obtenemos el volumen de comercio exterior que en conjunto participa con un equivalente al 64% del total de la producción nacional de bienes y servicios.

En el caso de Jalisco, el comercio exterior se rezagó al principio, pero de 7 años a la fecha ha crecido de manera notable. Las exportaciones crecieron 151% en promedio de 2004 al 2013, pasando del 20% del PIB estatal en 2007 al 66% en 2012, ¡el doble del promedio nacional! mientras que las importaciones pasaron del 50% al 76% del PIB estatal . Sumando exportaciones más importaciones (volumen de comercio exterior) los datos se duplican del 70 al 142% del PIB ¡más del doble que a nivel nacional¡, lo que significa que ¡en 5 años se han duplicado!

Como puede observarse el dinamismo del comercio exterior en Jalisco es mucho mayor que a nivel nacional y ello nos hace una economía con un elevado grado de apertura externa, si bien esto habla bien del sector exportador e importador de Jalisco, también refleja una fuerte dependencia económica del mercado externo, en particular de la dinámica del sector manufacturero en Estados Unidos y en especial de la industria electrónica y la relacionada con alimentos, bebidas y tabaco.

Lo anterior significa que una desaceleración económica en Estados Unidos, se transformará rápidamente en un problema económico para Jalisco, no solo por la caída de las exportaciones, sino también por la reducción de las remesas, ya que somos el segundo estado receptor de las mismas después de Michoacán, con un total de 1 mil 800 millones de dólares en 2013.

Ello nos obliga a generar una mayor cultura financiera para que los exportadores aprendan a cubrir sus riesgos de tipo e cambio ($/dlls) con coberturas cambiarias, mientras que el gobierno del estado, debe generar un blindaje económico mediante programas de soporte y apoyo financiero no solo para el sector exportador, sino también para reforzar el mercado interno, en especial la micro y pequeña empresa de la que depende el sector más vulnerable de la población.

RIESGOS EXTERNOS PARA EL 2014:…EL SEGUNDO RIESGO, EL PRECIPICIO FISCAL

El segundo riesgo tiene que ver con nuestra estrecha dependencia de la economía norteamericana en materia de exportaciones petroleras y no petroleras, inversión extranjera, remesas y turismo, y se materializa con el denominado: precipicio fiscal y el techo de la deuda pública.

Dicho precipicio (fiscal cliff) se relaciona con el enorme déficit fiscal que tiene el gobierno norteamericano, caracterizado por un gasto público mucho mayor que sus ingresos públicos, que aunque se ha reducido sensiblemente de un 12.9% de su producto interno bruto (PIB) en 2009 a un 5.8% esperado para este 2013, sigue siendo el tercero más elevado de las economías desarrolladas, después de Japón con un 9.5% y España con un 6.7%, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) (http://www.imf.org/external/pubs/ft/fm/2013/02/fmindex.htm).

Parte de ese déficit fiscal está financiado con deuda pública, la que ha venido creciendo de forma persistente de un 86.3% en 2009 a un 106% de su PIB, que es lo pronosticado para 2013 y, aunque no se compara con el 243.5% de Japón ni el 175.7% de Grecia, sus niveles indican que generan más deuda pública que riqueza real (PIB), sin considerar aún la deuda privada.

El problema es que dicho endeudamiento se elevará durante 2014 y 2015, porque se espera un incremento en las tasas de interés tanto internas como internacionales lo que generará aún mayores problemas para su financiamiento, aumentando sus necesidades financieras del 23.9% del PIB en 2013 al 24.3% en 2014 de acuerdo a las proyecciones del FMI.

En teoría esta problemática está resuelta por un techo de endeudamiento establecido por el Congreso Norteamericano y que cada año, desde hace mucho tiempo en realidad, debe ser negociado políticamente. Dicho techo de endeudamiento obliga a aplicar medidas relacionadas con la reducción del gasto y la elevación de los impuestos (fiscal cliff), pero cuya aplicación se ha venido posponiendo de manera persistente. En pocas palabras para no aplicar las medidas del precipicio fiscal se debe negociar el incremento del techo de la deuda pública.

El debate político, como en cualquier otro país, se centra en quiénes deben cargar con dichos incrementos en impuestos y quiénes con la reducción del gasto, a quién quitarle los subsidios e incentivos fiscales instrumentados desde el gobierno de George W Bush y a quiénes se perjudicará con el menor gasto público. Elementos que no logran conciliar el partido Demócrata y el Republicano.

En resumidas cuentas la aplicación del precipicio fiscal y la no autorización de la elevación del techo de la deuda impondrían un fuerte freno a la economía norteamericana, reduciendo su producción, generación de empleos, ingresos y por lo tanto consumo e inversión, y dada nuestra estrecha dependencia, impondría también un freno a la economía mexicana, que de por si viene avanzando con enorme lentitud, como si trajéramos de hecho el freno puesto.

Ello reduciría nuestras exportaciones, especialmente petroleras y manufactureras, la inversión extranjera norteamericana, así como también las remesas que representan un importante alivio para la clase baja mexicana.

De esta forma el dinamismo económico de México se encuentra estrechamente ligado a las decisiones que sobre el techo de la deuda y el precipicio fiscal norteamericano se tomen a principios del 2014.

