JAPÓN Y CHINA: UNA PARADOJA


Artículo Escrito por Nora C. Ampudia y Lourdes Maisterrena

Los problemas económicos no se viven igual en todas partes.

Las dos grandes economías asiáticas han vivido escenarios distintos y tienen características particulares, pero han llamado la atención por ser economías con gran posicionamiento a nivel mundial y por su volumen de comercio.

En las últimas décadas se han enfrentado a contradicciones importantes, por un lado Japón ha vivido en deflación por más de 20 años, con empresarios sin motivación para invertir, ya que la disminución generalizada de los precios no estimula la producción, mientras tanto su población prefiere ahorrar y esperar que bajen los precios. Según el Banco Mundial, de 1998 a 2012, Japón ha tenido una tasa de crecimiento económico promedio de 1.1%, mientras que China en ese mismo periodo ha crecido en promedio 9.8% y es considerada la segunda economía del mundo, desplazando a Japón al tercer lugar.

A pesar de ello, en Japón esta situación de estancamiento y deflación prolongada no afectado a la población como uno podría esperar, la calidad de vida sigue siendo elevada y la pobreza no ha avanzado. Por su parte China, con un crecimiento económico sobresaliente y baja inflación, no ha logrado ampliar su clase media, la pobreza sigue siendo una constante y la desigualdad social se incrementa.

No obstante el alto crecimiento económico de China durante más de 30 años, no ha logrado un incremento en su consumo, el cual representa sólo 36% de su PIB, mientras que el consumo de los japoneses representa 60.9% del PIB, lo que indica una menor dependencia del mercado externo.

En China su PIB per cápita es apenas de $9,100 dólares, casi cuatro veces menor que el japonés, y su índice de desarrollo humano es de 0.69 , ocupando el lugar 101 a nivel mundial. Por su parte Japón tiene un PIB per cápita de $35,900 dólares, muy superior al promedio mundial, y un índice de desarrollo humano de 0.91, ocupando el 10° lugar a nivel mundial, lo que muestra que su población vive con grandes comodidades.

Con respecto a la concentración del ingreso, China tiene un índice de Gini de 0.47 para 2012 ocupando el lugar 29 a nivel mundial lo que indica una importante desigualdad de ingresos, mientras que en Japón el índice de Gini es de 0.37 para 2008, es decir, posee una mejor distribución del ingreso que China y ésta es precisamente la razón por la cual el estancamiento de la economía Japonesa no se ha traducido en un incremento acelerado de la pobreza y un deterioro de la economía en general.

Una mejor distribución del ingreso logra que los efectos negativos de una desaceleración, recesión o crisis sean menores y la población mantenga un mejor nivel de vida. En pocas palabras, la crisis no se vive igual en todos lados, siempre afectará negativamente y en mayor medida a las economías que tengan una alta concentración del ingreso.

Las raíces de éstos resultados se encuentran en el desempeño económico a lo largo de los años. El crecimiento económico de Japón, después de la segunda guerra mundial, generó un mayor nivel de vida para sus ciudadanos y una gran capacidad de compra.

En la actualidad y gracias a la política que se conoce como Abeconomía, propuesta por el primer ministro japonés Shinzo Abe, se ha buscado la reactivación de la economía japonesa por tres vías: la primera mediante la impresión de dinero por parte del Banco Central, lo que disminuye la tasa de interés, desestimula el ahorro, estimula la inversión productiva y consecuentemente eleva el consumo de la población a la par que el yen se deprecia esperando reactivar las exportaciones y elevar su competitividad a nivel internacional.

La segunda mediante el aumento del gasto gubernamental para ejercer efectos multiplicadores sobre la economía y la tercera mediante el estimulo a la inversión productiva y la generación de empleos.

China, por su parte, inicia su periodo de auge con las reformas económicas que cambiaron sus políticas de desarrollo transformándose en lo que se denomina socialismo de mercado. En 1980 empieza a incursionar en los mercados internacionales con un panorama de estabilidad macroeconómica interna, bajo déficit fiscal y baja inflación, lo que le permitió impulsar su comercio exterior y en el 2001 entra a la Organización Mundial de Comercio. Los bajos costos en sus materias primas y las condiciones financieras mundiales previas a la gran recesión, lograron que China se consolidara, sin embargo la crisis financiera internacional del 2008-2009, más las dificultades económicas enfrentadas por sus principales socios comerciales afectaron su economía lo que genera un rápido proceso de desaceleración.

Japón pasó de periodos de alto crecimiento a más de dos décadas con deflación y muy bajas tasas de crecimiento, pero su estabilidad económica no se ha resquebrajado por completo debido a que el gobierno siempre se ha preocupado por disminuir la desigualdad en los ingresos.

China por su parte tiene treinta años con altas tasas de crecimiento, pero gran pobreza y desigualdad social, por lo que ese crecimiento no se ha visto materializado en una mejora de la calidad de vida para todos. En estos últimos años han buscado robustecer su mercado interno para mejorar las condiciones sociales.

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