LOS RIESGOS EXTERNOS PARA EL 2014: … EL PRIMER RIESGO, REVERTIR LA POLITICA MONETARIA EN EUA


Vivimos en un mundo globalizado, en el que los sistemas financieros a nivel internacional se encuentran altamente integrados.

Los flujos de capital a nivel mundial son sumamente sensibles a las diferencias existentes en las tasas de interés entre los países, así como a aquellas noticias que puedan afectar el precio de las acciones y otro tipo de activos financieros, ya que ello modifica su futura rentabilidad, eleva los riesgos de contagio que puede generar una fuerte volatilidad en el precio del dólar, elevar las tasas de interés y restringir el crédito bancario en muy poco tiempo.

México, como economía emergente, ha recibido en los últimos dos años una importante cantidad de inversión extranjera de corto plazo (de cartera), que se ha colocado en instrumentos de deuda tanto privados como públicos porque nuestras tasas de interés son mayores a las pagadas en los países Desarrollados. Tan solo durante el 2012 entraron al país 72 mil 856 millones de dólares en inversión de cartera, y de enero a septiembre de este 2013 fueron 35 mil 313 millones de dólares, cifras ¡históricamente altas! De las cuales el 69% se han invertido en instrumentos de deuda del gobierno.

Esto es resultado de la política monetaria instrumentada en Estados Unidos denominada flexibilidad cuantitativa (Quantitative Easing), mediante la cual la Reserva Federal compra activos financieros a las instituciones financieras bancarias y no bancarias (bonos hipotecarios, instrumentos de deuda etc.) con el fin de inyectar liquidez y reactivar la economía, ello ha inflado su hoja de balance por el lado de los activos y al 18 de diciembre ya equivalían a 4 billones de dólares.

El problema es que esta liquidez no encuentra un canal adecuado para financiar la inversión productiva dado que aún no hay demanda suficiente de créditos por parte de las empresas, las cuales aún no han visto un fuerte dinamismo en sus ventas. Por ello la liquidez se dirige a las economías emergentes como la nuestra, apreciando el peso y generando un menor dinamismo en las exportaciones, turismo, remesas e inversión extranjera, pues las tasas de interés y los rendimientos en México son mayores que en Estados Unidos.

Ello genera un riesgo elevado de volatilidad para el tipo de cambio, lo que se traduciría en una fuerte devaluación del peso, en caso de que la reversión de dicha política monetaria no sea lo suficientemente pausada y adecuada, ya que la venta acelerada de los instrumentos financieros por parte de la Reserva Federal podría precipitar a la baja a las bolsas de valores en Estados Unidos y el mundo, generando un incremento en las tasas de interés a nivel mundial, una mayor contracción del crédito bancario y en consecuencia una nueva recesión financiera internacional.

Un riesgo adicional es la elevación de las tasas de interés en Estados Unidos, debido al inició de su recuperación económica, lo que revertiría rápidamente esa inversión de cartera, debilitando aún más al peso, elevando las tasas internas de interés y contrayendo el crédito bancario.

El asunto no termina ahí, pues en México las empresas se han venido endeudando en dólares de forma creciente, dada la apreciación (sobrevaluación) del peso y el hecho de que los intereses en Estados Unidos son mucho menores que aquí. Los pasivos en dólares del sector privado no bancario fueron durante el 2012 de 6 mil 867 millones de dólares, mientras que de enero a septiembre del 2013 acumularon 10 mil 716 millones de dólares. Esto no sería un problema si dichas empresas tuvieran, como resultado de sus ventas, ingresos en dólares, pero dado que el número de empresas exportadoras es realmente pequeño, podemos determinar que no tienen ingresos en dólares y lo más probable es que tampoco tengan coberturas cambiarias. En pocas palabras la devaluación (depreciación del peso) las llevarían a graves problemas de liquidez y muy probablemente de solvencia.

Como siempre, se repite la historia que desde el siglo pasado es recurrente, endeudamiento en dólares sin respaldo de ingresos en dólares conduce a la quiebra y recesión económica. El problema con los empresarios mexicanos es que tienden a olvidar con facilidad que ya han tropezado antes con esa misma piedra.

IMPUESTOS Y CONCENTRACIÓN DEL INGRESO, UNA INJUSTICIA A NIVEL MUNDIAL

Los impuestos tienen a modificar la distribución del ingreso, porque cuando son directos reducen el nivel de ingreso disponible que las personas tienen para gastar y, cuando son indirectos, incrementan el precio de los bienes y servicios que las personas adquieren, de esta forma, en ambos casos, nuestros ingresos adquieren menor cantidad de bienes y por lo tanto menor cantidad de satisfactores afectando nuestro bienestar, hecho que debe ser compensado mediante el ejercicio del gasto público en programas de bienestar social y desarrollo económico.

Los impuestos directos se aplican, como su nombre lo dice, directamente sobre los ingresos de las personas o sobre su riqueza (propiedades como autos, casas, terrenos etc.), son ejemplos: el impuesto sobre la renta/ingreso (ISR) y el predial. Los impuestos indirectos en cambio, los paga el consumidor directo, es decir grava el gasto y por lo tanto afecta a personas distintas del contribuyente que vende el bien o presta el servicio, es un impuesto que se traslada al consumidor final como el impuesto al valor agregado (IVA) y el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS).

A su vez los impuestos pueden clasificarse en progresivos y regresivos. En el caso de los primeros paga proporcionalmente más quien tiene un mayor ingreso, y en el segundo caso paga proporcionalmente más quien tiene un menor ingreso.

De acuerdo con el FMI en su último reporte denominado “Monitor Fiscal” de octubre del 2013, desde principios de los años 80´s (inicio del denominado neoliberalismo económico) el sistema impositivo a nivel mundial descansa más sobre los impuestos indirectos que sobre los directos a la par que se han reducido las tasas impositivas para las personas con ingresos más elevados y para las empresas. En pocas palabras, los más ricos pagan menos impuestos proporcionalmente a su ingreso que los más pobres, mientras que las grandes empresas también pagan un menor porcentaje de sus ingresos. Esta tendencia es todavía más fuerte en las economías emergentes que en las desarrolladas, pero es una tendencia global.

Para el caso de México por ejemplo, la tasa más alta aplicada a los ingresos personales más elevados pasó de 55% a principios de los 80´s a un 30% en el 2012, mientras que en Dinamarca pasó de un 40% a un 20%, en Estados Unidos de un 70% a un 35% y en Japón de un 74% a un 40% por mencionar algunos ejemplos. A la par de lo anterior, la concentración del ingreso se ha elevado: el 10% de la población más rica concentra un porcentaje cada vez mayor del ingreso nacional, pero mucho más impresionante es la concentración de la riqueza (bienes y activos financieros) que se ha duplicado en relación a la concentración del ingreso. Por su parte la concentración de ingresos y riquezas es todavía mayor en el 1% de la población más rica del planeta, en especial en los países anglo-sajones.

La pregunta es si la tendencia en la recaudación fiscal ha contribuido a dicha situación, y la respuesta parece ser afirmativa, por el sencillo hecho de que aquellos países que tienen la mayor reducción de la tasa impositiva para los más ricos, presentan los mayores incrementos en la desigualdad del ingreso y éstos países son: Canadá, Estados Unidos y Gran Bretaña entre otros, a pesar de la activa política de gasto público utilizada para redistribuir el ingreso mediante servicios públicos como educación, salud, electrificación, urbanización etc.

Otro dato interesante que muestra el estudio es que el 10% más rico de la población a nivel mundial contribuye entre el 30 y el 50% del total de los ingresos tributarios aplicados al ingreso y de las contribuciones sociales, mientras que el 1% más rico, de entre los ricos, solo aporta en promedio alrededor del 8%. Y aquí conviene recordar el caso de México, pues como hemos visto en entregas anteriores, la clase media se ubica precisamente en el decil IX y X, y es precisamente la que más aporta en materia de impuestos.

Por último, debido a la crisis financiera internacional y a los grandes desembolsos que países como Grecia, Irlanda, Portugal, España y Gran Bretaña han hecho para tratar de recuperar la actividad económica, se han elevado las tasas impositivas para este grupo de población en al menos un 8% en promedio, aunque en realidad los recursos utilizados para rescatar sus sistemas financieros y los abusos cometidos por dichas instituciones se han traducido en una privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas, pues la tendencia es a reducir el gasto público sobre todo en materia de bienestar social y elevar las tasas impositivas en general, de forma que la mayoría de la población acaba pagando el desastre ocasionado por aquellos especuladores e inversionistas financieros que buscaron un rápido enriquecimiento personal mediante el uso y abuso de productos financieros complejos.

Para quién esté interesado en consultar el documento les dejo la liga
http://www.imf.org/external/pubs/ft/fm/2013/02/fmindex.htm

SOBRE LA BAJA RECAUDACIÓN TRIBUTARIA EN MÉXICO


México es el país con la menor recaudación tributaria como porcentaje del PIB con respecto a la OCDE e incluso en Latinoamérica.

De acuerdo con la OCDE durante el 2011, Dinamarca captó un 48% del PIB, Suecia 45%, Bélgica 44%, Italia 43%, Noruega 43%, Francia 44%, Dinamarca 48%, Reino Unido 36%, y Estados Unidos 25%, por mencionar algunos países. El promedio de recaudación de dicha organización es del 34%.

De acuerdo con la CEPAL el promedio de América Latina es del 23.6%, Argentina recauda un 38%, Brasil 38%, Uruguay 29%, mientras que México recauda un 19% incluyendo los impuestos petroleros, sin ellos la recaudación cae a un 9%, por debajo de Haiti, de Belice, de República Dominicana, en pocas palabras México queda en último lugar en América Latina sin la renta petrolera.

Con respecto a los impuestos sobre los ingresos y los beneficios en México la recaudación es del 5.4% del PIB, mientras que el promedio de la OCDE es del 11.3%, con respecto a los impuestos corporativos los cifras son del 2.2% contra el 2.9% promedio.

La pregunta pertinente es ¿Qué hay detrás de esta baja recaudación?, y las respuestas de acuerdo con David Ibarra en su libro “La Tributación en México” editado por la UNAM en el 2011 son las siguientes:

1.      La corrupción de las autoridades públicas que genera una elevada desconfianza en la población, misma que prefiere no pagar impuestos pues no llega a percibir los beneficios que dichos impuestos tendrían sobre su bienestar en general.

2.      Los errores en las leyes y la complejidad de las mismas que permiten la elusión fiscal y la evasión, particularmente de los grandes contribuyentes. David Ibarra estima que más del 60% de los amparos que llegan a la Suprema Corte de Justicia corresponden a litigios fiscales.

3.      El hecho de que más del 95% de la empresas sean micro y pequeñas empresas con deficiencias en sus procesos administrativos y contables, lo que dificulta y encarece sensiblemente la recaudación fiscal.

4.      El hecho de que el 59% de los trabajadores se encuentra en el sector informal lo que disminuye la base de contribuyentes y hace inviables los costos de la cobranza de los impuestos.

5.      El modelo de apertura externa que redujo los aranceles a la importación y a la exportación y con ello la recaudación en referencia al comercio internacional.

6.      La existencia de regímenes especiales de tributación, en especial a la industria maquiladora de exportación, que a pesar de generar en promedio el 50% del valor total exportado y el 75% de los ingresos generados por exportación poco aportan al valor agregado y a la recaudación tributaria.

7.      Los cambios operados en el sistema de pensiones que ha generado un elevado costo fiscal.

A las razones dadas por David Ibarra habrá que aumentar la importante desigualdad en la distribución del ingreso, que concentra en el 10% de la población más rica el 37% del ingreso nacional, mientras que el 50% de la población concentra el 18% del ingreso nacional. De igual manera el 30% del ahorro nacional lo genera el 10% de los hogares más pudientes y el 60% de la población gasta más de lo que gana. Por si fuera poco está el hecho de que no se grava a la especulación ni las ganancias financieras y que por ejemplo sólo el 0.4% de la PEA invierte en la bolsa mexicana de valores que tiene en custodia activos financieros que equivalen el 45% del PIB.

Quizás por ello las reformas fiscales se centran en incrementar la recaudación descuidando el análisis del gasto público. El problema no es solo incrementar los ingresos tributarios, sino en mejorar la administración y la utilización del gasto público, esto significa dirigir el gasto a proyectos rentables, con elevados efectos multiplicadores sobre la actividad económica, el empleo y el bienestar social.

Supone que a nivel municipal, estatal, regional y federal, se debe analizar la vocación territorial y de la población en términos de sus capacidades de generación de riqueza económica y cultural, y promover aquellas actividades que de acuerdo al entorno ecológico pueden ejercer efectos de arrastre y multiplicación sobre las actividades empresariales y sociales.

Foto: El Informador

DELINCUENCIA Y POBREZA: LAS COSAS NO SON LO QUE PARECEN


Comúnmente se piensa que la pobreza, el desempleo y la desigualdad económica son las causas principales de la delincuencia, sin embargo esto no es así, de acuerdo con un estudio realizado por Abogado Penalista, José Antonio Ortega Sánchez denominado ¿Pobreza igual a Delito?, publicado por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México en el 2010.

Mediante la realización de 269 ejercicios estadísticos de correlación, dicho autor encontró que los factores socioeconómicos no son determinantes de la delincuencia, sin embargo la impartición de justicia y la eficiencia de los procesos penales sí.

Entre los principales resultados de su estudio se destacan que la incidencia criminal es creciente, independientemente de si hay crisis, recesión o expansión económica. Que las entidades federativas con menor PIB per cápita tienen menor incidencia criminal que las entidades con un PIB per cápita mayor, y lo mismo sucede con el índice de marginación social, ya que a menor marginación mayor delincuencia.

De hecho la delincuencia ha ido aumentando independientemente del desempeño de la economía, así en el año del 2008, cuyo producto per cápita fue mayor al del 1991, la incidencia criminal fue un 65% mayor y la incidencia de robo un 87% más.

En aquellas ciudades y entidades federativas con mayor desempleo, las tasas de criminalidad son inferiores, mientras que lo contrario sucede en ciudades y entidades con menor tasa de desempleo, así mismo no encuentra relación estadística entre el la tasa de desempleo y la tasa de delincuencia.

Analizando el impacto de las variaciones en el poder adquisitivo del salario, éste no tiene correlación con la incidencia criminal, aunque si se encuentra relacionado con el delito específico del robo. Así mismo las entidades federativas con menores tasas de pobreza y menor desigualdad en ingresos son las más conflictivas.
Todos éstos elementos rompen con la creencia general de que el deterioro de la situación económica es el factor determinante de la delincuencia, sin embargo los resultados apuntan en otra dirección que se encuentra fuertemente relacionada con el sistema de impartición de justicia, la corrupción y la impunidad.

Es interesante destacar dentro del análisis, el hecho de que la desintegración familiar fue una de las causas que estadísticamente tiene mayor relación con la delincuencia, y que en algunas entidades federativas el 50% de los convictos delinquieron bajo los efectos del alcohol, las drogas o los dos anteriores, tal es el caso de Nuevo León y Yucatán.

Lo anterior abre nuevos espacios para la investigación y la discusión, con la necesidad de enfocarse sobre los valores y la ética de los funcionarios públicos, pero también de la sociedad y las familias en particular ya que la impunidad, la corrupción, el relajamiento de las penas y las normas tienen un peso no despreciable en la incidencia delictiva.
 
El autor llega a la conclusión de que existe una correlación muy fuerte entre el desempeño del sistema de justicia penal y la delincuencia, pues cada vez que disminuye la tasa de consignados, se eleva la tasa de incidencia criminal con una correlación casi perfecta de -0.977.
 
En pocas palabras, la pérdida de valores éticos influye determinantemente en la incidencia delictiva y en la percepción de los jóvenes sobre las ventajas o desventajas de las actividades criminales, ya que el 42% de los presuntos delincuentes tienen entre 18 y 29 años de edad con respecto al fuero federal, y en relación al fuero común el 50% tienen entre 16 y 29 años de edad (Banco Mundial, 20012)

El documento se puede bajar de la siguiente dirección de internet

¿Conviene liberar la venta de Drogas?

Hace algunos años ya, escribí este artículo, que sin embargo no esta desactualizado, la reflexión sobre
ello nos permitirá entender que no todos los mercados son iguales, ni todos los productos son homogéneos, así que no siempre obtendremos los mejores resultados de su liberalización.

http://istmo.mx/2003/05/conviene_liberar_la_venta_de_drogas/


¿Conviene liberar la venta de drogas?

Autor: Nora Claudia Ampudia Márquez
Edición:
Sección: Miscelánea

Algunos países como Holanda, Suiza y Canadá han dado los primeros pasos al despenalizar el consumo de drogas blandas y liberalizar su mercado. Pretenden con ello disminuir el narcotráfico, la delincuencia y el crimen organizado. No obstante, los resultados aún están lejos de ser satisfactorios.

El creciente problema de la drogadicción, fuertemente relacionado con la delincuencia y la mafia, no puede pasar desapercibido, como tampoco la tendencia mundial a legalizar cierto tipo de drogas. México no quiere quedarse atrás: en la Cámara de Diputados existen ya propuestas concretas para despenalizar las drogas blandas [1] , pero tanto a los políticos como a la sociedad civil nos falta mucho por aprender acerca de los problemas y mecanismos del mercado para entender qué pasaría en los mercados con una medida así.

ARGUMENTOS ATRACTIVOS PERO UTÓPICOS

El debate sobre la liberalización de las drogas blandas parte del argumento de que el comercio ilegal se restringirá a través del mecanismo del mercado y su libre competencia. Las ganancias extraordinarias, aparentemente asociadas a la ilegalidad y corrupción, desaparecerán al reducirse drásticamente los precios y, al disminuir los beneficios, se desestimulará la producción y comercialización de la droga, desmotivando a las organizaciones criminales, hasta eliminar al narcotráfico.

Este tipo de argumentos se inserta en una corriente de pensamiento que asigna a la oferta y la demanda un poder extraordinario e infalible para lograr el bienestar social. Sin embargo, el razonamiento esconde varias falacias.

Ciertamente, una cosa es la drogadicción y otra el narcotráfico; así como el alcoholismo y la comercialización de bebidas alcohólicas, aunque ambos fenómenos están íntimamente relacionados. Cuando en Estados Unidos se liberalizó la venta de bebidas alcohólicas se acabaron las mafias y la violencia asociada al poder sobre el mercado, pero derogar la prohibición no terminó con el problema del alcoholismo ni con la venta ilegal de bebidas adulteradas.

DE CÁRTELES INDESEABLES A RESPETABLES TRASNACIONALES

El problema de la drogadicción comprende múltiples dimensiones; se encuentra estrechamente vinculado no sólo al crimen organizado, la corrupción y la pérdida de valores morales y sociales de la comunidad, sino también a problemas culturales, psicológicos y emocionales.

Que el libre mercado terminará con el narcotráfico es enteramente cierto, por el sólo hecho de que dicha actividad dejará de ser ilegal, como la venta de tabaco, bebidas alcohólicas, solventes, etcétera . En realidad, será únicamente un cambio de nomenclatura de tráfico ilegal de drogas a comercialización y distribución de drogas o, para eliminar el concepto peyorativo, de «productos biofarmacéuticos».

La actividad pasará de la informalidad a la formalidad. Se suprimirá el concepto despectivo que se le ha asignado y los ahora narcotraficantes serán «respetables hombres de negocios». Así de simple acabaremos con una dimensión del problema. La corrupción en esa área desaparecerá por la magia de la semántica; los narcopolíticos, el narcoejército y todos sus secuaces pasarán al lado de los buenos.

Por lo demás, los juegos de palabras siempre son clave para el logro de objetivos. Los interesados descontextualizan un concepto y encubren a discreción aquellos elementos que lo hacen difícil de manejar para influir en la opinión pública.

Un término alternativo para «drogadicción» es «farmacodependencia», mucho más sugerente y explícito sobre el probable comportamiento de la oferta y la demanda de drogas, sobre todo por las implicaciones relacionadas con su dependencia y el consecuente consumo compulsivo, recurrente y sistemático.

En la cuestión económica, otra socorrida falacia es que aumentará la recaudación fiscal y el gobierno tendrá nuevos contribuyentes para aliviar sus problemas de ingreso. A pesar de ello, el gasto público no disminuirá. Todo lo contrario, el problema de déficit público persistirá pues será necesario incrementar el gasto en salud pública, programas de prevención, rehabilitación, comunicación social, investigación y establecimiento de instituciones que luchen contra las adicciones, entre otros.

CLIENTES CAUTIVOS EN UN MERCADO LIBRE

El mercado se define comúnmente como un mecanismo de negociación social que determina precios y cantidades de productos sujetos a intercambio. Sin embargo, la delimitación de precios no es un mecanismo puro, donde dos fuerzas impersonales (oferta y demanda) actúan sin relación alguna con elementos de poder económico, político, social y cultural.

El tipo de producto impone condiciones y restricciones para la negociación y, por lo tanto, para el mercado y el conjunto de procesos de este tipo . Los bienes perecederos, por ejemplo, deben negociarse rápidamente y de acuerdo con la saturación del mercado, la disponibilidad y la existencia o no del bien y de sustitutos cercanos.

Los bienes suntuarios responden a otro tipo de lógica y estructura de negociación: precios y cantidades no se determinan, en lo fundamental, por el ingreso o restricción presupuestal del comprador, sino por caprichos, moda, emulación, estatus, etcétera.

Por su parte, las drogas son bienes enteramente distintos: generan placer y dependencia, y la adicción imprime otra lógica en el comportamiento del mercado y en el proceso de negociación. La adicción provoca conductas de búsqueda y consumo compulsivos en respuesta a los cambios neuroquímicos y moleculares ocasionados en el cerebro. La reducción abrupta de la sustancia causa síndrome de abstinencia con grandes molestias.

Un factor que influye en la negociación es el conocimiento de las condiciones existentes de la oferta y la demanda; es decir, las fuerzas y poder de negociación de oferentes y compradores.

Como se ha visto, el mercado no sigue un proceso único para negociar y determinar todos los productos y servicios, su operación presenta tantas particularidades como agentes involucrados en la negociación, productos y condiciones de estructura de mercado. De manera que el proceso para fijar los precios no es homogéneo, porque en él se involucran factores con pesos diversos, y por lo tanto, sus efectos en la economía y la sociedad tampoco son homogéneos.

Liberalizar los mercados significa que el gobierno intervenga lo menos posible en el proceso de formación de precios, pero también implica dejar que predominen elementos de poder económico y político de determinados grupos sociales a nivel agregado, o agentes económicos, a nivel individual.

Cuando el producto que se libera genera adicción, el proceso de negociación se invierte a favor del oferente, dada la cautividad psíquica o física del consumidor. No estamos hablando de un proceso de negociación en que productores y consumidores se encuentren en igualdad de circunstancias; uno de ellos depende en forma acuciante del producto. De hecho, en ningún proceso de negociación hablamos de igualdad de circunstancias, la dotación de factores y la disponibilidad de ingreso generalmente son diferenciadas.

Sin duda, el proceso del mercado en la determinación de precios, en la última etapa de la negociación social, fomenta la competitividad, eficiencia, productividad y asignación óptima de los recursos; pero es un proceso excluyente y no supone justicia social.

Las nuevas empresas «biofarmacéuticas» serán rentables, eficientes y productivas, a la par que tendrán un mercado cautivo (dada la dependencia generada) con condiciones de negociación sumamente ventajosas. Un cierto poder monopólico u oligopólico impedirá la caída de la rentabilidad del negocio.

DEMANDA: EXPERIMENTAR Y CONSUMIR

El inicio en el consumo de alcohol, tabaco u otras drogas ocurre en su mayor parte durante la adolescencia y juventud temprana. Los adolescentes quieren parecer mayores, autosuficientes, independientes, intrépidos, valientes y rebeldes, lo que los motiva a asumir actitudes de riesgo que, junto con las características específicas de cada droga, generan un comportamiento de uso y abuso.

Antes de que los adolescentes se vuelvan dependientes del alcohol, tabaco u otras drogas, han sido experimentadores.

Según el Consejo Nacional para las Adicciones (Conadic) de la Secretaría de Salubridad y Asistencia, existen diversas teorías que tratan de explicar el uso experimental de sustancias enervantes atendiendo a las causas más próximas del consumo.

Teoría de la acción razonada: de acuerdo con ella, experimentar con drogas depende de las creencias de la persona respecto al uso de enervantes y de la evaluación positiva/negativa de cada creencia. «Esta evaluación es el componente afectivo de la actitud, que determina la motivación y fuerza de la intención en el uso de drogas» [2] .

Los adolescentes pueden tener una actitud positiva hacia el consumo si sus expectativas de beneficio son más altas que las del costo (a menor costo mayor expectativa de beneficio). También si perciben que los amigos, su familia o la sociedad en general apoya su consumo (resultado directo de la liberalización de las drogas blandas), o si creen que sus amigos y los adultos en general las consumen.

Teoría de la acción planeada: agrega a lo anterior un tercer factor que determina la intención de experimentar con drogas: «el control percibido». Cuando existe una actitud favorable hacia el uso de drogas, la probabilidad de experimentarlas depende de la percepción de control; es decir, de la confianza del adolescente sobre sus habilidades para obtener la sustancia. A menores obstáculos para llevar a cabo su intención de adquirirla y consumirla, mayor probabilidad de lograr la acción de consumo.

Despenalizar y liberalizar el mercado favorecerá, en consecuencia, el consumo de drogas, dado que la sociedad percibirá esta costumbre como favorable y se asociará, además, a un menor rechazo social.

Teoría de la autoeficacia: en este caso, el autor [3] se refiere no sólo al conocimiento del riesgo, sino a la percepción del sujeto sobre su capacidad para enfrentarlo o resolverlo. En un entorno donde es legal la producción, distribución y consumo de drogas, el riesgo es necesariamente menor y, consecuentemente, los adolescentes se sentirán con mayor capacidad para enfrentarlo, lo que sin duda reforzará el consumo de drogas. Por ejemplo, según encuestas realizadas en Estados Unidos, la percepción de riesgo asociada con el alcohol y el tabaco es muy baja entre los adolescentes y esto ha favorecido su consumo y adicción.

En palabras de un drogadicto recuperado, «la marihuana es la puerta de entrada a drogas más fuertes». La legalización de drogas blandas será el acceso al consumo de drogas duras, generando un buen mercado y garantizando su rentabilidad, pues aún no se plantea su despenalización y liberalización, por las implicaciones sociales y económicas. El consumo de drogas duras como heroína, morfina, cocaína y éxtasis, cuya posesión está penalizada en la mayoría de los países, seguirá rindiendo frutos para el narcotráfico.

La revista del Conadic concluye que «lo más conveniente para reforzar la prevención del consumo de drogas en nuestro país es que las intervenciones preventivas promuevan de manera intensa la percepción del riesgo que conlleva el uso de drogas para desalentar la posible intención de los jóvenes por experimentarlas». [4]

OFERTA CONTINUA, CRECIENTE Y ALTAMENTE RENTABLE

Conviene destacar que todo tipo de droga genera adicción en mayor o menor grado. El organismo se adapta a la presencia de la droga por lo que es indispensable aumentar la dosis para lograr los efectos placenteros iniciales. [5]

No es la misma dependencia que la de los alimentos, de los que existe mayor variedad de sustitutos o complementos. El grado de saturación muchas veces está desligado de la necesidad natural del cuerpo y se asocia más a una necesidad psicológica, cuya satisfacción es dañina o desequilibrante para el metabolismo.

Quienes piden liberar el mercado de las drogas como una estrategia para combatir el narcotráfico piensan que el mercado es homogéneo y la competencia que surja en el ámbito legal ejercerá su benigna influencia sobre la estructura de la oferta, disminuyendo así las ganancias estratosféricas.

Sin embargo, están lejos de la realidad. Si bien los ahora narcotraficantes pasarán a ser comercializadores y los productores grandes empresarios, los consumidores no dejarán de ser drogadictos. Tendremos grandes multinacionales de la droga legalmente establecidas que harán importantes contribuciones al fisco de los gobiernos y veremos grandes procesos de fusiones y adquisiciones. Por sus utilidades, la nueva rama de la «industria farmacéutica» estará entre las más grandes empresas del mundo.

Pero el problema de la drogadicción no acabará ahí, por el contrario, sufrirá una especie de metástasis y se extenderá hacia otros sectores de la población. Los precios ciertamente disminuirán y ello facilitará su acceso. Niños, ancianos y mujeres se incluirán en el segmento de mercado deseado. Y como sucede con las bebidas alcohólicas, la mercadotecnia y la publicidad se enfocarán a captar nuevos consumidores, con la enorme ventaja de que generarán adicción como lo hacen ya los cigarros y refrescos de cola, sólo que con un grado psíquico y físico de mayor dependencia.

El negocio será redondo y el mercado cumplirá con la parte que le corresponde, porque no estoy negando su eficiencia en lo que a precios, reducción de costos, competitividad y productividad, pero la sociedad habrá perdido otra batalla, como la ha perdido al permitir que la lógica de los intercambios mercantiles trastoquen los valores humanos, morales, civiles, sociales y espirituales.

Existe la racionalidad económica, pero esto no significa que los mercados sean racionales en cuanto al uso correcto de los recursos, como por ejemplo esta el desequilibrio ecológico, contaminación, extinción de recursos no renovables e incluso renovables. Tampoco el comportamiento económico (sin olvidar que es el comportamiento de un conjunto de personas negociando bienes y servicios) es del todo racional, de ahí las crisis cambiarias y financieras, pánicos bancarios, fuga de capitales, ventas de pánico.

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR DEL MERCADO?

Lo que no hará:

El mercado no quedará exento de prácticas comerciales distorsionadas, como son actualmente la venta de bebidas alcohólicas o inhalantes a menores de edad. Tampoco evitará el uso y abuso de drogas.
La rentabilidad no disminuirá necesariamente, la adicción del consumidor es garantía de poder de mercado para ciertas drogas y legalizar las drogas blandas será la puerta de entrada para consumir otros productos más fuertes e ilegales, reforzando el poder del narcotráfico en ese segmento.

El mercado no es, pues, el mecanismo equilibrador, en el sentido amplio que se acostumbra utilizar; no es equitativo ni justo. El equilibrio se refiere al acuerdo sobre un determinado precio de un determinado bien o servicio. Y el óptimo de Pareto es exclusivo de magnitudes económicas, de variables cuantificables mediante números, pero nunca hace referencia al bienestar de una sociedad que se desmorona al perder su conciencia de solidaridad, comunidad, justicia y libertad en aras de un individualismo de racionalidad exclusivamente económica.

Lo que sí hará:

Disminuirá el riesgo de producir, comercializar y consumir ciertas drogas: las «legales» lo que inducirá a mayor número de jóvenes a su consumo, disminuyendo incluso las edades en que las experimentarán por primera vez.

El número de consumidores aumentará sensiblemente motivando el incremento de productores. Quizá existan actitudes monopólicas y de colusión entre ellos. Los drogadictos que queden fuera del mercado, por carecer de recursos, buscarán satisfacer su dependencia y recurrir a la violencia será la constante. La dimensión del problema quizá no será entre mafias, pero sí entre drogadictos, comercializadores y distribuidores.

Habrá necesidad de más campañas, instituciones e investigaciones contra la drogadicción, incrementando el gasto público y estrechando la diferencia con los nuevos ingresos fiscales que supuestamente generará la legalización de drogas.

El ser humano es mucho más que fuerza de trabajo, más que consumidor, empresario o gobernante. Es un ser con valores que superan a los estrictamente económicos. Es perfectible, sociable, con capacidad de amor, de sacrificio, orientado hacia el bien común, la verdad y el bienestar. Las drogas distorsionan con facilidad el equilibrio mental y con ello el equilibrio de los valores.

No pensemos de acuerdo con la lógica del mercado, impongamos al mismo una lógica personal. Esto no significa eliminar un mecanismo que resulta eficiente para «ciertos fines», sólo quiero recordar que su eficiencia no es aplicable a todos.

Drogas: entre lo social y lo económico
DIMENSIÓN SOCIAL
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Adicciones:

De 1993 a 1998 se incrementó el consumo de drogas de 7.32% a 11.9%. Alrededor de medio millón de mexicanos consume habitualmente algún tipo de droga, en tanto que 2.5 millones la han ingerido alguna vez. Comparativamente, en un mercado liberado existen 5 millones de personas alcohólicas y 13 millones de adictos al tabaco en México.

La marihuana es la principal droga consumida en todos los grupos de edad y en ambos sexos; más de 2 millones de personas dijeron haberla usado alguna vez (4.70% de la población).

El uso de la cocaína es tres veces menor que el de la marihuana. Ocupa el segundo lugar de importancia en ambos sexos, ha sido usada alguna vez sólo por 1.45% de la población, casi 700 mil personas , excepto entre los individuos de 12 a 17 años, quienes consumieron esa droga en proporciones similares a los inhalables.

Los inhalables son la tercera droga de consumo en importancia y la que se ha usado mayor número de veces (50). Su comercialización es legal, aunque la venta a menores no debería serlo.

Los alucinógenos y la heroína son las drogas con menores índices de uso (0.36% y 0.09% respectivamente; quienes las han probado tienden a ser varones y de mayor edad.

Las ciudades con mayor incremento en el consumo de drogas ilícitas son: Tijuana con 14.73%, Ciudad Juárez con 9.20%, Guadalajara con 7.50%, ciudad de México con 7.28%, Monterrey con 4.19% y Matamoros con 3.62%. Aunque los hombres jóvenes siguen siendo los mayores consumidores de drogas ilegales, la proporción de mujeres también va en aumento. De los encuestados que han consumido drogas alguna vez, 15.61% son hombres entre 18 y 34 años de edad, y 1.18% son mujeres.

De los niños, niñas y adolescentes que consumen drogas, 28% no vive con su familia y 4.5% sí. Entre menores de 12 a 17 años, el consumo es más de tres veces superior en los que han abandonado la escuela que en los que siguen estudiando.

DIMENSIÓN ECONÓMICA:

Estudios del gobierno de Estados Unidos denuncian que los cárteles mexicanos de la droga gastan 4 millones de dólares semanales (208 millones anuales) en «mordidas» y extorsiones a funcionarios del gobierno que, junto con policías, gatilleros, lugartenientes, espías, prestanombres y servidores domésticos suman más de 636 mil mexicanos que trabajan para esta industria.

Datos tomados de El Financiero. 8 de julio de 2002. p. 66.
«Proponen diputados despenalizar el consumo de drogas suaves»
[1] «Proponen diputados despenalizar el consumo de drogas suaves», El Financiero. 8 de julio de 2002. p. 66.
[2] «Percepción de riesgo y consumo de drogas en jóvenes mexicanos». Conadic informa. Edición especial. Junio, 2002. p.9.
[3] A. Bandura. «Self-efficacy: toward unifying theory of behavior change» en Psychological Review, n. 84. 1977. pp.191-215.
[4] Op. cit. p. 11. Además, algunos especialistas en el tratamiento de adicciones sugieren a los padres de jóvenes la intimidación como un antídoto frente a este grave problema. Se refieren a que deben establecer límites claros para que los hijos conozcan y respeten las reglas del juego y comentarles, por ejemplo, que cualquier día, cuando regresen a casa después de algún «reventón» se les practicará una prueba antidoping. La empresa Premeditest lanzó ya al mercado un producto (autorizado en Estados Unidos por la Federal Drug Administration y en México por el Instituto Mexicano del Seguro Social) At home drug test, similar a la prueba de embarazo con la que los padres podrán detectar si su hijo consume cocaína, marihuana o éxtasis. «Antidoping a domicilio». Expansión, n. 828. 14 de noviembre de 2001. p. 180.
[5] Las drogas más peligrosas, como la heroína, producen grados profundos de tolerancia y dependencia física que actúan como poderosos motivantes en las conductas compulsivas de consumo o abuso.